Noemí Jabois |
Beirut (EFE).- Varios desplazados libaneses esperan con bolsas llenas de ropa ante una furgoneta equipada con ocho lavadoras, una suerte de tintorería ambulante para ayudar a familias afectadas por la guerra con Israel y que a veces no tienen ni acceso a agua con la que lavar sus escasas prendas.
Shadia, de 15 años, está acostumbrada a lavar a mano junto a su madre la ropa de los seis miembros de la familia, que permanece acampada en un espacio abierto de Beirut, incapaz de regresar a casa debido a las bombas israelíes que siguen cayendo sobre el Líbano pese al alto el fuego.
«Me di cuenta de que habían venido porque mi tienda está aquí al lado y, cuando vi mucha gente junta, nos acercamos», comenta a EFE la adolescente, mientras espera a que los voluntarios de la organización Social Guidance Association le devuelvan sus prendas y las de sus hermanos.
Medio centenar de lavados








