Cuando José Antonio Kast resolvió intervenir el Ministerio de Seguridad, el nombre de Martín Arrau apareció rápidamente sobre la mesa. A eso de las 17.00 horas del martes, el entonces ministro de Obras Públicas cruzó uno de los patios interiores de La Moneda rumbo a una reunión reservada con el Presidente. A esas alturas, el Mandatario ya había tomado una decisión política compleja: mover piezas en el gabinete a menos de tres meses de haber iniciado su administración y tocar, precisamente, el área más sensible de su gobierno.La conversación fue sin rodeos. Según quienes conocieron del encuentro, Kast le planteó que en pocas horas realizaría un ajuste ministerial y que quería que asumiera el Ministerio de Seguridad. Arrau aceptó de inmediato.Entre quienes lo conocen desde hace años describen la escena como plenamente coherente con su personalidad. “Es hijo del rigor”, resume alguien de su entorno político. Tradicional, disciplinado y con una lógica profundamente institucional, en su círculo sostienen que nunca habría rechazado una petición directa del Presidente.El entonces titular del MOP alcanzó a avisarle a su esposa, Luz María Izquierdo, quien logró llegar al salón Montt Varas para la ceremonia de cambio de gabinete. Ahí, en medio de un ambiente cargado por la salida de las ministras Trinidad Steinert y Mara Sedini, Kast hizo un gesto poco habitual: en su discurso agradeció públicamente a Izquierdo por acompañarlo en sus tareas.La definición del reemplazo de Trinidad Steinert no era una decisión menor. No es un secreto que la seguridad fue el principal motivo que llevó a Kast a La Moneda. Por lo mismo, comenzó a convertirse en una piedra en el zapato que su principal agenda ha sido -hasta ahora- la que más ha costado desplegar.En el oficialismo reconocen que la permanencia de la exministra terminó convirtiéndose en un problema político para La Moneda y puso al Presidente en una disyuntiva: reconocer que el diseño original del gabinete había fracasado o bien, mostrar agilidad para arreglar lo que ha estaba funcionando mal.El martes por la mañana, Steinert encabezó el comité de seguridad en La Moneda. Y fue ahí donde el nombre de Arrau reapareció con fuerza.De hecho, en el núcleo republicano aseguran que esta no es la primera vez que el ahora exministro de Obras Públicas estuvo cerca de aterrizar en Seguridad. Al menos tres dirigentes y autoridades del sector sostienen que durante el período de instalación de la Oficina del Presidente Electo (OPE) su nombre fue considerado para encabezar esa cartera.Las razones eran similares a las que hoy terminaron inclinando la balanza a su favor: capacidad de gestión, disciplina política, buena evaluación interna y cercanía directa con Kast.Sin embargo, en esa etapa Arrau ya estaba completamente involucrado en el diseño de lo que sería su agenda en Obras Públicas. En el entorno presidencial recuerdan que estaba “a caballo” con los temas del MOP desde el primer día y que había comenzado tempranamente a trabajar líneas programáticas, prioridades de inversión y despliegue regional. Ahí terminó instalándose.Seguridad, en cambio, se transformó en uno de los principales dolores de cabeza del diseño original del gabinete. En distintos momentos, el oficialismo incluso evaluó fórmulas más disruptivas, como sacar del Senado a figuras recién electas para asumir el desafío, entre ellos el exalcalde Rodolfo Carter.Pero el escenario cambió rápido.Con el ajuste de este martes, Arrau aterrizó en el ministerio más sensible para la administración Kast. En los hechos, queda a cargo de la principal promesa de campaña del jefe de Estado y del área donde el gobierno enfrenta mayores niveles de presión pública.Su trayectoria interna también ayudó a consolidar esa decisión. Militante del Partido Republicano, primer intendente de la Región de Ñuble y uno de los colaboradores más cercanos del Presidente, Arrau mantenía además una evaluación positiva en Palacio por su desempeño en Obras Públicas. De hecho, en el discurso del cambio de gabinete, Kast utilizó precisamente esos conceptos para describirlo: “método permanente” y “trabajo incansable”.El movimiento también tuvo una lectura política inmediata dentro del oficialismo. Para dirigentes republicanos, el aterrizaje de Arrau en Seguridad termina fortaleciendo al partido en el corazón del gobierno.No solo porque se trata de un militante de la colectividad -cercano a su timonel, Arturo Squella-, sino también porque consolida la presencia republicana dentro de las principales instancias de decisión política de La Moneda. A la influencia de Arrau se suma la de la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, quien participa regularmente del comité político.En paralelo, en Palacio relativizan eventuales tensiones con el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval. Si bien ambos no mantienen una relación particularmente estrecha, en el gobierno transmiten que el asesor presidencial tiene una lógica eminentemente pragmática y que la llegada de Arrau no debiera abrir un nuevo foco de conflicto interno.Entre otras cosas, porque incluso fuera del Partido Republicano existe consenso respecto de su capacidad de gestión.Esa evaluación explica, también, el margen con el que aterriza en el nuevo cargo. Según distintas fuentes de gobierno, Arrau llega empoderado y con facultades para revisar el diseño interno del ministerio, incluyendo sus subsecretarías.En particular, las miradas están puestas sobre la Subsecretaría de Prevención del Delito, encabezada por Ana Victoria Quintana, quien ha enfrentado distintos traspiés comunicacionales durante estas semanas. Tampoco se descartan revisiones en Seguridad, donde actualmente se desempeña Andrés Jouannet.Pocos minutos después de asumir el cargo, Arrau escribió en X: “Agradezco al Presidente la confianza y asumo esta responsabilidad con la seriedad y urgencia que exige el momento: Chile enfrenta un problema real, profundo y complejo”, escribió.Y agregó:“La seguridad no es una política más. Es el rol primario del Estado. Vamos a trabajar sin descanso por las víctimas y por el derecho de todos los chilenos a vivir tranquilos, protegidos frente al narcotráfico, la delincuencia y el terrorismo”.
Martín Arrau, el nuevo hombre fuerte de Kast para enfrentar la crisis de seguridad - La Tercera
El ahora exministro del MOP recibió el llamado del Presidente la tarde del martes y aceptó sin vacilar aterrizar en la cartera más sensible para La Moneda. Militante republicano, cercano al Mandatario y bien evaluado por su capacidad de gestión, Arrau llega empoderado a un ministerio golpeado por la fallida gestión de Trinidad Steinert y con margen para rediseñar el equipo de subsecretarios.














