El 2,6% que marcó la inflación de abril llevó algo de alivio al Gobierno, que ahora se envalentona con ver una tendencia descendente en los próximos meses. Las consultoras entienden que, si esto sucede, no serán bajas importantes al menos en el corto plazo, aunque la caída del mes pasado también mejora el ánimo de cara a lo que resta del año entre los empresarios.Una encuesta realizada por Polimetría Consultores entre dueños de empresas de distintos rubros y quienes ocupan cargos jerárquicos le pone números a esas expectativas. Según este relevamiento, 88,5% de los consultados entiende que se mantendrá en los márgenes actuales o incluso caerá.Según el relevamiento, el camino descendente que mostró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en abril podría marcar una tendencia.Aquí se da una paridad muy importante entre quienes ven que la inflación “estará igual” en lo que queda del año (el 43,8% de las respuestas) y los que incluso consideran que “será menor” (el 45% de los encuestados). Apenas un 10% de los empresarios analiza que se podría dar una suba inflacionaria.Este escenario previsto se replica incluso entre las consultoras privadas, que también ven alguna baja respecto de los niveles actuales, aunque sin la expectativa de que se vayan a observar bajas notorias.La consultora Analytica, por ejemplo, es una de las más cautelosas respecto a la velocidad de la baja, y ve que se podría descender hasta 2,5% en los próximos meses, aunque por el momento esa marca podría ser un piso. En tanto, Equilibria coincide en el diagnóstico de una baja lenta para el mediano plazo, y sus perspectivas para la segunda mitad de 2026 rondarían cerca de 2,1% para junio, y tocando el umbral del 2% en julio.LCG, por su parte, advierte sobre las limitaciones de las "anclas" actuales del modelo económico para desactivar por completo la inercia de los precios cotidianos. Sus previsiones indican que, si bien la inflación de alimentos se moderó sensiblemente, la presión persistirá por el lado de los costos y los precios mayoristas, estimando que la verdadera desaceleración hacia promedios del 1,5% mensual recién se consolidará entrado el segundo semestre del año.Otro punto interesante que marca el trabajo es el del comportamiento del dólar, una de las claves para lo que viene. Aquí hay diferencias en cantidad de empresarios que prevén aumentos y aquellos que creen que se mantendrán los parámetros actuales. Un 50% dijo que “se mantendrá igual”, y un 41,3% dijo que aumentará.Incluso, hay una grieta entre quienes están de acuerdo con una devaluación y quienes no. Los empresarios que no toman en cuenta este camino suman un 55% (un 32,5% dice que es “nada necesario”, mientras que un 22,5% que es “poco necesario”), contra el 42,5% que se mueve entre el “muy necesario” (7,5%) y el “algo necesario” (35%).Con este contexto, los hombres de negocios apuestan a que la situación, al menos en el sector en el que se desarrollan, será mejor de aquí a un año. La encuesta indica que hoy un 47,5% piensa que las cosas están “bien” y un 21,3% que están “muy bien”, por debajo del 27,5% que entiende que están “muy mal”. Hoy, el 75% de las empresas analizan que su rentabilidad actual se mueve entre media (42%) y baja (32%).Si se pone la mirada para dentro de un año, la conformación respecto de las respuestas sobre la situación de sector en el que se mueve cada empresario consultado cambia: un 50% explica que la situación mejorará, mientras que un 45% cree que estará igual.“Hay un caudal de expectativas positivas que generan un clima propicio para crecer, pero que conviven con algunos elementos clave que se deberían atender como el consumo, el crédito, la infraestructura o los impuestos. Esto condiciona la intención de crecer”, sostiene Patricio Mouche, director de Polimetría Consultores.
Después de la baja de abril, los empresarios se ilusionan con una inflación "igual o menor" para lo que queda del año
Una encuesta privada apunta que solo el 10% de los hombres de negocios consultados prevé un incremento del IPC.El trabajo también midió el apoyo que tendría en la industria una eventual devaluación.











