"Llevo 30 a�os de descuento. Mi partido se acababa en 1996 y estamos en 2026�, cuenta Enrique. Hace tres d�cadas el tiempo empez� a correr distinto para �l. Nunca olvidar� la fecha de su diagn�stico de VIH positivo. �No romp� a llorar, fue como un sudor fr�o tremendo�.Ten�a 30 a�os y una vida plena: viajaba, era due�o de un negocio junto a un amigo y se iba de fiesta constantemente. Se enter� de su diagn�stico gracias a un psiquiatra, a quien consult� despu�s de notar c�mo su car�cter se volv�a m�s agrio. Al principio, tom� medicaci�n para la salud mental. Sin embargo, aunque su humor hab�a mejorado, el apetito no corr�a la misma suerte. �Yo le hab�a contado a mi m�dico que era gay y que ten�a una vida sexual activa. As� que me dio un volante para hacerme la prueba del VIH y la Hepatitis C�, relata. En ese momento, le pidi� por favor al doctor que no extendiera ese volante, que esperase una semana porque quer�a ir a Sitges de vacaciones. �En una semana, quiz�s sea muy tarde�, le respondi�.Enrique Rodr�guez, como Gustavo Pecoraro y Teresa Medina, supera ya los 60 a�os. Han pasado ya m�s de 20 desde que los tres recibieron su diagn�stico de VIH positivo. Crecieron a la par que los avances de la ciencia y lograron superar los obst�culos del virus. La mayor�a de quienes lo contrajeron y sobrevivieron en los primeros a�os en los que comenz� a circular se acercan ahora a la tercera edad.Para saber m�sEn 2025, la media de edad de las personas atendidas fue de 50 a�os, seg�n la Encuesta Hospitalaria de pacientes con infecci�n por el VIH que realiza el Ministerio de Sanidad. Los casos de 60 a�os o m�s han pasado de ser el 5,6% en 2010 al 26,4% el a�o pasado. �Es la primera generaci�n de personas mayores con VIH y vamos a ver c�mo podemos cubrir estas necesidades a nivel social, incluidas las residencias. Ya no solo por el tema de espacio, sino porque a las personas con VIH se les suma el estigma�, explica Eug�nia Negredo, directora de VIH de la Fundaci� Lluita.En 1996, Enrique pens� que se mor�a. �No ten�a ninguna esperanza de vida. Yo sab�a que saldr�a con los pies por delante en una caja de pino. No ten�a planes ni a cort�simo plazo�. Pocos d�as despu�s de su diagn�stico ya estaba internado. �Entr� en el mundo del sida por la puerta grande. Hab�a desarrollado la etapa m�s avanzada de la infecci�n y ten�a una doble tuberculosis: una pulmonar y otra ganglionar�, cuenta. Adem�s, en aquel momento tambi�n sufr�a una anemia ferrop�nica y una candidiasis esof�gica.Con medios limitados, el Hospital Cl�nico de Zaragoza consigui� no s�lo estabilizarlo, sino sacarlo adelante. �Cumpl� los 31 en el hospital y me dieron el mejor regalo de cumplea�os que he recibido en mi vida�. En un primer momento, hizo un tratamiento para la tuberculosis. Algunos medicamentos eran incompatibles y tuvo que tomar otros antiguos que solo pod�an ayudar a ralentizar la infecci�n del VIH. �Pod�a aplacar el avance del sida y alargar un poco tu vida, pero era hipert�xico�. En total, tomaba 24 pastillas diarias. �Mi vida con VIH es una carrera de obst�culos. Primero tuve que bregar con la propia muerte. Luego, con el remedio que acarrea unos efectos secundarios muy dolorosos. Pero tuve la suerte de tener un cuadro m�dico fant�stico�.Cuando Enrique se cur� de la tuberculosis, las 24 p�ldoras se redujeron a siete y comenz� con el Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad (TARGA), la gran revoluci�n m�dica que permiti� a mediados de los 90 que aumentara considerablemente la esperanza de vida. El f�rmaco pod�a provocar c�licos renales si no beb�a tres litros de agua al d�a. En a�o y medio tuvo 26 y se le hinch� el abdomen. �Acarreaba efectos secundarios. �Qu� disyuntiva tienes: morir o sufrir una reacci�n adversa que merma tu calidad de vida?�, plantea Enrique. Lo soport� hasta que un d�a ya no pudo m�s y su m�dico le recet� un conjunto de f�rmacos menos t�xicos. Las pastillas ya eran s�lo tres."Entr� en el mundo del sida por la puerta grande. No ten�a ninguna esperanza de vida. Yo sab�a que saldr�a con los pies por delante en una caja de pino"Enrique Rodr�guez tiene 60 a�os. Fue diagnosticado con VIH en 1996Despu�s, se puso en manos de la doctora Negredo en Catalu�a, y as� hasta hoy. Al principio perdi� gran parte de la grasa de la cara debido a una lipoatrofia facial, algo frecuente en las personas que tomaron antirretrovirales antiguos. A�os m�s tarde pudo revertirla con un tratamiento est�tico, y tambi�n mejor� la barriga hinchada con dieta y ejercicio. �Mi doctora me ha cuidado tanto que no puedo estar m�s agradecido. Hoy las terapias son muy buenas y no tienen efectos adversos�.Con 60 a�os, Enrique no tiene secuelas de los tratamientos t�xicos y ya no presenta s�ntomas del VIH. �Lo que me preocupa ahora son los efectos de la edad. Nosotros no envejecemos como la poblaci�n general�, advierte. Sufri� un ictus hace cuatro a�os y actualmente se hace controles constantes para prevenir nuevos problemas de salud. Nota el paso de los a�os en el dolor en las articulaciones, que no le permite caminar los 15 kil�metros que acostumbraba. Adem�s, toma medicaci�n para el colesterol y los huesos. �Soy consciente de que tengo una edad y estoy muy contento con ella porque me gusta cumplir a�os, para m� es una victoria. Yo no pensaba en envejecer, me estaba muriendo�, comenta.�Con tantos a�os de infecci�n, el virus provoca una inflamaci�n interna que hace envejecer con mayor intensidad�, explica la directora de VIH de la Fundaci� Lluita. Despu�s de los 50 a�os, hasta el 47,2% de los pacientes experimentan prefragilidad, m�s del doble que las personas que no tienen el virus, y eso implica un aumento de ca�das, hospitalizaciones, polifarmacia y multimorbilidad, tal como informa la investigaci�n liderada por Lluita y la Universidad de Barcelona Marcadores musculares y plasm�ticos para la identificaci�n temprana de estados de fragilidad y sarcopenia en personas con VIH. Tambi�n tienen m�s probabilidades de sufrir osteoporosis.�El valor que le das al envejecimiento es muy distinto cuando has estado a punto de fallecer. Me gusta mucho vivir. Vivimos en un mundo de mierda, pero a m� me gusta vivir en mi mierda�, reivindica Enrique.Desde hace a�os, participa en muchas de las investigaciones que realiza la Fundaci� en Barcelona para generar nuevos conocimientos. �Estoy vivo gracias a que otras personas se prestaron a hacer estudios para que yo tuviera mis medicamentos. Muchas est�n hoy enterradas. No se lo puedo agradecer personalmente, pero ahora quiero devolverlo con mi experiencia�, expresa con la emoci�n en los ojos.El primer caso de sida en el mundo fue reportado en junio de 1981 en California. En Espa�a, se registr� en octubre de ese mismo a�o en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. Sin embargo, estudios posteriores evidenciaron que el virus circulaba d�cadas antes, con casos registrados en �frica desde 1959. Hay estudios que consideran que el virus lleg� al primer ser humano procedente de un primate hace m�s de un siglo.A pesar de que el primer f�rmaco contra el VIH -el AZT- se aprob� en 1987, los medicamentos preliminares no eran efectivos para controlar el virus y su precio era prohibitivo para muchas personas. Fue en 1996 cuando se present� la terapia antirretroviral altamente activa que lo cambi� todo, ya que logr� detener la replicaci�n del VIH. A partir del a�o 2000 se logr� la expansi�n global efectiva de los medicamentos esenciales y a finales de esa d�cada aparecieron los primeros f�rmacos modernos con menores efectos secundarios.FOTOGRAF�A: ALBERTO DI LOLLI"Fue una masacre. Est�bamos en nuestros 20 e �bamos a velatorios constantemente. Pens�bamos que a todos nos iba a tocar antes o despu�s"Gustavo Pecoraro tiene 60 a�os. Le diagnosticaron con 28Gustavo Pecoraro, activista y escritor argentino residente en Madrid, ten�a 28 a�os en febrero de 1993, cuando le diagnosticaron el VIH. �La verdad es que no lo tom� como una gran sorpresa. Creo que estaba preparado para esa noticia�, sostiene. Viv�a en pareja con Roberto. �Tomamos la decisi�n de tener relaciones sexuales sin preservativo�, cuenta. �Influyeron circunstancias como la desinformaci�n, el sentido de pertenencia, el haber perdido a tus mejores amigos y decisiones que tuvieron que ver con lo emocional, porque pens�bamos que a todos nos iba a tocar y que �bamos a tener el mismo destino. Hasta que aparecieron los antirretrovirales...�.Las muertes j�venes eran insoportables para muchos que, adem�s, viv�an se�alados por quienes cre�an que se lo merec�an. �Nos dec�an que era un castigo de Dios por nuestras pr�cticas�, reconoce.Gustavo militaba en la Comunidad Homosexual Argentina, la �nica organizaci�n de la comunidad LGBTIQ+ que exist�a en el pa�s en aquellos a�os. Desde el 86 fue testigo de c�mo sus compa�eros, amigos -entre ellos, el reconocido activista Carlos J�uregui-, las parejas de seres queridos y sus ex amantes mor�an por el sida. �Fue una masacre. Est�bamos en nuestros 20 e �bamos a velatorios constantemente�, lamenta Gustavo. Algunos de sus compa�eros no tomaron la medicaci�n porque cre�an que se iban a morir de todas formas. �Roberto consideraba que el destino ya estaba escrito, que por ser homosexual se iba a morir de sida�. Gustavo no pensaba igual: �Creo que tiene que ver con una cuesti�n de aferrarme a la vida. Yo enseguida me mediqu� con lo que hab�a, que era s�per nocivo�. Para �l, tomar la medicaci�n est� relacionado con la confianza: �No puedo renegar, hoy los antirretrovirales funcionan muy bien�.Gustavo Pecoraro tiene hoy 60 a�os y hace 33 que convive con el virus. Adem�s del medicamento para el VIH, toma otras cinco pastillas cada d�a. Entre ellas, las indicadas para el colesterol, la tensi�n y la prediabetes. Con respecto a la vejez prematura, siente que est� m�s cansado. Tambi�n que ha bajado su libido sexual.La polifarmacia es m�s frecuente en los pacientes con VIH: casi dos tercios de la poblaci�n que convive con el virus toman m�ltiples medicinas. Esto puede conllevar un mayor riesgo de efectos adversos, principalmente en aquellos con reg�menes antirretrovirales potenciados, seg�n informa el estudio de la Fundaci� Lluita. �Estos pacientes reciben m�s polifarmacia que la poblaci�n sin VIH. Antes era m�s problem�tico porque los antirretrovirales ten�an muchas interacciones con otros medicamentos, pero ahora los f�rmacos son mucho m�s seguros y estamos mucho m�s tranquilos. Los efectos secundarios tambi�n han mejorado. Los de ahora se toleran en principio muy bien y, si hay una reacci�n no deseada, tenemos opciones de cambio�, declara Negredo.Para Gustavo, el gran problema que tienen los adultos de la tercera edad que viven con VIH es la salud mental. �Lo que yo trabajo mucho en terapia es c�mo empezar a pensar que de aqu� en adelante las cosas se hacen un poco m�s dif�ciles porque tengo varios factores que me acercan m�s a una persona de 70 que de 60. Vivo con VIH, tengo un tumor neuroendocrino desde hace 16 a�os y estoy en una situaci�n econ�mica un tanto precaria�.Las personas de edad avanzada que tienen el VIH son m�s propensas a sufrir trastornos mentales, seg�n un informe de ONUSIDA. Se estima que el 13% de los adultos mayores padecen depresi�n grave y sufren aislamiento social, deterioro de la salud o duelo por la p�rdida de seres queridos, seg�n el estudio VIH y envejecimiento: mejorando la cantidad y la calidad de vida. �Una de las cuestiones importantes, y que tambi�n est� relacionada con el estigma, es la soledad no deseada. Los a�os de silencio, ansiedad, depresi�n, estr�s y la ocultaci�n tienen consecuencias en la salud mental�, sostiene Carmen Mart�n, presidenta de la asociaci�n Cesida, la coordinadora estatal de VIH y sida.FOTOGRAF�A: DAVID G�NZ�LEZ / ARABA PRESS"Yo antes no sab�a estar sin hero�na y el VIH me ense�� a replante�rmelo todo y a vivir por el activismo, a tener un prop�sito en la vida"Teresa Medina tiene 67 a�os. Contrajo el virus con 44Teresa Medina empez� a meterse hero�na a los 16 a�os. Siempre procur� tener su propio material de inyecci�n, pero un d�a se cans� de la vida que ten�a y se oblig� a frenar. A los 44 a�os dorm�a en la calle y dej� de tomar ese tipo de precauciones: comparti� jeringa con un amigo que estaba muy enfermo. �l falleci� a los pocos d�as. Cuando ella comenz� a tener fiebres intensas, ya sab�a de qu� se trataba. �Me dijeron que ten�a que ir al hospital de forma urgente y yo lo retras�, me hac�a la loca�, cuenta.Despu�s de recibir la noticia, se sent� a llorar durante horas en un autob�s que hac�a el mismo recorrido una y otra vez. �El m�dico me dijo: '�T� quer�as morirte? Pues lo siento'�, rememora. En un primer momento estuvo internada un mes para ganar peso y bajar la carga viral. �Desde el hospital me explicaron que si segu�a consumiendo no me pod�an dar la medicina porque, adem�s de desperdiciarla, har�a que mi cuerpo crease una reacci�n y que tuviese que cambiar de medicaci�n constantemente para que fuera efectiva�. No lo pudo dejar hasta 13 a�os despu�s.Sin una terapia continuada, Teresa sobrevivi� esos a�os gracias a sus altas defensas. �Soy mucho m�s fuerte de lo que yo cre�a�, reconoce. Su cuerpo libr� muchas batallas, entre ellas la de la Hepatitis B antes de contraer VIH. �En 2018 me revent� la femoral por inyectarme y estuve cuatro meses internada�, cuenta. Hubo momentos en los que sufri� episodios de discriminaci�n, incluso dentro de los hospitales. �Los propios sanitarios me han preguntado si ven�a a pasar el mono cuando yo me estaba muriendo de fiebre�, sostiene. Y a�ade: �As� como est� quien reivindica la palabra sidosa, yo reivindico la palabra yonkarra. He sido una, a m� me ha gustado mucho la droga, la droga inyectada�.A pesar de los grandes avances, las personas con VIH todav�a encuentran obst�culos por culpa del estigma. �A�n hay dificultades para tener un seguro m�dico privado y para acceder a determinados recursos. En algunos centros de atenci�n a mayores hay dificultades de acceso por creer que es una enfermedad transmisible, pero sabemos que, ante una carga viral indetectable, el riesgo es inexistente�, advierte la presidenta de Cesida. �Muchas veces seguimos encontrando esas barreras administrativas, que est�n cargadas de prejuicios y desinformaci�n, incluso en el propio �mbito sanitario�, enfatiza.Desde hace nueve a�os, Teresa est� limpia. Hoy tiene 67 y, a lo largo de este tiempo, sufri� las consecuencias de tener la inmunidad baja. Pas� por enfermedades respiratorias que la llevaron a estar m�s de un mes en un hospital y padeci� una peritonitis. En los �ltimos cuatro meses ha tenido neumon�a, un infarto y le han puesto un stent. Tambi�n nota el paso de los a�os en sus huesos. Sin embargo, est� llena de vida. �Yo antes no sab�a estar sin hero�na y el VIH me ense�� a replante�rmelo todo y a vivir por el activismo para los dem�s, a tener un prop�sito�, asegura.�Por el virus, el envejecimiento est� acentuado y acelerado. Tienen m�s osteoporosis, m�s deterioro cognitivo y enfermedades cardiovasculares�, puntualiza Eug�nia Negredo, de la Fundaci� Lluita. �Adem�s, hay otros aspectos que tambi�n est�n relacionados con el envejecimiento y se encuentran m�s presentes en estas personas. Por ejemplo el insomnio, la impotencia sexual, la disfunci�n sexual, la calidad de vida y los psicosociales, que tienen que ver con la ansiedad y la depresi�n, y todo esto viene asociado a m�s estigma�.Hoy, Teresa toma cinco medicamentos y hace actividad f�sica para cuidar su cuerpo, asiste a reuniones de Narc�ticos An�nimos, forma parte de Cesida, participa en un club de lectura, hace un curso de inform�tica y otro de ingl�s. �Estos a�os han sido los mejores de mi vida, quiero hacer todo lo que no he hecho antes. Parar� cuando me muera�, se�ala. �Quiero verlo todo y hacerlo todo, porque soy una t�a curiosa, y deseo seguir si�ndolo hasta el fin de mis d�as�.
Vivir con VIH m�s all� de los 60: "El valor de la vejez es distinto cuando has estado a punto de morir"
"Llevo 30 a�os de descuento. Mi partido se acababa en 1996 y estamos en 2026», cuenta Enrique. Hace tres d�cadas el tiempo empez� a correr distinto para �l. Nunca...













