Enfundado en un traje de neopreno, el colombiano Wilber Honorio Muñoz lleva más de 200 días nadando por el río Amazonas para alertar sobre la contaminación plástica que amenaza el curso de agua más caudaloso del mundo.Conocido también como "Hombre Pez" o "Super H", este triatleta y activista de 45 años partió en octubre desde la naciente del río en Cusco, Perú, e ingresó a Brasil por Tabatinga, cerca de la triple frontera con Perú y Colombia.Tras recorrer más de 5.000 kilómetros, llegó la semana pasada a Manaos. Su destino final es Belém, capital del estado de Pará, adonde calcula arribar en unos dos meses.

La idea surgió tras nadar en 2010 los 1.500 kilómetros del río Magdalena, en su país. Aquella experiencia le convenció de que el cuerpo en el agua tenía algo que las campañas convencionales no lograban: despertar curiosidad, abrir conversaciones."Quería generar un impacto mundial, que no quedara solo en Colombia", explica en la playa de Ponta Negra, de Manaos. "Pensé en el gran río, el más importante, para hacer un llamado a todo el mundo".Delgado, de espesa barba y pelo largo, Honorio nada entre cuatro y diez horas diarias, siempre con luz. Cada hora hace una pausa breve para alimentarse con huevos, carne y agua de coco, y de noche descansa en alguna de las comunidades ribereñas que le abren sus puertas.Calcula que ya pasó por más de 400 poblados.Videos publicados en Instagram muestran que en cada muelle la escena se repite: algunos se acercan exclamando "¡Ahí viene el 'hombre pez'!", otros sacan fotos, y él aprovecha para hablar en escuelas y plazas sobre el cuidado del río.Además de la belleza de los paisajes, "lo que más se ve es el plástico, en todos lados", lamenta.Un estudio del instituto brasileño Fiocruz publicado en septiembre concluyó que el Amazonas es el segundo río más contaminado por plásticos del mundo y aporta cerca del 10% de los que llegan a los océanos.