EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.El mapa de América Latina y el Caribe durante 2025 ha sido uno lleno de eventos climáticos extremos. El 12 de agosto, la temperatura en Mexicali (México) llegó a los 52,7 °C, la más alta registrada en ese país; a lo largo del año, varios territorios de Brasil sufrieron olas de calor récord, incluyendo el día más caluroso en São Paulo en 64 años; en Iñapari, una región amazónica de Perú, se vivió una temperatura mínima sin precedentes a mitad de año; el huracán Melissa, el tercero en tocar tierra en Jamaica como categoría cinco, dejó en octubre 45 víctimas mortales y daños físicos estimados en 8.800 millones de dólares (además de 46 fallecimientos en Haití y problemas en Cuba y República Dominicana). La lista muestra solo algunos de los momentos más difíciles que vivió la región y que fueron destacados durante la presentación del informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El año pasado, afirmó este lunes José Marengo, autor principal del reporte y director del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Temprana de Desastres Naturales de Brasil (Cemaden), se situó entre el quinto y el octavo año más cálido del que se tiene constancia en esa porción del continente, con una temperatura media 0,4 °C por encima del promedio registrado entre 1991 y 2000. A nivel global, recordó, 2025 se ubica entre el segundo y tercer año más cálido desde que se tiene información. La variación de puestos se debe a que hay datos y referencias variables en el pasado.Desde 1991, apunta el reporte, los científicos han observado tendencias de calentamiento más intensas: aproximadamente 0,26 °C cada diez años en América del Sur y 0,25 °C en América Central y el Caribe. En México se han dado situaciones aún más drásticas, con un ritmo de aumento de temperatura de aproximadamente 0,34 °C por decenio entre 1991 y 2025. Y es que la crisis climática va llevando la diversidad de la región al extremo. Los glaciares andinos se están recogiendo 35% más rápido que el promedio global, y en el golfo de México, así como en las costas caribeñas venezolanas, el aumento del nivel del mar también ha superado la tasa mundial, que se estima en 3,6 milímetros al año. “El glaciar Humboldt desapareció en Venezuela y debemos admitir que el glaciar Chacaltaya (Bolivia) va a desaparecer. Infelizmente no se puede revertir esa situación”, advirtió Marengo. En Colombia, en marzo pasado, las autoridades ambientales confirmaron oficialmente la extinción total del glaciar Cerros de la Plaza, ubicado en la Sierra Nevada del Cocuy. Sobre las lluvias, los datos apuntan a la heterogeneidad. Mientras en gran parte de los Andes, América Central y el norte de Sudamérica hubo precipitaciones superiores a lo normal, en el medio y el occidente de la cuenca amazónica fueron inferiores. Por ejemplo, junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México, mientras en el oeste de Venezuela y en Medellín, Colombia, lluvias ininterrumpidas de 12 horas llevaron a deslizamientos e inundaciones. Incluso sin el fenómeno de El Niño, el 2025 de la región fue uno de sequías y olas de calor. Por eso, algunos de los investigadores llamaron la atención sobre lo que podría suceder en el segundo semestre de este año, cuando se espera que este fenómeno se oficialice. Entre febrero y mediados de marzo de 2025,se vivieron las primeras olas de calor del año en México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, alcanzando temperaturas entre los 40 °C y los 45 °C. En Argentina, además, se registraron temperaturas máximas sin precedentes en el centro y el norte del país. “Debemos empezar a entender la relación entre calor y salud”, agregó Marengo, citando un estudio realizado en 17 países de la región con datos entre 2012 y 2021, en el que se encontró que 13.000 muertes anuales son atribuibles a las olas de calor. “Muchos de estos eventos afectan a la agricultura”, también dijo el autor. “Hay países con capacidad de resiliencia, pero otros perdieron su producción y esto genera problemas sociales y económicos, sobre todo en las áreas rurales”. Durante la presentación del informe, uno que desmenuza cómo el cambio climático le pasa una gran cuenta de cobro a América Latina y el Caribe, también se habló de inundaciones, océanos acidificados e, incluso, la presencia de nieve en Atacama. “Eventos nunca antes registrados”.