Frente a este escenario, apicultores buscan adaptarse para preservar tanto su forma de vida como el equilibrio ecológico de la región.
Por Gerardo Suárez
SAbERES
En Calakmul, Campeche, la apicultura es una actividad productiva muy importante. Además de permitirle a las familias campesinas obtener ingresos por la venta de la miel, consiste en una actividad que contribuye significativamente a la conservación de la selva y toda la biodiversidad que alberga. Asimismo, las colmenas polinizan cultivos, plantas y árboles. Sin embargo, el cambio climático, la degradación y deforestación de la selva, junto con la pérdida de biodiversidad han mermado significativamente la producción de miel.
Algunos productores han optado por abandonar la apicultura porque ya no les es redituable, porque perdieron sus colmenas en la sequía y porque el precio de la miel se ha desplomado. Otros, en cambio, han empezado a modificar sus prácticas productivas: comenzaron a reforestar, a suministrar agua a las colmenas, a renovar sus abejas reinas y a colocarles sombras para que se fatiguen menos y produzcan más. Se están adaptando a las nuevas condiciones climáticas y están haciendo sus sistemas productivos más resilientes al cambio climático.












