Anna María Vicente Oset, de 55 años, popularmente conocida como Anita la Fantástica, tenía una cita en los juzgados de la Audiencia Provincial de Madrid esta semana por un caso de estafa. No era el primero. Esta vez el fraude ascendía a 730.000 euros en paquetes de viajes para ver carreras de MotoGP, que había vendido desde su agencia pero que nunca se habían llevado a cabo. Considerada “la mayor estafadora de España”, con una acumulación de timos que se calcula hasta en siete millones de euros, y cientos de denuncias por todo el territorio nacional. Uno de los estafados presentó una denuncia contra ella en la población de Alcalá de Henares, donde se instruyó el caso, cuyo juicio ha acabado en la Audiencia de Madrid.Anita, esa mujer que —según sus perjudicados— “cogía un taxi en Bilbao para llegar a una comida en Madrid, hacía esperar al taxista y después regresaba con él al País Vasco”, no se presentó a su cita en el juzgado. Era la cuarta vez que no acudía a este requerimiento en la capital y el juez emitió una orden de busca y captura contra ella. En anteriores ocasiones, Anita había evitado sentarse en el banquillo alegando problemas de salud o cuestiones relativas a sus abogados, o puramente tecnológicas, con el fin de lograr aplazar la vista. Pero, esta vez, se le debieron agotar las excusas y dejó que su pareja, Eduardo García, de 64 años, se comiera solo todo el marrón. Él llegó esposado desde la prisión del País Vasco, donde cumple condena por otro delito de estafa, en el que también consta ella como implicada, según los abogados de las acusaciones. Durante la última década, y a la luz de las numerosas sentencias condenatorias que atesora (500 folios ocupan este último procedimiento), profesionalizó los engaños con su novio. Se iban sin pagar de hoteles y restaurantes de lujo, incluso hicieron un simpa de más de cien personas el día de su boda. “Vinieron a cenar con algunos amigos y ella, muy simpática, nos contó que iban a casarse al día siguiente en otro restaurante, también cercano a Bilbao”, relató tiempo después el camarero a los periodistas de Equipo de Investigación. “Nos dejó 50 euros de propina y pagó con un cheque y, al día siguiente, se presentó angustiada diciendo que se había inundado el restaurante acordado para su boda y que si podíamos hacer de comer para cien personas. Le dijimos que sí, comieron de todo, y lo mejor, y nos pagó con otro cheque, que posteriormente descubrimos que tampoco tenía fondos”, explicó el camarero. Reina de la performance, Anita ha vivido durante casi dos décadas encadenando un timo tras otro, unos más grandes y otros más modestos. La Fiscalía le pide ahora nueve años de cárcel por las estafas de los viajes y entradas del Mundial de Motociclismo, con dos sociedades y cuatro particulares personados como perjudicados.“Ella se encargaba de todo”, respondió Eduardo García este viernes a las preguntas de su abogado, las únicas que quiso atender el acusado. Según explicó, él sólo asumía la logística del trabajo, a pesar de que aparece como administrador único de Aupa Travel S.L., la supuesta agencia de viajes con la que operaban. Y era Ana María, que no figura como responsable de nada en la empresa, quien realmente asumía las finanzas y la contabilidad y las campañas comerciales de sus empresas. Ella, arrolladora, dicharachera, exhibidora de una vida falsa rodeada de famosos y de lujo, una suerte de influencer en toda regla, se encargaba de captar a gente con dinero para que ingresara grandes cantidades en sus cuentas bancarias con el convencimiento de que iban a realizar un viaje de ensueño a precio de ganga o que cobrarían posteriormente una buena indemnización (el doble de lo invertido) de los seguros de viaje si estos se cancelaban. Pero después ni había viaje ni había reembolso. Anita, que ha dado la cara con la prensa en numerosas ocasiones defendiendo su inocencia y alegando ser víctima de una conspiración, se fotografiaba en todas partes y colgaba en su perfil de Facebook toda clase de imágenes: en los campeonatos de motociclismo, en los restaurantes, en destinos vacacionales exóticos, con famosos, en su empresa, con los ramos de rosas que se autorregalaba con tarjetas de supuestas personalidades (Botín, Amancio Ortega…). El poder de sus engaños es tan grande como su imaginación. Incluso, cuando ha sido detenida y ha tenido que cumplir meses de prisión en la cárcel alavesa de Zaballa, ha publicitado en sus redes que estaba en Houston (Estados Unidos), curándose de un cáncer. Mientras, sus compañeras de celda contaban que, desde la cárcel, hacía pedidos de salmón ahumado al Corte Inglés y las invitaba a todo, además de hacerles un regalo por Navidad a cada una. Sus cualidades embaucadoras no parecen tener límites. “A mi me timó con los viajes a la Riviera Maya y con las entradas de MotoGP”, reconoce José Lema, un ganadero de Galicia que asegura que llegó a ingresar en sus cuentas 430.000 euros. “Nos hicimos amigos en el campeonato de motos de Jerez, a través de otro amigo, y acabé trabajando para ella montándole rutas en moto pero, en realidad, me pagaba con el dinero que me sacaba para los paquetes de viaje”, relata.Anna María Vicente Oset no dudó tampoco en estafar a una congregación de monjas, Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, que le pagaron 20.050 euros para tramitar un reembolso de billetes tras haberse quedado en tránsito en un viaje a Timor por un problema con los visados. Algunas de ellas acabaron deportadas en Singapur y, por supuesto, tuvieron que comprar de nuevo los billetes de regreso con otra agencia.Anita embaucaba a la gente a la que quería estafar agasajándoles a lo grande: “Les invitaba a comer en sitios espectaculares, les presentaba al cocinero (con estrellas Michelin), les regalaba su libro firmado, les adulaba por mensajes de WhatsApp a todas horas, se metía en sus vidas, conocía a sus familias, se ganaba su confianza al máximo y entonces… ¡zás!”, describe la abogada de uno de los afectados. “Les sacaba cuanto podía, no les dejaba pensar, les metía prisa con la idea de que era un oportunidad de negocio, de viaje barato, de ganga, y caían, ellos, sus familiares, sus amigos…”, cuenta.“Descoordinación judicial entre autonomías”Tiene en su haber cientos de denuncias por toda la geografía española. “La descoordinación judicial entre unas comunidades autónomas y otras le ha permitido ir de un sitio a otro perpetrando nuevos engaños y estafas sin ser detectada”, asume una abogada de los afectados. Su periplo como profesional del engaño comenzó con una agencia de viajes en Girona (Terra, mar y Aire) donde dejó decenas de damnificados con viajes pagados y nunca realizados. Y continuó en el País Vasco, Galicia, Jerez de la Frontera, Almería, Alicante, al tiempo que liquidaba empresas y creaba otras nuevas.Los damnificados se han unido en un grupo de Facebook: “Somos miles de personas que hemos sido estafadas por Aupa Travell, Grupo Furious, Anna Vicente y Eduardo”, anuncian en Afectados/as estafa Aupa Travell. Y narran sus andanzas y alertan de su peligro: “Mucho cuidado con estas personas, se quedan con tu dinero con mentiras vendiendo entradas falsas y paquetes promocionales”. El juicio de la Audiencia Provincial de Madrid quedó el pasado miércoles visto para sentencia. El fiscal recoge en su escrito hasta tres sentencias condenatorias firmes previas contra los acusados en distintos puntos de España (Huelva, Girona, Jerez de la Frontera…), y solicita nueve años de cárcel para ambos y que indemnicen a los afectados con 730.536 euros, además de que la empresa Aupa Travel S. L. sea condenada a pagar una multa de casi tres millones de euros.Anita la fantástica ya no responde a las llamadas ni a los mensajes de su teléfono habitual. Sus seguidores aseguran que se “ha cambiado de gremio y se dedica a los campeonatos de golf”, pero ahora la buscan por tierra, mar y aire.