Sube las escaleras de su palacio malague�o y revisa las calidades de las paredes. Mientras pasa la mano por unos rayones que acaban de hacer en el nov�simo ascensor, hace una mueca de enfado y decepci�n. Dentro del habit�culo, sus casi 190 cent�metros de altura se alargan a�n m�s. Treinta�ero, hijo de estanqueros, asegura haber construido su patrimonio sin ayuda. �Tuve la buena educaci�n que me dieron mis padres, que ya es mucho�, afirma Rub�n Zaballos, quien posee un par de centenares de pisos y casas, desde el sur al norte de Espa�a, incluso al otro lado del Atl�ntico.Recibe a Cr�nica de visita en un edificio que ha rehabilitado entero. De las ruinas a nueve peque�os pisos de dise�o. Ubicado a escasos pasos del Museo Carmen Thyssen, est� en una de las zonas m�s cotizadas de M�laga. Ha invertido tres millones de euros. Son nueve de sus 200 propiedades inmobiliarias. Tambi�n hay un local a�n no operativo: 10 de 200.Este salmantino empez� comprando otro para que sean sus oficinas. Ten�a 26 a�os y una empresa de internet que crec�a exponencialmente. Por lo que hab�a aprendido, necesitaba diversificar. �Si aquello funcionaba, pod�a convertir tambi�n el ladrillo en un laboratorio�. Ha pasado m�s de una d�cada y el experimento sigue pero ya con fecha de caducidad. Los ha puesto a la venta. �Pago cada mes 100.000 euros en hipotecas. Si haces mal las cosas y no devuelves las cuotas, te vas a cero. A la bancarrota�, explica.Tras su aparici�n en televisi�n, los odiadores le tienen en la mira. Especialmente, los de izquierdas. Aparejador e ingeniero de organizaci�n industrial, no es de la alta burgues�a. �Soy hijo de unos padres que ahora tienen una pensi�n de 1.000 euros�. Recalca que no viene de una saga de grandes patrimonios. �Pude estudiar hasta los 26 a�os sin trabajar. En eso era un privilegiado�, admite.En 2012, lanz� La mente es maravillosa, una p�gina de psicolog�a e inteligencia emocional. En aquella �poca, rememora, apenas se encontraba contenido de ese tipo en las redes. �Hoy tienes podcasts, psic�logos en YouTube, TikTok, inteligencia artificial... Pero entonces no hab�a casi nada�. La p�gina fue un boom. Se tradujo a m�s de 20 idiomas, del coreano al turco, con traductores nativos. Lleg� a superar las �150 personas en n�mina� y alcanz� las �100 millones de visitas al mes, lo mismo que grandes medios�.Le permiti� apostar. Tiene un lema. �Lo que ingreso, lo reinvierto�. Y los bancos, viendo crecer la empresa, empezaron a financiarle. �Dorm�a en una habitaci�n y en otra hab�a un par de mesas con ordenadores�, de donde surgi� su compa��a. Cuando rehabilit� el edificio, sobraba espacio. Sus tres primeros apartamentos en alquiler eran el resultado de la necesidad de su empresa. �Ten�amos gente trabajando en muchos pa�ses. Ven�a un colombiano una semana, se quedaba all�, trabajaba con nosotros y luego se volv�a. Cuando no estaban ellos, lo alquil�bamos�."El mayor drama para los arrendatarios hoy en d�a son los inquiokupas... La inseguridad jur�dica resulta insoportable"Los n�meros le fueron impulsando. En el mismo a�o que hab�a inaugurado su portal, Airbnb abr�a sus oficinas en Espa�a, con una plantilla que no llegaba a las 12 personas. Nada que ver con el monstruo que ha cambiado urbes enteras.Zaballos iba creciendo con sus p�ginas y sociedades. �Tengo TDAH (siglas de Trastorno por D�ficit de Atenci�n e Hiperactividad) y quiz�s eso haga que vaya muy r�pido. Me voy adaptando, la econom�a es muy din�mica�. Niega especular con la vivienda habitacional. Cree que ha hecho lo contrario. �Compr� pisos baratos, en estado calamitoso, en pueblos perdidos... U otros que ya eran tur�sticos�. Algunos inmuebles, por su estado, los adquiri� por 25.000 euros. Compr� 30 de golpe.�La inmobiliaria me dec�a: "Est�s loco, compra cinco para probar". Y yo dec�a: "No, deseo ese n�mero porque quiero rehabilitar la zona. Para eso necesito volumen". Eran pisos con 10 a�os de antig�edad. Estaban en localidades que no eran atractivas, con problemas de ocupaci�n y muchos pisos vac�os. La gente de all� no los quer�a ni mirar�. Los remodel� y les puso un precio de alquiler que consideraba justo: 300 euros al mes.Cre�a que eso aseguraba no s�lo su inversi�n. Tambi�n que hab�a algo de justicia social. Fue una de sus grandes desilusiones, la semilla de su decisi�n de venderlo todo. �Cuando alquilaba a ese precio, la fianza eran 600 euros. Y hab�a gente que prefer�a destrozar el piso a cuidarlo�. Impagos, habitaciones desvalijadas, destrozos por doquier. Una inquilina, cuenta, incluso entr� sin pagar ni siquiera la fianza ni el primer mes por error de uno de sus trabajadores. Se qued� durante �dos a�os y pico�. Descubri� que los propietarios est�n desprotegidos. �No te pagan y no les puedes echar. Eso desmotiva. Lo arriesgaba todo�.Por sus malas experiencias con los inmuebles m�s econ�micos, son los primeros en salir al mercado. �Estoy vendiendo los m�s baratos para quedarme con los m�s lujosos. El cliente que paga m�s suele cuidar m�s las cosas�. No lo dice como una cr�tica social. �Es lo que me ha tocado... El mayor drama para los arrendatarios hoy en d�a son los inquiokupas. La inseguridad jur�dica resulta insoportable�.Ese capital perdido le imped�a desarrollar otros proyectos que iban surgiendo en paralelo. Se dio cuenta de que, conforme iba creciendo el volumen de sus propiedades, aumentaban otras necesidades a la vez. Como da los apartamentos con muebles, menaje, listos para usar, descubri� de que le resultaba mejor y m�s barato fabricar sus propios colchones. �No encontraba la calidad necesaria y, si la hallaba, eran precios alt�simos. As� que comenc� a mandar producir con nuestra propia marca�. Lo mismo pas� con inodoros, mamparas, ventiladores de techo... incluso con las ollas y las sartenes. �Son productos exitosos y con menor riesgo�. Busca tranquilidad.Comenz� con una empresa de internet. Casi a la par, tras su intempestivo �xito, invirti� en lo inmobiliario, con dos centenares de pisos. Esta cifra le ha significado cr�ticas feroces. Obvian que la gran mayor�a eran edificios derruidos y pisos en estado de abandono que ha ido remodelando.REPORTAJE FOTOGR�FICO: MART�N MESAAfirma que en su cuenta personal puede tener unos �2.000 euros� y que todo est� en las empresas. Factura unos 20 millones al a�o, pero el beneficio queda por debajo del 10%. �Todo va en proporci�n. Mercadona gana un 3,8%, pero tiene much�sima facturaci�n�. En su caso, ese beneficio alcanzar�a los dos millones. Aunque �l no lo dice expl�citamente. Su cartera inmobiliaria, a una media aproximada de 100.000 euros por activo, parece una apuesta segura. Zaballos insiste en la otra cara: gastos operativos, reformas, personal, contingencias... y excesivos riesgos.Ha aprendido de los errores. Con las leyes hipotecarias y el alto riesgo de impago, ha hecho suya una frase que utiliza como mantra: �Si el negocio no te da para que te roben, no es negocio�. No es cinismo, es casi una resignaci�n que debe incluir en su cuenta de resultados. �He tenido empleados que fallaron, socios que me enga�aron, reformas mal ejecutadas... Quiero que me enga�en r�pido. Prefiero darme cuenta pronto y as� perder menos�.Ahora asegura tener unas 40 personas en n�mina en Espa�a, Italia y Alemania, y otro medio centenar fuera del continente. En la �poca dorada de las webs llegaron a ser cerca de 300. Ha perdido talento por el camino. No se olvida de que dos de sus mejores trabajadores se fueron. �J�venes brillantes, de 25 a�os, se marcharon para ser polic�as. Uno era la persona m�s importante de la empresa. Ganaban m�s de 3.000 euros mensuales. Pero quer�an estabilidad. Y lo entiendo. Es lo que impulsa la situaci�n actual. Les ofrec� que, si segu�an, pod�an aspirar a los 100.000 anuales�.Es otro cuestionamiento a lo que sucede hoy. �Le� que el 70% de los j�venes quieren ser funcionarios. Nadie se�ala que eso hace que tengamos un problema como sociedad. Necesitamos empresas grandes que paguen buenos sueldos y mantengan el Estado del bienestar�. La pregunta est� para �l en el aire. ��Qui�n va a pagar esos salarios de funcionarios?�. Una encrucijada econ�mica.Su diagn�stico acerca del acceso a la vivienda es igual de tr�gico. Habla de indolencia, de ineptitud y de irresponsabilidad. �En Espa�a se hace justo lo contrario de lo que se deber�a. Si llegan medio mill�n de personas todos los a�os y, adem�s, cinco millones de turistas, y s�lo se construyen 120.000 viviendas, vamos a tener trabajo de por vida los que nos dedicamos a esto�. Son las matem�ticas que nadie quiere hacer.�Si votara por mis intereses, tendr�a que votar a Pedro S�nchez o, incluso, a Sumar. Para constructores e inversores, esta situaci�n es comod�sima. A pesar de las dificultades, siempre tendremos beneficios�. Insiste, una y otra vez, en que esto no es bueno para el pa�s.Imagen de uno de sus inmuebles paralizado durante ocho a�os por la burocracia.�Una cosa son mis intereses personales y otra el inter�s general. Yo estar�a encantado de asesorar a pol�ticos, aunque fuera en contra de mis intereses. Creo que es muy importante que los j�venes tengan vivienda y que el alquiler sea acorde con sus ingresos. Me gustar�a que alguien sensato convoque a los que saben de esto para contarles qu� se hace mal�.Vuelve a hacer c�lculos. �Si el precio de la vivienda est� a m�s de 300.000 euros, como en las grandes ciudades, no se puede alquilar a 1.000 euros. No salen las cuentas�. No cree ya en comprar pisos baratos. Ahora cree que es el momento de la reconversi�n. �De oficinas en viviendas u hoteles... Venimos del Covid y hay muchas que sobran. Pero dentro de dos a�os igual ya no es negocio�. Las palabras que m�s repite: �rehabilitar, dise�ar, transformar�.Tampoco mitifica la propiedad. Vive en una casa hipotecada en un pueblo s�lo porque el due�o le oblig� a comprarla. �Yo hubiera preferido seguir de alquiler�. Pagaba 1.500 euros al mes por una casa grande que val�a 450.000 euros. �Me parec�a un chollo. Por 1.000 euros reales —hay que descontar gastos de comunidad, depreciaci�n, etc�tera— ten�a una casa que val�a cerca de medio mill�n. Ese dinero lo pod�a meter en algo m�s rentable�.A sus 38 a�os, no es de ostentar. No luce relojes de decenas de miles de euros. Su camisa no cuesta m�s de 70. Uno de sus lujos es un todoterreno alem�n que escogi� �por seguridad, en eso no hay que escatimar�. Se reafirma en se�alar que �le gustan m�s los proyectos que los objetos�. Ahora apunta al otro lado del mundo. En M�xico, posee mansiones que explota como arrendamiento de lujo. Como arquitecto t�cnico, lo que m�s le apasiona es el proceso de creaci�n.�Cuando algo ya es f�cil, deja de motivarme. Entonces vendo y me voy a otra cosa�. Por eso y por la situaci�n actual de inseguridad jur�dica, sus casi 200 pisos est�n ahora en el mercado. Tambi�n porque sus apuestas paralelas, lo de vender productos para el hogar, a los que ha a�adido maletas e incluso mochilas, comienzan a darle mayores r�ditos. �Me gusta producir cosas bonitas�. El ventilador de techo que est� sobre su cabeza es una muestra. �Es de madera y est� pr�cticamente agotado�.Paseamos por la ciudad. Nos ense�a un edificio que compr� hace ocho a�os. Que a�n no puede remodelar. �Esa es la burocracia. Est� abandonado y no nos dejan hacer nada. Acabamos de ganar un juicio y, aun as�, no nos lo permiten. Miradlo...�. Luce ruinoso, con andamios para proteger la fachada, sin tejado. �Nos obligaron a quitarlo�. Habla de una ineptitud que recorre el pa�s entero. �C�mo no va a subir la vivienda si nos hacen esperar pr�cticamente una d�cada. En ese tiempo ha subido todo, la inversi�n est� inmovilizada�. La raz�n en este caso es kafkiana.—�Est� paralizado porque quer�a edificar m�s alto o ganar m�s metros?—Al contrario. Quer�a alinearlo con la edificaci�n que est� al lado y que la calle tuviera m�s acera. Iba en beneficio de los peatones y de mi propiedad, pero las administraciones no se ponen de acuerdo. As� est� el pa�s.
Las verdades del treinta�ero que tiene 200 pisos (y los vende todos): "Pago cada mes 100.000 euros en hipotecas. Si votara por mi inter�s, tendr�a que votar a S�nchez..."
Sube las escaleras de su palacio malague�o y revisa las calidades de las paredes. Mientras pasa la mano por unos rayones que acaban de hacer en el nov�simo ascensor, hace una...









