Tras cinco temporadas y 40 episodios, la historia de The Boys ha llegado a su fin. Por el camino, la serie ha generado un fandom multitudinario, que no ha dejado de crecer a medida que pasaban las temporadas. De hecho, la quinta entrega es la más vista de todas, con 57 millones de visiones por episodio según datos de The Hollywood Reporter, lo que la convierte en uno de los productos más exitosos en la historia de Prime Video. No es, por lo tanto, una serie más.PublicidadAlgo sorprendente si se tiene en cuenta el punto de partida. The Boys fue un cómic escrito por Garth Ennis y dibujado por Darick Robertson que si bien hizo ruido entre la comunidad lectora, sus personajes no trascendieron de la misma. Especialmente porque parecía algo muy de nicho, con una propuesta ultraviolenta y repleta de humor zafio que solo tenía sentido si estabas in the know con todo el folclore que rodea al mundo de los superhéroes. El propio tebeo nace del desdén público que el también autor de Predicador posee por el género de los pijamas. Algo que heredó la serie, aunque dándole una vuelta.A lo largo de la serie, Eric Kripke, su creador, ha dirigido su mirada al modelo empresarial y cultural promovido por Disney a través de su marca Marvel. The Boys ha satirizado cuestiones como el pinkwashing, la explotación comercial de parques de atracciones y merchandising, la injerencia de los medios de comunicación o el funcionamiento interno de los grandes estudios de Hollywood. Pero, sobre todo, ha cargado contra la sobreexplotación de un universo cinematográfico en el que el valor comercial siempre ha pesado mucho más que el artístico. En ese sentido, la serie de The Boys ha mantenido vivo el espíritu del cómic original, al menos hasta esta última temporada.La hipocresía de 'The Boys'De The Boys siempre se miró con recelo que fuese una serie original de Prime Video. Al fin y al cabo, era raro hacer una crítica frontal a la América corporativa desde las entrañas de su máximo representante: Amazon. Sin embargo, debido a que comenzó con un proyecto de perfil bajo que se convirtió en una máquina de hacer dinero, siempre se adujo que la empresa de Jeff Bezos le daba libertad absoluta siempre y cuando los números respaldaran la apuesta.Pero claro, con el éxito de audiencia llegaron las lógicas capitalistas de extraer el máximo beneficio posible. Así, lo que empezó como una sátira de la industria de los superhéroes se fue convirtiendo poco a poco en una IP más. Primero llegaron The Boys: diabolical (2022), una serie de animación que funcionaba como antología, y Gen V (2023-2025), un spin-off canónico cuyo argumento, más o menos, se entrelazó con la serie original. Pero no solo eso, sino que otras dos series más están programadas para continuar explotando la marca una vez que la historia de Carnicero y Patriota ha finalizado: Vought Rising, cuyo próximo estreno está confirmado, y The Boys: México, cuyo primer capítulo ha comenzado a rodarse.PublicidadEsto es, aquello de lo que The Boys una vez se mofó, el intrincado calendario de estrenos entrelazados que Marvel realizaba durante sus años más prominentes, replicado paso a paso.El universo 'The Boys': cómo la parodia se convirtió en franquiciaPero eso no es lo peor. Sin duda alguna, lo que más ha enfadado a los fans de la serie es la importancia que estos spin-off han tenido en el desenlace final de The Boys. La última temporada de la serie se ha visto fuertemente condicionada por la necesidad comercial de promocionar los nuevos productos de la franquicia, y en especial Vought Rising. Hasta el punto que la presencia del personaje de Soldier Boy, el cual ocupa gran tiempo de pantalla, se siente únicamente como una excusa para dar hype a la nueva serie, en la que es el protagonista.PublicidadDe hecho, su conflicto con Patriota, el único punto de interés que podría tener su aparición al ser padre e hijo, se resuelve de manera torticera y fugaz, sin solución satisfactoria alguna, para justificar su ausencia en el último capítulo. Por el camino quedan varias tramas y conflictos pensados para ofrecer más contexto a Vought Rising, como por ejemplo su rivalidad con Bombardero: un personaje del que no se sabía nada en las cuatro temporadas anteriores, pero que de repente juega un papel central para luego desaparecer.De esta manera, en lugar de aprovechar su quinta y última temporada para ofrecer un cierre monumental a todas las ideas y personajes presentados previamente, la quinta temporada de The Boys ha estado más preocupada en solidificarse como franquicia. Y lo peor: ha sacrificado su calidad narrativa en ello.Una sátira que perdió el filoLa quinta y última entrega de The Boys se puede resumir, prácticamente, viendo su primer y último episodio. El resto no es que sea relleno, pero se siente como tal. Al fin y al cabo, si bien se han salteado algunos eventos canónicos aquí y allá, fundamentalmente muertes de personajes principales a razón de una por episodio, la temporada en sí se ha sentido como un ir de aquí para allá sin mucho orden ni concierto. Básicamente, como si el guion estuviese haciendo tiempo hasta que llegase el último capítulo. El principal motor de la trama, el compuesto V1 y el virus desarrollado por los protagonistas, son meros macguffins que tienen una importancia mínima en el desenlace. Es cierto que al final todo queda atado a su manera, pero el poso es que de manera deslavazada.Durante todas las entrevistas de promoción que ofreció previas al estreno de la temporada final, Eric Kripke se mostró muy preocupado por poder decepcionar a los seguidores de la serie. “Es muy difícil clavar el aterrizaje. Los fans van a juzgar retrospectivamente la serie en función de cómo se sientan con el final. Si la fastidiamos, dirán sin dudar: ‘Bueno, pues esta serie no era tan buena como pensábamos’”, dijo el showrunner en una entrevista con The Hollywood Reporter. Prácticamente se sintió como un excusatio non petita que hizo esperar lo peor. “Sé que a Eric le aterrorizaba cagarla. Es casi imposible acertar con la última temporada de cualquier serie, si es que existe una que haya acertado alguna vez”, ratificó Antony Starr a GQ.Una revolución neutralizadaSorprendentemente, la serie consigue llegar a lugares muy parecidos a los del cómic pese a haber transitado por caminos muy diferentes. Algo que corrobora la sensación de que había un cierre planeado, uno con sentido y que no estropea el legado de la serie, como si hacen algunos malos finales. Todos los personajes principales tienen un cierre satisfactorio para sus arcos, que no un final feliz. El problema es el cómo, de manera apresurada y sin una tensión bien ejecutada, que el qué. Sin embargo, la preocupación más profunda del creador también se ha materializado. “Vivo con el miedo absoluto a convertirme en exactamente aquello que llevamos cinco años satirizando”, dijo proféticamente Kripke a Collider.
‘The Boys’ termina convertida en aquello que juró destruir
La serie de Amazon Prime Video llega a su final con un desenlace que, tal y cómo temía su creador, no ha gustado a todos los fans.










