El Gobierno está convencido de que se vienen meses de reactivación económica, pero la realidad de las empresas muestra otro panorama. Mientras el equipo económico confía en que, tras el severo estrés de los primeros meses del año, la fuerte compresión de las tasas de interés y la estabilización nominal encenderán los motores de las fábricas, las pymes advierten que la herramienta crediticia resulta insuficiente. Con el mercado interno paralizado, los empresarios de la economía real aseguran que volver a poner las máquinas a andar requiere mucho más que un ajuste en el costo del dinero.

El ministro de Economía, Luis Caputo, dejó entrever en los últimos días que el margen político y social para profundizar el ajuste fiscal está llegando a su límite. Al asegurar que el nivel de erogaciones del Estado ya es comparable al de la década de los 90, la apuesta del Palacio de Hacienda es que un agotamiento de la "motosierra" dé paso a un superávit sostenido por un repunte orgánico de la actividad. "El aumento de la recaudación tiene que venir por formalización y crecimiento económico. Si mantenés el gasto constante, como en nuestro caso, vas a tener un superávit más alto", sostuvo el funcionario en el ciclo de entrevistas Economía de Quincho.