En el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en Oakland, California, concluyó uno de los procesos judiciales más trascendentes de la historia reciente de la tecnología: el enfrentamiento entre Elon Musk y Sam Altman por el control, la filosofía y el futuro de OpenAI. Tras tres semanas de alegatos, el jurado decidió por unanimidad desestimar la demanda presentada por Musk, al considerar que el reclamo fue realizado fuera del plazo legal establecido por la ley de California. El límite para este tipo de litigios civiles relacionados con fraude, abuso de confianza y organizaciones benéficas es de tres años. La salida formal de Musk de OpenAI ocurrió en 2018, mientras que la demanda recién fue presentada en 2024. La resolución judicial no cerró únicamente una disputa corporativa. También dejó expuesta una fractura ideológica que atraviesa toda la industria tecnológica: si la Inteligencia Artificial General (AGI) debe ser un desarrollo abierto para beneficio de la humanidad o una plataforma comercial controlada por corporaciones multimillonarias.
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