Las votaciones en Eurovisión, especialmente las del jurado, están llenas de curiosidades y, sobre todo, repletas de reglas no escritas. La más común es la de países que se votan cada año entre ellos por mera vecindad, sin importar quién se sube al escenario del concurso. Y este asunto le ha costado el puesto a Vlad Țurcan, el presidente de la televisión pública de Moldavia.Tal y como explica The Guardian, el hecho de que el jurado profesional elegido por la cadena moldava diera tan solo tres puntos a Rumanía y cero puntos a Ucrania, los intocables del país, ha sido tan escandaloso que Țurcan ha tenido que dimitir. Esta situación evidencia lo normalizado que está en el festival no votar a quien lo merece. Ante el gran número de quejas que llegaban a Teleradio-Moldova, el presidente de la institución tuvo que dejar su puesto de trabajo el mismo lunes. En su carta de renuncia se consideraba “responsable de una votación que no representa las sensibilidades del país”.“Nuestra postura hacia Ucrania no es de cero puntos, y nuestros sentimientos hacia Rumanía solo pueden ser de amor. Nos hemos distanciado de la votación del jurado, pero esto sigue siendo mi responsabilidad como director de esta institución”, dice el texto.Como era de esperar, el televoto moldavo premió con 12 puntos a Rumanía y con 10 a Ucrania, generando una gran disparidad con respecto al jurado profesional. La periodista Victoria Cușnir, miembro de ese polémico jurado moldavo, ha alzado la voz en redes sociales. Lamentó haber aceptado la invitación, por el “linchamiento público” que han recibido los miembros por algo que ella no consideraba “una expresión de sentimiento antirrumano”. De hecho, ha defendido que la cuestión del voto vecinal “debería debatirse desde el principio” y dejar claro “si es el criterio más importante que se impone al jurado”.Si analizamos cómo hubiesen sido los resultados finales si Teleradio-Moldova hubiera otorgado 12 o 10 puntos a sus vecinos en el voto del jurado, las razones de este escándalo y esta dimisión resultan todavía más inexplicables.Rumanía fue uno de los tres países que aceptaron regresar a Eurovisión, a pesar de la presencia de Israel, para compensar la ausencia de España y de otros cuatro países. Compitió con la polémica canción rock Choke me (Estrangúlame) de Alexandra Căpitănescu y fue uno de los países que más puntos recibió del televoto, lo que le aupó a la tercera posición en la votación final, solo por detrás de la ganadora Bulgaria y de la propia Israel. Un mayor número de puntos por parte de su vecina Moldavia no hubiera mejorado esa clasificación. La cantante rumana ha usado sus redes sociales para pedir que no haya una campaña de odio en Moldavia por esto.Ucrania participó con la joven cantante Leléka y su tema Ridnym. Volvió a colocarse entre los cinco países que recibieron más puntos de la audiencia, una constante desde la invasión rusa. Obtuvo el noveno puesto y, de haber recibido más puntos del jurado de Moldavia, solo podría haber escalado una posición, a costa de la propia Moldavia, que quedó octava.
El director de la televisión pública de Moldavia dimite por los pocos puntos que otorgó en Eurovisión a sus países vecinos
Los tres puntos que recibió Rumanía y que Ucrania no obtuviera ninguno por parte del jurado de la TRM moldava ha supuesto un escándalo en el país










