En Crimen perfecto, la pel�cula de Alfred Hitchcock que solo se llam� Crimen perfecto en Espa�a, el retorcido y villano personaje de Ray Milland quiere saber c�mo se planifica un asesinato impecable (valga el contrasentido). Y no uno cualquiera, sino el de su se�ora esposa, que tampoco es interpretada por una actriz cualquiera, sino por Grace Kelly. El hombre eleva la consulta a un experto, un escritor, y �ste le hace saber que en teor�a todo es hasta f�cil, pero que en la pr�ctica no hay manera. �Y por qu�?, le interpela el interesado. "En las historias, las cosas suelen salir como el autor quiere; y en la vida real no". Sencillo. Digamos que el cine, todo �l, ha vivido de esta simple afirmaci�n para demostrarnos una y otra vez que no hay manera de hacer funcionar a la realidad. Siempre se escapa algo. Y as� hasta la llegada el martes a Cannes de Minotaur, del ruso Andrey Zvyagintsev. De repente, lo que cuenta no es tanto la planificaci�n como algo tan simple como tener los contactos debidos en la pol�tica, la polic�a y los negocios. Acab�ramos. Es la teor�a la que falla no la criminal realidad, nos viene a decir una pel�cula con un narraci�n quir�rgica tan concisa y fr�a como violenta y oscura.Minotaur cuenta la vida de un hombre de negocios ruso de repente acosado por las constantes presiones pol�ticas y empresariales en un mundo en guerra. Propietario de una vida que cre�a perfecta, nuestro h�roe (Dmitriy Mazurov) descubre un buen d�a que nada es lo que parece: ni su negocio va tan bien, ni su mujer le ama tanto, ni la felicidad la da �nicamente el mucho dinero que atesora (aunque esto �ltimo es discutible). Todo parece desmoronarse y el plan tan cuidosamente trazado para una existencia sin m�cula se viene abajo. Hasta que la realidad entra en escena dispuesta a mejorar lo que la teor�a no aguanta. Queda refutado para siempre Crimen perfecto.El cine de Zvyagintsev se ha hecho fuerte en pel�culas como Elena, Leviat�n o Sin amor merced a una narraci�n esencialmente despiadada, donde la tragedia m�s negra se da de bruces con un concepto de la parodia descarnado, inmisericorde y muy cruel. Toda su filmograf�a hasta la fecha resulta tan reveladora como dura, y siempre empe�ada en construir met�foras de granito sobre la sociedad rusa y, dos pasos m�s all�, sobre la propia condici�n humana. La idea siempre es dejar al descubierto una regi�n geogr�fica y del alma dominada por asuntos tan mundanos y universales a la vez como la corrupci�n, el alcohol y la desfachatez.Minotaur no renuncia a nada de lo anterior, pero atempera el gesto con la intenci�n no tanto de suavizar nada como de hacerlo m�s claro y profundo. Zvyagintsev abandona la tendencia discutible al subrayado, la repetici�n o la exageraci�n muy cerca del absurdo para centrarse ahora en lo esencial. Cuando el protagonista decida tomar la iniciativa, primero lo har� de manera descontrolada producto de la pasi�n, pero, poco a poco, entender� que ese no es el camino. La realidad est� de su parte y un crimen en una sociedad esencialmente criminal es tan intrascendente que apenas es posible distinguirlo de la buena acci�n del d�a. Sensacional, por cierto, la escena del asesinato.El resultado es una pel�cula tan oportuna como clarividente. Y sin duda, otra clara candidata a la Palma de Oro.Nicolas Winding Refn llora en la presentaci�n de "Her Private Hell".JULIE SEBADELHAAFPHer Private Hell: Nicolas Winding Refn y dos huevos duros (***)Por lo dem�s, fuera de competici�n y tras casi diez a�os sin estrenar pel�cula, el inefable Nicolas Winding Refn regal�, que no solo present�: a) un nuevo trabajo; b) un tema de debate; c) una puerta abierta de par en par a lo que viene despu�s del cine cuando al cine le d� por morir y, d) un muy simp�tico disparate (adem�s de ladrillo) iluminado con luces de ne�n. Seg�n el estado de �nimo, se puede alterar el orden de los puntos.Digamos que lo que hace el director en Her Privete Hell (Su infierno privado) es extremar todos y cada uno de los elementos que han configurado su cine desde mucho antes de Drive (2011) --desde Pusher (1996) incluso-- hasta sencillamente la exasperaci�n. Cada vez m�s abstracto, cada vez m�s incompetente en la narraci�n, cada vez m�s premioso, cada vez m�s ambig�o, cada vez m�s luces de ne�n... Pero tambi�n cada vez m�s arriesgado, m�s son�mbulo, m�s alejado de normas y reglas y, no lo duden, m�s adictivo. Nicolas Winding Refn es ya un g�nero en s� mismo. Y eso punt�a.Te�ricamente, s�lo te�ricamente, se cuenta la historia de una mujer (encarnada por la a partir de ahora fascinante Sophie Thatcher) que busca a su padre en una megal�polis del futuro consumida por la niebla. Es precisamente la muy cinematogr�fica niebla la que ha despertado a una bestia que mata mucho. A su vez, un soldado muy musculado (Charles Melton) hace lo imposible por rescatar a su hija del mism�simo infierno del t�tulo. La verdad es que conviene acudir a ver la pel�cula con la sinopsis le�da porque cualquier posibilidad de seguir relato alguno es sencillamente imposible entre mon�logos desconcertantes y sin gracia y ralentizados muy cerca del paro cardiaco.Pero, atentos, si uno se arma de valor y paciencia (no est� aconsejado tomar drogas, pero yo, la verdad, no lo descartar�a del todo) y acepta parte (todas es imposible) de las arbitrarias y desconcertantes instrucciones que propone la pel�cula, hay premio. Y no menor. Nadie como Winding Refn se atreve ahora mismo a tanto y de manera tan suicida. Nadie como �l explora de manera tan radical y sin excusas los l�mites de la expresi�n cinematogr�fica contra todo, contra todos y con el �nico horizonte del propio Winding Refn. Puede que, si les interesa el tema, oigan por ah� que es una pel�cula divisiva (o gusta mucho o no gusta nada). En verdad, no es as�, el gusto no cuenta. Es una pel�cula que es todo y nada a la vez y que, en justicia, merecer�a una puntuaci�n doble y simultanea de cinco y ninguna estrella. Se sale del cine harto, agotado, cabreado y con unas ganas locas de volver a ver la pel�cula. Nicolas Winding Refn y dos huevos duros.