En su reciente y más extensa entrevista, el presidente del Gobierno de Canarias intentó reconocer sus errores en la crisis del hantavirus: “Reconozco que cuando ordené que no entrara el crucero las formas no fueron las más adecuadas, pero sí el fondo”.Con esta frase puso el broche de oro a la serie de pretextos que esgrimió para impedir que el Hondius se aproximara a la costa, incluyendo aquel por el que pasará a la historia: debidamente documentado por una consulta a la IA, que le dio la razón, apuntó a la posibilidad de que hipotéticos ratones nadadores infectados pudieran invadir la isla (aun estando el buque fondeado en la dársena y no amarrado al muelle). Y, tan campante, como un adolescente cualquiera, se lo envió a la ministra… dicen que en una captura de pantalla… sin ni siquiera albergar dudas sobre la IA, que por ahora comete errores con bastante frecuencia.El presidente de Canarias, Fernando Clavijo Batlle Niocolas Tucat / AfpVisto lo visto, su excusa más insistente, la de que los representantes del Gobierno central no le explicaron las cosas bien, queda desacreditada: parece mucho más probable que sea él quien las ha entendido mal.En el oscuro fondo yace el secreto más inconfesable: los otros nos importan un bledoY como colofón a tanto despropósito, nos obsequia con un último intento de disculpa, también fallida. Por una parte, porque la consabida milonga de que a uno le pierden las formas sugiere inmadurez y soberbia. Por otra, porque revela que a estas alturas nadie le ha enseñado aún al presidente canario que, en política, como en literatura, forma y fondo son inseparables.Así, una vez más hemos de concluir que su fondo no es mejor que sus formas, sino exactamente igual: se merecen el uno a las otras. Las formas de su mensaje no sólo revelan el fondo: resaltan y magnifican ese fondo oscuro, el lugar donde ocultamos lo más inconfesable, a saber: que el otro nos importa un bledo. Eso no lo niega él, lo ha expresado con claridad, aunque una vez más escudándose en la protección de sus paisanos: “Mi prioridad es proteger a los canarios”. Excusa pobre que podemos entender en una madre desquiciada (“¡Por mi hijo, mato!”) o en un político esperpéntico típico del cine de Berlanga, pero que resulta impropia de un presidente de comunidad cuya misión no es estigmatizar a las víctimas ni derrochar un individualismo feroz, sino comunicar datos fiables a la población y transmitir sensatez.
La culpa no es de las formas, por Imma Monsó
En su reciente y más extensa entrevista, el presidente del Gobierno de Canarias intentó reconocer sus errores en la crisis del hantavirus: “Reconozco que cuando ordené que no entrara el crucero las formas no fueron las más adecuadas, pero sí el fondo”. Con esta frase puso el...








