Después de cerca de 70 años de gobierno castrista en Cuba, la Casa Blanca lanza fuertes señales de que Washington está dispuesto a todo para que el régimen fundado por los barbudos entre en su recta final. A la presión económica y social con el bloqueo petrolífero, Estados Unidos parece preparar o disponer de los elementos para justificar una potencial intervención militar en la isla.En una rampante intensificación de la presión, el ruido de sables se escuchó con la extraordinaria imputación por asesinato del último gran líder, Raúl Castro, expresidente, hermano del legendario Fidel y jefe de facto del país. La justicia de EE.UU. presentó este miércoles esa acusación por la orden de Castro en 1996, siendo ministro de Defensa, de derribar a dos avionetas participantes en una denominada operación humanitaria que dejó cuatro muertos.“No, para nada”, respondió este jueves el presidente Donald Trump en el Despacho Oval cuando un periodista requirió si el portaviones de propulsión nuclear USS Nimitz, que llegó a aguas del Caribe, había sido enviado para intimidar al ejecutivo de La Habana.La respuesta de Trump no es una garantía de nada, vista su conducta gaseosa que le caracteriza. El eco del caso Nicolás Maduro, que fue secuestrado en su casa de Caracas el pasado enero y que de presidente de Venezuela pasó a ser presidiario en Nueva York a la espera de juicio por narcoterrorismo, resuena de nuevo con la posible repetición de una operación relámpago. Maria Elvira Salazar, legisladora republicana de origen cubano, replicó que no veía otro sentido a la presencia del Nimitz que el de una incursión militar. “Me gustaría una intervención rápida para extraer a Castro como la de Maduro”, reconoció.Una vez que trascendió la noticia de la histórica imputación, Trump se limitó a responder “no quiero hablar de eso” cuando le recordaron la captura del mandatario venezolano, lo que no hizo más que alimentar la alternativa armada que los dirigentes de La Habana ya condenaron. El presidente Miguel Díaz-Canel, calificó la iniciativa penal estadounidense de “ilegal y provocativa”, que “solo busca engrosar el argumentarlo para justificar el desatino de una agresión militar”.ReacccionesEl presidente de Cuba, Díaz-Canel, califica la imputación de Raúl Castro de “ilegal y provocativa”Cuba no extradita y menos todavía en un asunto que afecta a uno de sus dirigentes más relevantes. “Esto no es una acusación para el espectáculo “, sostuvo el fiscal general interino de EE.UU., Todd Blanche. “Esperamos que se presente aquí por su propia voluntad o de otra manera”, añadió, en una evidente amenaza de recurrir a los uniformados.Expertos en esta cuestión consideraron que ahora está bastante claro que algo grande se avecina para Cuba. No se envía al director del espionaje a La Habana y luego se acusa al líder simbólico del país por capricho.Trump ha estado diciendo todo el año que la isla está en su lista de intervenciones, aunque el miércoles descartó “una escalada” y este jueves dijo que Cuba es un “país fallido” que necesita ayuda. “Vamos a ayudarles”, si bien aludió sobre todo a la vía de que se hunda el régimen y los cubano estadounidenses puedan volver e invertir en la isla.Lee también“La preferencia del presidente es siempre la negociación de un acuerdo pacífico y se mantiene como nuestra preferencia, aunque esta posibilidad no es alta, tratando con quien tratamos”, reconoció este jueves Marco Rubio, secretario de Estado.“El presidente siempre tiene la opción de hacer los que sea necesario para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y ya ha demostrado su capacidad de identificar una amenaza. No solo tiene el derecho de afrontar esa amenaza, sino que está obligado”, insistió.Cuestión de “seguridad nacional”“La preferencia del presidente es siempre la negociación de un acuerdo pacífico”, asegura Marco Rubio sin descartar una interevención en la islaAsí que tampoco descartó un asalto al estilo Maduro para poner a Castro ante el tribunal del sur de Florida. “Bueno, no voy a hablar sobre cómo lo vamos a traer si estuviéramos intentando traerlo. ¿Por qué diría a los medios cuáles son nuestros planes sobre esto? La cuestión es que él se ha convertido en un fugitivo de la justicia estadounidense”, recalcó.Marco, de raíces cubanas, consideró que, más allá del bloqueo petrolífero establecido por EE.UU. a la isla y los cortes del suministro eléctrico a diario, la culpa del desastre se halla en la gestión interior. “Tuvieron grandes apagones el año pasado y todavía estaban recibiendo petróleo venezolano gratis, pero no se gastaron un céntimo en reparar su producción energética. El dinero se lo echaron al bolsillo en la compañía militar privada llamada Gaesa”, proclamó, en otro elemento clave para sembrar el descontento y alentar las movilizaciones dentro del país que lleven a socavar al régimen. El secretario de Estado, Marco Rubio, habló con la prensa en la base aérea de Homestead antes de partir hacia una reunión de la OTAN en SueciaJulia Demaree Nikhinson / ReutersDijo, además, que Cuba ha aceptado 100 millones de ayuda, pero matizó que queda por resolver cómo se distribuyen entre los ciudadanos, porque no quieren que intervenga Gaesa. En realidad, según los expertos, la entidad más dominante en Cuba no es el Partido Comunista, sino Gaesa, conglomerado empresarial secreto controlado por el ejército cubano, en cuya cima administrativa se sitúa Raúl Castro. Se considera una de las estructuras económicas más poderosas del país. Gestiona gran parte de los sectores que generan divisas y dispone de más dinero que el gobierno. Es como un estado dentro del estado.Establecida originalmente por Raúl Castro, tras la caída de la Unión Soviética en 1991, su principal aliado, con el objetivo de reforzar el sector de defensa de Cuba, esa empresa evolucionó hasta convertirse en un imperio comercial. Varios de sus dirigentes y funcionarios se encuentran en la lista de sancionados por EE.UU.