Una ex trabajadora de guardería de 23 años, que fue condenada a ocho años de cárcel por crueldad infantil, fue deportada, lo que despertó la furia de los padres que calificaron la decisión como "horrenda" y temen que vueva a trabajar con niños.Roksana Lecka, quien era residente de Hounslow, en el oeste de Londres, abusó de un total de 21 bebés. Admitió siete cargos de crueldad hacia una persona menor de 16 años y fue condenada el 16 de junio de 2025 por otros 14 cargos, debido a sus acciones calificadas como "gratuitas" y "sádicas".Según informó la BBC, sus crímenes se descubrieron en junio de 2024 después de que la suspendieran por pellizcar a varios niños en la guardería Riverside en Twickenham.Los abusos ocurrieron entre octubre de 2023 y junio de 2024 en dos establecimientos: uno de los cargos se relacionó con Little Munchkins en Hounslow, mientras que el resto se vincularon a Riverside Nursery en Twickenham, guardería que desde entonces cerró sus puertas. La víctima más joven en el momento de los delitos tenía apenas 10 meses.La jueza Sarah Plaschkes, que dictó la sentencia en el Tribunal de la Corona de Kingston, afirmó que Lecka cometió "múltiples actos de violencia gratuita". Los actos de crueldad detallados incluían pellizcar, cachetear, golpear, dar palmadas y patear a los niños. Además, Lecka les tiraba las orejas, el pelo y los dedos de los pies y volteaba a los niños de cabeza en las cunas.De esta forma, le causaba a los niños moretones y marcas rojas persistentes. En una ocasión, Lecka pateó a un menor pequeño en la cara varias veces. También fue vista empujando a bebés de cabeza sobre las cunas y cubriendo la boca de un niño pequeño cuando este comenzaba a llorar.Según el Servicio de Fiscalía de la Corona, Lecka llegó a pellizcar a varios niños docenas de veces en el transcurso de un día, lo que les provocó llanto y rechazo. Al cometer estos actos, Lecka solía mirar a otros miembros del personal para asegurarse de que nadie la viera. El dolor de los padres tras la deportación de la cuidadora que abusó de sus hijosSin embargo, después de 14 meses de condena —en febrero de 2026— Lecka fue deportada a Polonia, de donde es originaria, bajo el Programa de Expulsión Temprana del Gobierno de Reino Unido. Además, se le prohibió regresar al país de por vida. Para los padres de los niños que sufieron abusos, la medida, al inicio de su condena, fue "totalmente inapropiada" y "difícil de aceptar". "Nos pareció que eso menoscababa todo el tiempo y la emoción que se habían dedicado al juicio", indicó uno de los padres de las víctimas a la BBC."Preparar nuestras declaraciones como testigos y el impacto que tuvo, pasar por el trauma de toda esa investigación y el juicio, y lograr que se dictara una sentencia nos dio una sensación de cierre y nos permitió a todos seguir adelante. Pero luego, el hecho de que esa sentencia no se cumpliera nos dejó con una sensación un poco vacía", añadió. Para el padre, cuyo nombre no fue revelado por la BBC, existen "una gran cantidad de casos" en los que el Programa de Expulsión Temprana resulta "totalmente inadecuado" y aseguró que su implementación conlleva un "efecto perjudicial sobre el sistema judicial". Además, reprochó que la medida está diseñada para "ahorro de costos, en lugar de defender los principios del sistema".Por su parte, una madre contó a la BBC que su hijo quedó con fuertes moretones a causa de los abusos de Lecka y que, dos años después, el niño todavía tiene que dormir en la cama de su madre debido al trauma que sufrió. Para ella, la deportación de Lecka "convierte en una burla" al sistema judicial británico."¿Cómo es posible que alguien cometa un delito contra niños vulnerables en este país y luego sea devuelta a su país, sin que se le imponga ninguna obligación de cuidar de su destino ni se establezca ninguna medida para garantizar que no vuelva a hacerlo?", reclamó. "Esa es mi mayor preocupación, que ella pueda volver a hacerle esto a otros niños", agregó. Según informó la BBC, las autoridades polacas fueron informadas de la condena de Lecka, pero queda en sus manos decidir su futuro, por lo que no es seguro que continue presa en Polonia."Los 21 bebés implicados en el caso, todo el personal de la guardería involucrado en la investigación, el tiempo que la policía dedicó a revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, el sistema judicial, el servicio penitenciario, la cantidad de tiempo, energía, recursos y angustia que hemos soportado durante todo este proceso. Que todo eso se ignore es simplemente atroz", afirmó la mujer.