Quedan pocos días para que se cierre, al menos en lo judicial, el capítulo por la muerte del actor Matthew Perry por sobredosis de ketamina en octubre de 2023, a los 54 años. El próximo miércoles 27 de mayo se conocerá la sentencia de la última de las cinco personas implicadas en su fallecimiento, junto a Jasveen Sangha, conocida como la reina de la ketamina; el ayudante de esta, Erik Fleming, y los médicos Salvador Plasencia y Mark Chávez. La cadena de sentencias se cerrará ese día con la del asistente personal de Perry, Kenneth Iwamasa, quien suministró al actor su última inyección de ketamina y preparó para él la bañera en la que poco después le encontraría muerto. Seis días antes de conocer la condena de Iwamasa, Suzanne Morrison, la madre del actor, ha escrito lo que en el sistema judicial estadounidense se conoce como victim impact statement (declaración de impacto de la víctima), una carta a la que la revista People ha tenido acceso y en la que Morrison describe cómo ha afectado a su familia la implicación del asistente en la muerte de Perry.En la misiva incluye también detalles concretos sobre este, como su comportamiento con ella en los días posteriores a la muerte de su hijo, de la que Iwamasa se declaró culpable en un acuerdo judicial firmado en agosto de 2024, cuando el Departamento de Justicia concluyó que había inyectado repetidamente ketamina a Perry “sin formación médica”, incluso varias inyecciones el día de su muerte. Entre los extractos de la declaración recogidos por People, Morrison asegura que su familia “creía” que Iwamasa “entendía” la lucha de su hijo contra las adicciones, y afirma que su “trabajo más importante” era ser el “compañero y guardián” del actor en esa batalla, asegurándose de que se mantuviera “libre de drogas”. En cambio, declara la madre del actor de 17 otra vez, hizo lo contrario: “En lugar de proteger a Matthew, le ayudó e instigó al consumo ilegal de drogas, consiguiéndole un proveedor tras otro”. Y escribe: “Le inyectó las drogas a Matthew, a pesar de no estar capacitado para ello. Lo hizo aun sabiendo que era evidente que era peligroso, que cualquiera podía verlo. Y lo repitió una y otra vez”. Efectivamente, como el asistente admitió al pactar en 2024, el día de su muerte Perry le dijo a Iwamasa: “Dispárame una buena” [refiriéndose a la dosis de ketamina], y le pidió que le preparara el jacuzzi. Tras regresar de hacer unos recados, se encontró al protagonista de Friends muerto, boca abajo en el agua. Tras el fallecimiento, Morrison asegura en su declaración que Iwamasa le “vigiló muy de cerca”: “Me enviaba canciones, me dibujó un pequeño mapa para ayudarme a orientarme en el cementerio. Si veía un arcoíris —una de las cosas favoritas de Matthew— me llamaba“, detalla. Afirma, además, que Iwamasa “insistió” en hablar en el funeral de Perry y se aferró a ella “como si fuera el bueno que intentó salvar a Matthew”. “Amenazó con emprender acciones legales para obtener un acuerdo con la mutua de accidentes de trabajo”, escribe también Morrison, y lamenta: “Confiamos en un hombre sin escrúpulos, y mi hijo pagó las consecuencias”. Morrison, quien admite que, a pesar de los sufrimientos, Perry era “mi corazón y mi alma”, escribe en su declaración: “Y entonces, una noche, solo era un cuerpo, tendido casi desnudo sobre la hierba fría y húmeda de su patio trasero. Los helicópteros sobrevolaban la zona, ansiosos por ver a mi pequeño muerto, una imagen que pudieran mostrar al mundo entero mientras yo permanecía en la calle, pasando frío, suplicando que me dieran una manta para cubrirlo. Imposible, por supuesto”. Y aunque agradece a los investigadores “por su incansable determinación por descubrir la verdad sobre Kenny”, dice que “cerrar el caso” es algo que “no es posible”: “Pregúntenle a cualquier madre a quien le hayan arrebatado a su hijo con tanta crueldad. Nada alivia este dolor, ni lo hará, estoy segura, mientras viva”.Según documentos judiciales obtenidos por People, Iwamasa podría enfrentar hasta 15 años de prisión. La Fiscalía recomienda una sentencia de 41 meses de prisión, más tres años de libertad condicional supervisada. La penúltima sentencia por la muerte de Perry fue la del ayudante de la reina de la ketamina, Erik Fleming, quien el pasado 13 de mayo fue condenado a dos años de cárcel por dos cargos, distribución y conspiración. Antes, el pasado 8 de abril, se conoció la de la principal acusada, la traficante Jasveen Sangha: la reina de la ketamina enfrentaba la pena más alta, hasta 65 años de cárcel, y finalmente fue condenada a 15 años de prisión, lo que pedía la Fiscalía. Sangha se había declarado culpable en agosto de 2025 de cinco cargos federales: uno por mantener un negocio para fabricar y distribuir drogas, otro por distribuir una sustancia que ocasionó una muerte, la de Perry, y otros tres por distribución de ketamina.La primera sentencia por el caso tuvo lugar el pasado 3 de diciembre de 2025 y fue la del médico Salvador Plasencia, condenado a 30 meses de cárcel. La segunda sentencia llegó pocos días después, el 16 de diciembre, cuando la corte de Los Ángeles impuso al segundo de los médicos implicados, Mark Chávez, la menor de las cinco condenas por el momento: se enfrentaba a hasta 10 años de cárcel por un solo cargo, el de conspiración para la distribución de ketamina, pero finalmente el juez decidió imponerle una sentencia mucho menor: ocho meses de arresto domiciliario y 300 horas de servicio a la comunidad.
La madre de Matthew Perry, sobre la implicación del asistente del actor en su muerte: “En lugar de protegerle, le ayudó e instigó al consumo de drogas”
A menos de una semana de que se conozca la sentencia de Kenneth Iwamasa, prevista para el 27 de mayo, Suzanne Morrison ha declarado en una carta que el ayudante personal del intérprete traicionó su confianza y ha descrito cómo se comportó con su familia en los días posteriores al fallecimiento









