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mayo

18:00Un instante antes del triunfo bajo la lluvia de confeti dorado, Alessandra Mussolini dud�: "�No podr�amos ganar las dos?". Cuando el televoto la coron� como �nica ganadora, para disgusto de Antonella Elia, su enemiga-amiga, por llamarla de alguna manera, la nieta de Mussolini se olvid� enseguida de su falsa modestia. Su paso por la �ltima edici�n italiana de Gran Hermano Vip termin� por todo lo alto. Era imposible hacerle sombra: arrolladora, excesiva, irresistible, decidida y tan extravagante como las plumas que se pon�a sus brazos.Descarada, como cuando, en la primera de sus muchas vidas, intent� dedicarse al cine ("Pero en los castings nunca me cog�an: demasiado guapa, demasiado fea, demasiado delgada") y respondi� sin filtros a Dino Risi, [destacado director y guionista italiano] que le aconsej� cambiarse el apellido ("Hazte llamar Alessandra Zero", "�Ni de co�a!").Fue dura la comparaci�n constante con semejante mujer, su t�a, Sophia Loren, hermana de su madre, Maria Scicolone. Alessandra hizo alguna buena pel�cula y peque�os papeles (Una giornata particolare, Il tassinaro, Noi uomini duri, Sabato, domenica e luned�), e incluso en 1983 se dio el capricho de posar sexy para Playboy. Pero despu�s lo dej� todo para estudiar Medicina, aunque apenas ejerci�.Otro giro, otra pasi�n para la nieta de Mussolini: lleg� la pol�tica, durante m�s de treinta a�os. Tres veces diputada, senadora y eurodiputada. Primero en el MSI —y con una candidatura a la alcald�a de N�poles frente a Bassolino, al que plant� cara hasta el final—; despu�s en Alleanza Nazionale junto a Fini; m�s tarde en Azione Sociale, partido que fund� ella misma y que dur� poco; y finalmente en Forza Italia con Silvio Berlusconi, con quien tuvo algunos desencuentros, aunque nunca definitivos ("Echo much�simo de menos a Silvio, es el mejor pol�tico que he conocido").Hace un a�o, y para sorpresa de muchos, se incorpor� a la Liga de Matteo Salvini [un partido pol�tico italiano de derecha radical], aunque sin asumir ning�n cargo. "No vamos a quedarnos atrapados en los apellidos, as� que bienvenida", dijo Salvini al recibirla. Pero precisamente ese apellido —su padre, Romano Mussolini, m�sico de jazz, era hijo de Benito Mussolini y de Donna Rachele Guidi— ha sido siempre una carga que Alessandra ha llevado con actitud desafiante. "La verdadera reliquia del abuelo Benito soy yo", lleg� a decir. El periodista Roberto D'Agostino la apoda desde hace a�os la Duciona, un juego de palabras con Il Duce. No ha sido tan f�cil para ella lidiar con su apellido como parece. Lo confes� en uno de sus momentos m�s vulnerables en Grande Fratello: "No ha sido f�cil soportarlo"Como tampoco lo fue la traici�n. Su marido, Mauro Floriani —con quien se cas� el 28 de octubre de 1989, y con quien tiene tres hijos: Caterina, Clarissa y Romano, futbolista de la Cremonese— se vio implicado en 2014 en un esc�ndalo de prostituci�n de menores. "Cosas as� no se perdonan, pero se sigue adelante", dijo Alessandra, que rara vez habla del asunto. Aunque admite, pragm�tica: "Las infidelidades han existido siempre". Quiz� pensaba tambi�n en su padre Romano, que, igual que antes Benito, tampoco fue precisamente un marido fiel. "Era un artista, un seductor: muchos viajes, muchas mujeres y poco dinero", cont� en una entrevista con Tommaso Labate para Corriere. La familia para ella est� por encima de todo. De ah� las l�grimas por su madre Maria, cuya salud lleva tiempo deteriorada por el Alzheimer. Para Alessandra es un dolor profundo, expuesto incluso ante las c�maras de GF Vip. "Mam�, por desgracia, ya no puede verme en televisi�n, pero yo pienso siempre en ella, la echo much�simo de menos. �La t�a Sophia? Estoy segura de que s� me sigue".Ese es el premio de Alessandra Mussolini: su madres, sus hijos, sus t�as, —m�s que Grande Fratello y que todos los hombres que vayan y vengan—. Todo lo dem�s viene despu�s. Porque "el amor va y viene, a veces vuelve y otras no; es cuesti�n de neurotransmisores, y poco podemos hacer contra eso".