Opinión
Editorial
EditorialTal confesión podría ser un indicio a tomar en cuenta para evaluar una pesquisa adicional sobre sus nexos con Guatemala y las visitas que haya efectuado.
¡Que me traiga una prueba!”, dijo el empresario argentino Federico Machado en febrero de 2025, en entrevista desde su arresto domiciliario en su país, al ser cuestionado por presuntos delitos. Fue extraditado a Estados Unidos en noviembre de ese año para enfrentar cargos por lavado de dinero, fraude y nexos con narcotráfico, de los cuales se declaró inocente al inicio. Ayer admitió los dos primeros delitos ante un juez de Texas. Al parecer, se libra del tercero mencionado por acuerdo con la Fiscalía, quién sabe a cambio de qué información.
Machado era un empresario de aviación que negociaba aeronaves mediante un entramado de compañías, según él, para terceros. El 27 de enero de 2020, en Petén, en uno de sus aviones se incautaron mil 700 kilos de cocaína. Una de sus clientas, Debra Lynn Mercer, con quien él se envió mensajes de texto por ese incidente, fue condenada a 60 años de prisión. “La condenaron, a lo mejor porque no pudo colaborar con la justicia de Estados Unidos”, dijo el empresario en 2025. La mencionada entrevista telefónica se hizo en reacción a los señalamientos del congresista argentino Eduardo Tailhade, quien lo acusó en el pleno de ese país de lavar dinero narco y también de, supuestamente, haber financiado campañas de los exmandatarios Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, según se puede escuchar aún en videos de YouTube.











