El primer juicio en el que se persona como acusación particular un ecosistema, el Mar Menor, se ha suspendido esta mañana en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Murcia al poco de comenzar por la incomparecencia de un perito. El presidente del tribunal, el juez José Manuel Nicolás Manzanares, ha aplazado la vista a los pocos minutos tras consultar a los representantes de todas las partes implicadas por la imposibilidad de asistencia del perito de ecotoxicólogía del Instituto de Medicina Legal y Forense, debido a cuestiones médicas. De momento, no se ha dado una nueva fecha para la celebración del juicio.“Es una pena”, ha asegurado Sergio Marco, uno de los abogados que representan a la laguna murciana. “Tal y como están las agendas de los tribunales, espero que no se demore mucho la nueva fecha”.En este proceso se acusa a dos empresas agrícolas, Ecosarete y Datelio, por los vertidos provocados en el Campo de Cartagena entre 2015 y 2017 como consecuencia del uso de desalobradoras para obtener agua en una finca sin autorización de riego. En medio de la sala se ha sentado el administrador único de estas sociedades, siendo esta la primera pieza que llegaba a juicio de las 39 en las que está fragmentada el caso Topillo, la macroinvestigación contra los vertidos agrícolas que contaminan el humedal.La soledad del acusado, representado por un único letrado, chocaba con el gran despliegue de la acusación particular. A diferencia de otros ocasiones, esta vez es el ecosistema el que cuenta con más recursos legales. No solo es que por primera vez se persone el Mar Menor como acusación particular, sino que ha estado representado en el tribunal por seis abogados. Los de las organizaciones Ecologistas en Acción Región de Murcia, Greenpeace, Seo/BirdLife, Alianza Mar Menor Amarme y Pacto por el Mar Menor, y los ayuntamientos de Los Alcázares, Cartagena y San Javier. Junto a ellos, se ha sentado también Teresa Vicente, la abogada y profesora de la Universidad de Murcia que impulsó la Iniciativa Legislativa Popular que convirtió al Mar Menor al primer ecosistema europeo con personalidad jurídica.