A pesar de algunos golpes propinados por la oposición y descuelgues en el oficialismo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, logró que la Cámara de Diputados le aprobara tres artículos claves del megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica.Se trataba de las normas que rebajan los impuestos a las empresas de 27% a 23%, la reintegración (que permite a los dueños descontar sus impuestos personales de lo que pagan sus sociedades) y la invariabilidad tributaria de 25 años que el gobierno quiere concederle a nuevos inversionistas.Estas tres medidas constituyen el corazón de la emblemática iniciativa del Presidente José Antonio Kast y son precisamente las más resistidas por la oposición, que motejó a la propuesta gubernamental como un proyecto en favor de los “superricos”.Afortunadamente para el Ejecutivo una facción de los parlamentarios del PDG le dio el puñado de votos necesarios para salvar íntegramente estos tres temas.Acuerdo y tensionesSi bien el Ejecutivo había cerrado un pacto con el Partido de la Gente para que aprobara la idea de legislar -a cambio de un proyecto que entregará una compensación social por la compra de pañales y medicamentos-, ese acuerdo no obligaba a los diputados del PDG a apoyar el articulado en particular.El jefe de bancada del PDG, Juan Marcelo Valenzuela, en todo caso, ya había dado su apoyo en la Comisión de Hacienda, al corazón de la iniciativa: la rebaja de impuestos a las empresas y la reintegración tributaria.El problema era el tercer punto, también altamente resistido por la oposición, pero que es central en la megarreforma, relacionado con la invariabilidad tributaria. En ese tema, Valenzuela se abstuvo.Por ello, el ministro Quiroz intentó materializar un acuerdo con las bancadas de la DC y el PDG para sellar un respaldo a la invariabilidad.El protocolo que se pretendía firmar contemplaba bajar los años de la invariabilidad tributaria a 20.Las gestiones, sin embargo, no llegaron a buen puerto, pues no todos los diputados del PDG estaban dispuestos a apoyar ese punto. Finalmente el gobierno optó por desechar la idea de este protocolo.El hecho dio cuenta de las tensiones internas que estaba viviendo la bancada del Partido de la Gente, donde algunos de sus legisladores, entre ellos Pamela Jiles, eran reticentes a estos ajustes tributarios.Para descomprimir la tensión interna, finalmente la bancada del partido de Franco Parisi decidió dar libertad de acción a sus legisladores en todo el articulado.Mayoría estrechaSi bien esa jugada era riesgosa, la dispersión de votos del PDG favoreció al gobierno, con el costo de tener que aprobar algunos de estos cambios tributarios con una mayoría estrecha.Por ejemplo, en las 3 votaciones relacionadas con la rebaja de los impuestos a las empresas, la votación fluctuó entre los 90 y los 87 votos, gracias a un apoyo mayoritario del PDG. Sin embargo, ese piso se redujo en las otras temáticas sensibles. La reintegración, el artículo relacionado con la rebaja de impuestos a los dueños de las empresas, la disposición fue aprobada solo con 82 votos, es decir, solo con 4 votos de la mayoría de 78. La invariabilidad en tanto se dirimió en 3 votaciones que fluctuaron entre los 81 y 82 votos a favor.