Actualizado Jueves,
mayo
08:30La entrega del premio de poes�a Joan Margarit se convirti� ayer en Toronto en una cita de reivindicaci�n de las democracias y la buena literatura. Porque en la madrugada espa�ola, el Rey Felipe VI dio en mano a la escritora Margaret Atwood el galard�n que distingue a la prol�fica autora por una consolidadada carrera durante d�cadas.Felipe VI se dirigi� hacia el comedor oficial de la Universidad de Victoria, donde salud� a la alcaldesa de Toronto, Olivia Chow; la presidenta de la Universidad, Rhonda N. Mcewen; el director del Instituto Cervantes, Luis Garc�a Montero; y la hija y el nieto de Joan Margarit, M�nica y Pol. Su presencia all� estaba m�s que justificada, pues el premio de poes�a lleva el nombre del reconocido escritor catal�n. �lvaro de Travesedo, consejero de la Embajada de Espa�a en Canad�, dio la bienvenida a los asistentes al acto y a continuaci�n los descendientes de Margarit leyeron los poemas The disasters of war, a sequel, y Lucky de la autora canadiense en uno de los momentos m�s emotivos del acto, que se complet� con la interpretaci�n musical de una pieza de Joaqu�n Turina a cargo de un cuarteto de la Toronto Symphony Orchestra Entrega. A continuaci�n, Felipe VI expres� su gratitud a la autora de El cuento de la criada por ense�ar a la sociedad a leer mejor: "a leer nuestro tiempo, a leer nuestras sociedades y a leernos a nosotros mismos". Es la segunda vez que el Rey coincide con Atwood en p�blico, pues hace 18 a�os le entreg� el premio Princesa de Asturias de las Letras, por eso no escondi� su afecto en la ceremonia hacia esta escritora de 86 a�os. El jefe del Estado espa�ol, que realiza un viaje oficial de tres d�as a Canad�, explic� que para muchos lectores espa�oles el primer encuentro con este "inmenso" pa�s lleg� a trav�s de su literatura y, en particular, mediante la obra —novelas, poemas, relatos y ensayos— de Margaret Atwood. "Una brillante novelista, intelectual comprometida, amante y profesora de la naturaleza, artista de la reposter�a, lectora de cartas y manos, astr�loga y —por supuesto— poeta... Un alma que refleja la de todo un pa�s. Porque solo Canad� podr�a haber producido una personalidad tan multifac�tica", dijo el Monarca.El rey se refiri� tambi�n al l�cido sentido del humor de Margaret Atwood, que ha sido testigo "de lo mejor y lo peor" insinuando "algunos peligros de futuros dist�picos", situaciones que confi� en que no lleguen. "Eso es lo que usted ha hecho a lo largo de una carrera prol�fica y extraordinaria; eso es lo que siempre hace la gran literatura", recalc� el rey, a quien la propia Atwood, en su discurso al recibir el premio, agradeci� a su vez a Felipe VI haber venido a Canad� en "un tiempo en el que los v�nculos y amistades internacionales son cada vez m�s importantes para quienes tenemos la fortuna de seguir viviendo en democracias", informa Efe.Tras destacar el importante papel de Felipe VI en la consolidaci�n de la monarqu�a constitucional de Espa�a, Atwood, en un discurso que titul� 'Poes�a en tiempos duros' explic� c�mo incluso en los tiempos modernos, "cuando los reg�menes pol�ticos han cambiado violentamente, los poetas han estado entre los primeros en ser silenciados, porque pod�an decir lo prohibido, y decirlo de forma convincente, y eso resulta amenazante para los aut�cratas".La escritora indic� c�mo hoy es otra vez tiempo de crisis mundiales y c�mo el mundo est� "en medio del tumulto": "El reloj del juicio final sigue avanzando y el futuro es, como m�nimo, incierto. Frente a estos peligros, Atwood inquiri� sobre el valor de la poes�a y se�al� que "unas pocas palabras no pueden hacer mucho frente al poder material real, ni ante la mala voluntad y la malicia que algunos poderosos pueden ejercer"."Los reg�menes que act�an fuera del Estado de derecho —o incluso con un Estado de derecho basado en leyes injustas y parciales— no son un fen�meno nuevo", advirti� la escritora canadiense, que confi� en que "en tiempos sombr�os", la poes�a represente lo que m�s se necesita, "la propia esperanza".







