Los responsables económicos del grupo, reunidos en París, piden reapertura del estrecho de Ormuz y acuerdan mantener las sanciones contra Rusia
Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países del G-7 han reafirmado este martes la necesidad de reforzar la cooperación multilateral para hacer frente a “los riesgos inflacionistas” y la amenaza para el crecimiento derivados de la guerra en Irán. “Estamos en un momento de gravedad y este periodo de turbulencias ha demostrado la necesidad de seguir avanzando en el diálogo internacional”, ha señalado el ministro anfitrión, el francés Roland Lescure, en una rueda de prensa tras la reunión en París.
Los responsables económicos de las principales economías industrializadas (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá), reunidos desde el lunes en una cumbre celebrada en la capital francesa, han centrado sus debates en las consecuencias que está teniendo para la economía mundial, sobre todo para el comercio y los precios de la energía, el conflicto en Oriente Próximo. En uno de los comunicados conjuntos publicados tras el encuentro, el grupo de países advierte que “la incertidumbre global ha aumentado”. “El crecimiento y la inflación están expuestos a riesgos crecientes” por la crisis en Oriente Próximo, continúa el comunicado, una amenaza que “tiene un impacto en todas las economías y amenaza la estabilidad financiera global”.












