En una región donde el clima impone condiciones duras y la producción ganadera exige adaptación permanente, Federico Gilardi encontró una manera de combinar agricultura bajo riego, campos de secano y genética Angus para construir un proyecto productivo propio en Viedma. Este año, esa historia sumó un nuevo capítulo: el debut de su cabaña en la Expo Angus de Otoño Indoor, en Palermo.La empresa nació formalmente en 2013, en un momento bisagra para la familia. “La producción agrícola ganadera la comenzamos justo cuando falleció mi padre, que era mucho más agricultor que ganadero”, contó Gilardi en diálogo con Clarín Rural. A partir de entonces decidió profundizar el perfil ganadero del establecimiento y desarrollar un programa genético adaptado a las condiciones de la Patagonia.El planteo combina dos realidades muy distintas. Por un lado, campos de secano “bastante hostiles”, con baja oferta forrajera y monte bajo; por el otro, producción agrícola y forrajera bajo riego en los valles de Viedma.“Tenemos la posibilidad de hacer ese mix, de producir bajo riego y anexar toda esa producción de forrajes a los campos de secano”, explicó. Esa integración entre agricultura irrigada y ganadería es una de las bases del sistema productivo.Desde el comienzo, Gilardi apostó por la raza Angus, tanto negra como colorada, aunque reconoce una preferencia personal por esta última. “Creamos un núcleo y un programa genético adaptado a la Patagonia”, señaló.La evolución fue gradual: comenzaron con animales puros controlados y, en 2018, se inscribieron formalmente como cabaña e incorporaron sus primeros vientres de pedigree. A partir de allí consolidaron un esquema genético pensado para responder a las exigencias productivas de la región.“Empezamos un programa bastante versátil entre puro pedigree y puro controlado para que esté bien adaptado a las utilidades de la Patagonia”, resumió.Hasta ahora, la cabaña participaba activamente del circuito patagónico de exposiciones y ventas, donde comercializan reproductores, vaquillonas y vientres. Pero este año decidieron dar un paso más y desembarcar por primera vez en Buenos Aires para competir en una de las pistas más exigentes del país.“Siempre un individuo se destaca y por eso tomamos la decisión de traer esta vaquillona”, relató. La elección fue acompañada por el asesor genético de la cabaña, quien consideró que el animal tenía condiciones para medirse con las mejores cabañas Angus del país.Más que una búsqueda de premios, Gilardi plantea la experiencia como una instancia de aprendizaje y validación. “Nuestro objetivo era traer un animal que pasara la admisión y que no se viera muy distante de lo que se presenta en las pistas del resto de las cabañas”, explicó.El viaje desde Viedma hasta Palermo también tuvo su cuota de épica. La vaquillona recorrió unos mil kilómetros en camión junto a animales de otra cabaña patagónica. “Salimos el sábado a la tarde y llegamos al otro día a la mañana”, contó.La adaptación no fue sencilla para el animal. “Sale de su ambiente, cambia sustancialmente el clima, la cantidad de gente”, describió Gilardi sobre el impacto del traslado y el desembarco en la exposición porteña.Detrás de la experiencia también aparece una mirada estratégica sobre el futuro del Angus en la Patagonia. Para Gilardi, la raza viene demostrando una capacidad de adaptación cada vez mayor en ambientes históricamente dominados por Hereford. “Hoy vemos que muchos rodeos Hereford han empezado a incorporar Angus, sobre todo en los valles”, sostuvo. Según explicó, la mejora genética permitió desarrollar biotipos capaces de responder a las condiciones patagónicas con mayor velocidad y versatilidad.La participación en Palermo también abre expectativas comerciales. La vaquillona permanecerá en un campo bonaerense vinculado al asesor genético de la cabaña y podría continuar su desarrollo pensando en futuras exposiciones.“Sería un placer que otras cabañas se interesen en nuestro producto”, afirmó Gilardi. Mientras tanto, el objetivo de fondo sigue siendo multiplicar esa genética para consolidar un rodeo Angus patagónico cada vez más competitivo.