Una decena de barcos continúa navegando hacia la franja de Gaza después de que el lunes Israel interceptase unos 40, el grueso de la flotilla humanitaria, según explicaron los organizadores y muestran los localizadores de las embarcaciones. Fuerzas militares israelíes abordaron los 40 barcos en aguas internacionales al oeste de Chipre y capturaron a 332 tripulantes, de los cuales, 33 son españoles. En uno de los barcos capturados viaja el periodista Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador de EL PAÍS, con el que se han cortado todas las comunicaciones. No hay, por el momento, noticias del paradero de los arrestados. Entre ellos se encuentra también la hermana del presidente de Irlanda, Margaret Connolly.“Diez de nuestros barcos humanitarios han escapado a 22 horas de ataques israelíes en aguas internacionales y se dirigen hacia Gaza. Se hallan actualmente a 121 millas náuticas (unos 225 kilómetros) de las costas de Gaza”, afirmó la Flotilla Global Sumud, una de las coaliciones que organiza esta flotilla. Esta es la más grande hasta la fecha en tratar de romper el bloqueo naval impuesto por las autoridades israelíes contra el enclave palestino.Uno de los barcos no capturados por los israelíes, el Family, tuvo que solicitar la asistencia de los guardacostas de Turquía por un problema técnico y esta mañana era remolcado a un puerto turco. Otra embarcación, que también sufrió incidencias, se dirigió a aguas de Chipre, informó una fuente de la organización.Las embarcaciones partieron el mes pasado desde Barcelona y, tras recalar en varios puertos, fueron atacadas por los israelíes frente a las costas de Creta (Grecia), a más de mil kilómetros de las aguas del Estado judío. Excepto dos integrantes que fueron detenidos y llevados a Israel, uno de ellos de nacionalidad española, el resto fueron liberados en un puerto griego.Eso permitió al grupo reorganizarse y sumar nuevas embarcaciones en el puerto turco de Marmaris. Desde allí partió en este nuevo intento que, nuevamente, ha sido bloqueado por Israel en aguas internacionales, algo que el Gobierno de Turquía ha calificado de “acto de piratería”.En un comunicado conjunto, los ministros de Exteriores de varios países cuyos ciudadanos han sido capturados por Israel –entre ellos España, Brasil, Colombia, Turquía y Jordania– han exigido su “inmediata liberación” y han expresado “preocupación por su seguridad”, ya que integrantes de anteriores flotillas han sido sometidos a vejaciones y torturas en las cárceles israelíes en las que fueron alojados. “Estos asaltos, incluidos los ataques contra embarcaciones y la detención arbitraria de activistas, constituyen una descarada violación de la legislación internacional”, denuncian. El lunes, la diplomacia española convocó con carácter urgente a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en Madrid, Dana Erlich, máxima representante diplomática del país en España, para trasladarle la “protesta formal y enérgica” del Gobierno español por la detención ilegal de la flotilla.Entre los detenidos, el grueso son turcos (75), seguidos por españoles (33) y franceses (29), si bien hay unas cuarenta nacionalidades, incluidos chilenos, argentinos, mexicanos y brasileños.Dado el bloqueo de las comunicaciones y la falta de información por parte de Israel, se desconoce el paradero de los activistas capturados en alta mar. En un comunicado, la Freedom Flotilla —otra de las coaliciones organizadoras— indicó que los militares de Israel les informaron de que los activistas serían trasladados a un “buque prisión”, para luego ser llevados al puerto israelí de Ashdod. El Ministerio de Exteriores de Israel ha advertido a los buques que quedan de que “se den la vuelta inmediatamente” puesto que no permitirá “ninguna violación del bloqueo naval legal de Gaza”. Las autoridades del Estado judío defienden el cerco naval escudándose en el Informe Palmer, emitido por un grupo de expertos designado por el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tras el asalto israelí al buque turco Mavi Marmara en 2009, durante el que comandos israelíes asaltaron la embarcación y asesinaron a 10 tripulantes –por lo que luego Israel pidió perdón y pagó indemnizaciones a los familiares de las víctimas–.La Comisión Palmer concluyó que Israel había usado una violencia excesiva pero que su interceptación al buque en aguas internacionales era legal y que el cerco naval se ajustaba a la legislación bélica sobre el tema. Sin embargo, numerosos expertos legales y organismos de la propia ONU han cuestionado el informe Palmer, por no tener en cuenta el aspecto humanitario y que el cerco es parte del bloqueo total al que Israel lleva casi dos décadas sometiendo a Gaza, por lo que concluyen que es ilegal.
Una decena de barcos sigue rumbo a Gaza después de que Israel interceptase a la mayoría de la flotilla humanitaria
Varios países exigen al Estado judío la liberación de los más de 300 activistas capturados en aguas internacionales, entre ellos el periodista de EL PAÍS Ignacio Ladrón de Guevara y otros 32 españoles










