Análisis Exclusivo suscriptores Con cargos ampliados por lavado de dinero petrolero, el señalado testaferro de Maduro enfrenta de nuevo la justicia de EE. UU.Alex Saab, señalado testaferro de Nicolás Maduro. Foto: Archivo particular19.05.2026 09:53 Actualizado: 19.05.2026 09:53
Tres grandes líneas: una jurídica, otra criminal y una profundamente política se abren tras la decisión de la fiscalía federal de Miami de reactivar y ampliar el caso contra Alex Saab, el empresario colombiano señalado durante años de ser el testaferro de Nicolás Maduro. LEA TAMBIÉN La primera tiene que ver con el alcance de la nueva acusación. La segunda, con el verdadero objetivo de Washington, que parece ser Nicolás Maduro más que Saab. Y la tercera, quizá más sutil, con el mensaje político que deja el hecho de que uno de los hombres más protegidos por el régimen venezolano termine, nuevamente, procesado ante la justicia de Estados Unidos. LEA TAMBIÉN En el frente jurídico, posiblemente el frente de batalla más inmediato en las cortes, la Fiscalía no solo desempolva el viejo proceso por lavado de activos relacionado con el programa de alimentos subsidiados Clap, sino que añade un componente nuevo y particularmente delicado: el supuesto lavado de dinero proveniente de las ventas de petróleo venezolano realizadas en desafío a las sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2019. LEA TAMBIÉN Según la acusación, Saab y sus asociados habrían usado empresas fachada, registros falsos de embarque y estructuras financieras internacionales para mover fondos derivados tanto de contratos de alimentos como de operaciones petroleras vinculadas a PDVSA.Los fiscales alegan que miles de millones de dólares en ventas de crudo fueron canalizados a través del sistema financiero estadounidense mediante mecanismos fraudulentos. Eso cambia de manera importante el caso original.El indulto de Biden que la administración Trump buscan desestimarSaab fue entregado por Joe Biden en 2022 Foto:CortesíaSaab, extraditado desde Cabo Verde en 2021, enfrentaba ocho cargos por lavado de dinero, relacionados con unos 350 millones de dólares presuntamente desviados desde Venezuela hacia cuentas en EE. UU. y otros países. Pero el proceso quedó prácticamente congelado luego de que el expresidente Joe Biden le otorgó un indulto en 2023 como parte del intercambio de prisioneros negociado con Caracas.Ese acuerdo buscaba liberar estadounidenses detenidos en Venezuela bajo el compromiso de facilitar una apertura política y una eventual transición democrática que, posteriormente, Washington alegó que nunca se concretó.El tema del perdón presidencial seguramente será uno de los grandes debates jurídicos del caso.El caso de Saab podría terminar por abrir una discusión más amplia sobre hasta dónde llega el alcance de un indultoLa defensa de Saab probablemente alegará que el indulto concedido por Biden cerraba definitivamente el expediente. Pero la Fiscalía parece apostar a que los nuevos cargos, especialmente los relacionados con el petróleo y las sanciones, constituyen conductas criminales distintas y posteriores que no quedaron cubiertas por ese perdón.Ahí también hay un elemento políticamente sensible.Joe Biden, Alex Saab y Nicolás Maduro. Foto:Donald Trump, tanto en este mandato como en el anterior, ha otorgado cientos de indultos presidenciales. Por eso, el caso podría terminar por abrir una discusión más amplia sobre hasta dónde llega el alcance de un indulto y si una administración puede ignorar las decisiones o acuerdos de su antecesor en estas materias.En cualquier caso, la fiscalía no necesita acreditar todos los cargos. Basta con probar uno de los delitos federales de lavado para exponer a Saab a penas de hasta 20 años de cárcel.Quienes siguen este tipo de procesos en los tribunales federales estadounidenses saben que rara vez terminan en condenas a la pena máxima. Lo más común suele ser que desemboquen en acuerdos de cooperación con la justicia, negociaciones de culpabilidad y reducciones importantes de la pena por colaboración o buena conducta que terminan dejando sentencias reales muy por debajo de esos máximos teóricos.¿Qué puede decir Saab sobre Maduro que le interese a EE. UU.?Las primeras imágenes de la deportación de Álex Saab. Abajo, con el dictador Nicolás Maduro. Foto:Archivo particularY ahí aparece precisamente el segundo gran elemento del caso. Para el Departamento de Justicia de EE. UU. el verdadero pez gordo no parece ser Saab, sino Maduro.Más allá de cuántos años pueda enfrentar el empresario colombiano, lo realmente importante para Washington es lo que eventualmente pueda aportar sobre el funcionamiento interno del chavismo, sus redes financieras internacionales y el manejo de recursos provenientes tanto del petróleo y otros negocios estatales.El objetivo final de la fiscalía es usar a Saab para fortalecer el caso más amplio que EE. UU. adelanta contra Maduro y otros miembros del chavismoSaab no es un acusado cualquiera. Durante años fue considerado uno de los hombres de mayor confianza de Maduro y ocupó puestos privilegiados en el aparato económico venezolano. La fiscalía estadounidense cree que tiene conocimiento directo de contratos, triangulación de recursos, evasión de sanciones y presuntas redes de corrupción dentro del régimen.De hecho, ya existen antecedentes de cooperación.Documentos judiciales revelados años atrás mostraron que Saab mantuvo contactos con agencias estadounidenses e incluso había entregado información a la DEA antes de su primera captura en Cabo Verde.Por eso muchos analistas creen que el objetivo final de la fiscalía es usar a Saab para fortalecer el caso más amplio que EE. UU. adelanta contra Maduro y otros miembros del chavismo.Líderes chavistas quedan expuestos tras detención de SaabJorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello Foto:EFEEl tercer elemento, el político, es quizá el más simbólico.El caso vuelve a enviar el mensaje de que nadie parece estar completamente a salvo de la justicia estadounidense.Saab, como se sabe, era un protegido del régimen al que se le otorgó el cargo de diplomático para blindarlo de arrestos en el exterior y posteriormente fue nombrado ministro de Industria tras regresar a Caracas luego del indulto de Biden.Tan valorado era -probablemente por la información que posee-, que Carcas lo canjeó por 10 estadounidenses detenidos en Venezuela y Leonard Glenn Francis o ‘Fat Leonard’, un empresario filipino acusado del mayor escándalo de corrupción en la historia de la Marina de Estados Unidos.El caso vuelve a enviar el mensaje de que nadie parece estar completamente a salvo de la justicia estadounidenseAdicionalmente, pese a que a la larga no cumplieron, fue su liberación lo que abrió la puerta para que se llevaran a cabo elecciones en 2024. Pero, aun así terminó nuevamente bajo las manos de la justicia estadounidense.El hecho de que Saab terminó siendo enviado otra vez a Miami, mientras funcionarios venezolanos alegan que no es venezolano sino colombiano, deja una señal inquietante para otros integrantes del chavismo que durante años pensaron que su cercanía con el poder les garantizaba una protección absoluta.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO – Washington @sergom68 Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













