El misionero y médico estadounidense Peter Stafford, que se contagió de ébola mientras trabajaba con pacientes en la República Democrática del Congo (RDC), ya está junto con su familia en la Unidad de Aislamiento Especial (SIS por sus siglas en alemán) del hospital Charité de Berlín, ha sido también trasladada hasta la capital alemana para mantenerla en observación. El brote de ébola ya le ha costado la vida a 139 personas, según el último dato ofrecido por la Organización Mundial de la Salud.El Ministerio de Salud alemán informó de que, a petición de autoridades de Estados Unidos, la esposa y los cuatro hijos del médico estadounidense infectado, que también se encontraban en el Congo, permanecen en la SIS, después de que el médico llegara el miércoles por la noche. A pesar de que ninguno presenta síntomas y dieron negativo a una prueba de contagio, son considerados personas de contacto del paciente.Sobre el estado de salud del médico estadounidense, la institución evitó dar detalles a este periódico en una declaración en la que se limitó a señalar que los “médicos y personal de enfermería se están centrando ahora en su diagnóstico y atención médica”.La solicitud de ayuda de Estados Unidos al gobierno alemán para el traslado y tratamiento de sus ciudadanos tiene que ver no solo con que Europa se encuentra más cerca, sino con que en Alemania se cuenta con experiencia médica en el tratamiento de la fiebre del ébola, así como con la capacidad para llevar a cabo evacuaciones médicas de pacientes infectados de forma segura, bajo los más altos estándares de seguridad y aislamiento.Estados Unidos agradeció este miércoles al canciller alemán, Friedrich Merz, la asistencia prestada. “Gracias al canciller Merz y a nuestros amigos en Alemania por su rápida asistencia en el cuidado de los estadounidenses afectados por el brote de ébola. Estamos agradecidos por su cooperación”, escribió el secretario de Estado, Marco Rubio, en redes sociales.Ya en 2014 tres pacientes con casos confirmados de fiebre del ébola fueron tratados en suelo alemán y existe incluso una red nacional de expertos, el STAKOB (Grupo de Trabajo Permanente de Centros de Competencia y Tratamiento para Enfermedades Causadas por Patógenos Altamente Peligrosos), que se ocupa del manejo y atención de pacientes de este tipo.Además, la Unidad de Aislamiento Especial del campus Virchow del Hospital-Universidad Charité es la mayor instalación de este tipo en el país y es considerada una de las mejores en Europa.Su infraestructura altamente especializada permite la atención de pacientes con enfermedades infecciosas muy contagiosas y potencialmente mortales, como las fiebres hemorrágicas virales generadas por el virus del Ébola. También funciona para situaciones médicas con contaminaciones biológicas, químicas o radiológicas de origen desconocido.Lo que la hace única dentro del país es que combina directamente la infectología y la medicina intensiva. Esto significa que los pacientes no solo pueden ser diagnosticados y monitorizados en aislamiento, sino que, en caso necesario, también pueden recibir tratamiento de medicina intensiva, incluyendo ventilación asistida, procedimientos de sustitución de órganos o diálisis, así como intervenciones quirúrgicas.Para ello, el personal médico y de enfermería que trabaja en la unidad recibe una formación específica de manera regular: con periodicidad reciben cursos de actualización exhaustivos y, además, hacen prácticas dos veces al mes de procedimientos concretos y escenarios de emergencia.Para protegerse, el personal médico solo ingresa a las áreas de aislamiento con ropa de protección especial que cuenta con un sistema de filtrado de aire integrado. De acuerdo con información de la propia Charité, ponerse esta ropa de protección es un proceso de unos 20 minutos. Quitársela y desecharla posteriormente también lleva unos 20 minutos, lo que representa jornadas de trabajo agotadoras físicamente incluso para el personal.La SIS está concebida como una entidad autónoma y protegida: cuenta con vías de acceso propias, sistemas de esclusas, instalaciones de ventilación y filtrado con tecnología de presión negativa, así como un sistema cerrado de tratamiento de aguas residuales. Así está garantizado el aislamiento, el diagnóstico y el tratamiento seguros de hasta 20 personas simultáneamente, sin afectar a los procesos hospitalarios habituales. No hay forma, pues, de contacto con otros pacientes.Las autoridades sanitarias del país han explicado que la acogida del paciente infectado con el virus del Ébola no representa ningún peligro ni para la población en general ni para los demás pacientes de la Charité. Porque además de las medidas arriba mencionadas, en la SIS se aplican los más altos estándares de seguridad en el manejo de materiales potencialmente contaminados. Las aguas residuales generadas en este caso por el paciente se recogen en tanques especiales, se tratan y se neutralizan antes de ser vertidas de manera controlada al alcantarillado. Los residuos generados —entre otros, trajes de protección usados— se recogen por separado y son eliminados de manera segura por una empresa especializada. Además, el aire de salida del edificio se purifica mediante dos sistemas de filtrado antes de ser expulsado al exterior.