El riesgo de que el puente que conecta la Isla de Flores con la localidad de Santa Elena se derrumbe mantiene en alerta a uno de los principales destinos turísticos de Petén.
El puente de asfalto y tierra, conocido popularmente como puente relleno, permite el tránsito continuo de vehículos, vecinos y turistas sobre el lago Petén Itzá, y une la isla con tierra firme en un trayecto muy corto, que toma solo un par de minutos. Sin embargo, se ha deteriorado por la erosión y el lavado de material debajo de la estructura.
Ante esta situación, el alcalde de Flores, Eduardo Méndez, aseguró que desde el 2024 ha advertido al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) sobre el avanzado deterioro del puente, una estructura importante para el comercio y el turismo de la región.
Esto, luego de que el CIV afirmara ayer, lunes 18 de mayo, en un comunicado que “no existe falta de voluntad institucional” y que ha dado “acompañamiento técnico” dentro del marco legal.
Según Méndez, uno de los principales obstáculos ha sido el constante cambio de autoridades en el CIV, la Unidad de Conservación Vial (Covial) y Caminos, lo que obligó a repetir múltiples veces las gestiones y explicaciones técnicas.














