Hija de un fotógrafo aficionado cuando eso aún era algo excéntrico, Kahlo tuvo conciencia del poder de la imagen desde muy joven: elegía ropa que ocultaba su discapacidad pero resaltaba su herencia cultural; oscurecía sus cejas, pero se negaba a separarlas. Y ya fuera posando para una fotografía o para uno de sus muchos autorretratos en tres cuartos de perfil, siempre, siempre era consciente de sus ángulos.“Todo el mundo tiene una versión de Frida en la cabeza”, dijo Wilberth González, quien, junto con Bausor, diseñó el vestuario de ‘El Último Sueño de Frida y Diego’ en la Metropolitan Opera. Pero con demasiada frecuencia, coincidieron ambos, esa imagen está moldeada por un kitsch diluido: un vestido con una selección arbitraria de colores o un peinado trenzado adornado con “un ramo al azar”.Nueva York podría estar atravesando uno de sus periódicos brotes de “Fridamanía” —una nueva exposición en el Museo de Arte Moderno presenta obras de Kahlo y de su marido, Diego Rivera— y ese frenesí suele terminar simplificando a una artista compleja hasta convertirla en un ícono, una estética.Pero para Kahlo, la presentación personal era casi una extensión de su práctica artística. Porque para entender a Frida Kahlo como pintora, hay que entenderla como artista performática, siempre montando un espectáculo para el mundo.Como un lienzo bajo el mentónCuando el Museo Victoria and Albert de Londres presentó su exitosa exposición ‘Frida Kahlo: Making Her Self Up’ en 2018, incluyó entre los numerosos autorretratos, fotografías y textiles, algunos de los 28 corsés que Kahlo llevó a lo largo de su vida, no porque quisiera tener una cintura más pequeña, sino porque un devastador accidente de autobús a los 18 años le fracturó la columna vertebral (y le causó otras lesiones insoportables). Por sí solos, estos dispositivos podrían parecer artefactos de tortura hechos de yeso, correas, acero y cuero, necesarios para sostener su espalda rota; pero en sus manos se transformaron en un lienzo literal.
Frida Kahlo: la mujer que convirtió su dolor en arte y estilo
Kahlo tuvo conciencia del poder de la imagen desde muy joven.







