Tesoro arquitectónico golpeado por el sismo que sacudió al Cusco el 21 de mayo de 1950. La imagen es de la Basílica Catedral, severamente afectada por el terremoto. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA) Fue una tarde de domingo que quedó grabada con letras de dolor y espanto en la memoria colectiva del Cusco. Aquel 21 de mayo de 1950, la histórica capital de los incas, considerada con justicia una de las grandes joyas arquitectónicas del mundo, sufrió el embate más rudo y devastador que se recuerde en su historia contemporánea. El reloj marcaba exactamente la 1 y 35 de la tarde cuando la tierra comenzó a agitarse con una fuerza inusitada y una violencia inaudita. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.