Publicidad21 de mayo, 2026 - 22h05Guayaquil inauguró este jueves 21 de mayo su primera Sala Permanente de Arte, un espacio dedicado a exhibir parte de la reserva histórica del Museo Municipal y que funcionará en el Centro Cultural Olmedo.La nueva sala ocupa parte del edificio que durante décadas albergó al Club de la Unión, institución fundada en 1869 y considerada una de las más antiguas de Guayaquil. El inmueble, construido entre 1939 y 1944 por José Antonio Gómez Gault, fue escenario de encuentros sociales, políticos y económicos de la ciudad antes de convertirse recientemente en el centro cultural.La muestra reúne obras de artistas como Bolívar Peñafiel, Oswaldo Guayasamín, Yela Loffredo, Mariella García, Eduardo Solá Franco, Enrique Tábara, Mario Kirby y Jorge Velarde, además de piezas históricas pertenecientes a la colección del Museo Municipal de Guayaquil. La propuesta curatorial plantea un recorrido que revisa la evolución del arte moderno local y los procesos culturales que marcaron a la ciudad entre finales del siglo XIX y la década de 1970.PublicidadLa exposición está organizada en tres salas principales, dos espacios de transición y una pared rotativa destinada al arte contemporáneo. En este último espacio se incorporarán de manera periódica obras de la reserva del museo correspondientes a los últimos 45 años, con el objetivo de mantener activa la colección y generar nuevas lecturas curatoriales.El proyecto se construyó a partir de una investigación sobre los archivos del Museo Municipal, fundado en 1908, que incluyó revisión de documentos históricos, catálogos, registros periodísticos y material inédito. Ese trabajo permitió contextualizar las obras dentro de sus momentos históricos y establecer conexiones entre distintos artistas, movimientos y procesos culturales.La exposición propone entender el arte como parte de una red de relaciones sociales, políticas y académicas, por lo que integra pintura, escultura y caricatura dentro de un mismo discurso museográfico. Uno de los ejes centrales es mostrar cómo la modernidad artística guayaquileña desarrolló búsquedas propias y no solo replicó modelos europeos.PublicidadPublicidadUno de los espacios más representativos de la muestra aborda los inicios de la modernidad artística en Guayaquil y la construcción de nuevos lenguajes visuales desde finales del siglo XIX. Allí se exhibe La vendedora napolitana (1889), de Delfina Pérez de Rendón, considerada una de las primeras mujeres artistas reconocidas en Ecuador.El recorrido también incluye obras como Nevados, atribuida a Juan León Mera; Paisaje de la costa, de Luis A. Martínez; y Vista al Cotopaxi, del austríaco Rudolf Reschreiter. A través de estos trabajos se evidencia el tránsito desde la tradición romántica hacia nuevas formas de representación del paisaje y la identidad.PublicidadLa muestra dedica además un espacio a la formación artística en la ciudad y al papel de las Escuelas de Bellas Artes en Guayaquil. En ese contexto aparecen figuras como José María Roura Oxandaberro, Enrico Pacciani y Antonio Bellolio, cuyas obras también forman parte de la exposición.También sobresale Personal de la Superintendencia de bancos de Guayaquil, de Teobaldo Constante, una pintura de 1955 que retrata escenas cotidianas con precisión técnica y atención al detalle.La caricatura tiene un papel importante dentro del recorrido, especialmente a través del trabajo de Galo Galecio, cuyas piezas recuperan figuras fundamentales de la cultura ecuatoriana y permiten reconstruir parte de la memoria artística de la ciudad.La curaduría e investigación de la muestra estuvieron a cargo del artista Saidel Brito, quien desarrolló la propuesta bajo la idea de entender la colección del Museo Municipal como un relato en constante movimiento, atravesado por la memoria cultural, la pedagogía artística y las transformaciones sociales.PublicidadDurante la inauguración, el gestor cultural Daniel Merchán Pástor calificó la apertura como “un día histórico” y afirmó que la sala permanente representa “el cumplimiento de una deuda histórica” con la cultura de la ciudad.“Este proyecto es un ejemplo concreto de eficiencia en la gestión y el buen uso de los recursos institucionales municipales. Hemos transformado nuestra reserva técnica del museo en un activo vivo para este cantón”, expresó.Merchán también señaló que la iniciativa busca fortalecer el acceso ciudadano al arte y sostuvo que “la cultura no debe ser un privilegio, sino un derecho accesible y cotidiano”. (E)