La crisis política y social en Bolivia sumó este lunes un nuevo capítulo de tensión luego de que miles de manifestantes afines al expresidente Evo Morales marcharan hacia el centro de La Paz para exigir la renuncia del mandatario Rodrigo Paz. La movilización derivó en enfrentamientos con la policía y en una fuerte denuncia del Gobierno, que aseguró haber detectado grupos armados infiltrados entre los manifestantes.
La protesta llegó a la capital boliviana tras seis días de caminata desde distintas regiones del altiplano. La denominada “Marcha por la Vida para salvar Bolivia” reunió a sectores campesinos, indígenas y obreros cercanos a Morales y contó además con el respaldo de la Central Obrera Boliviana y de organizaciones sociales de El Alto.
Los manifestantes avanzaron desde la ciudad vecina de El Alto hacia la plaza Murillo, donde se encuentran la sede presidencial y el Parlamento, mientras efectivos policiales y militares desplegaban un amplio operativo de seguridad con carros hidrantes, barricadas y cordones de contención.
“¡Patria o muerte, venceremos!” y “¡Que renuncie!” fueron algunas de las consignas que se escucharon durante la movilización. En paralelo, continúan los bloqueos de rutas que ya llevan casi dos semanas y que provocaron desabastecimiento de alimentos, falta de combustible y problemas de suministro en hospitales.










