Josep M. Bermejo ManchóBarcelona 18/05/2026 12:19 Actualizado a 18/05/2026 12:30 En el 2025, las ejecuciones aumentaron hasta alcanzar la cifra más alta de los últimos 44 años, con 2.707 personas ajusticiadas en 17 países, según recoge el informe anual de Amnistía Internacional (AI) sobre el estado global de la pena de muerte. Hay que remontarse a 1981 para encontrar una cifra mayor –entonces fueron 3.191 las personas ejecutadas–.Este drástico incremento es, según la oenegé, consecuencia de la decisión de una serie de gobiernos de ejercer el poder mediante “el miedo”. En ese sentido, destaca el caso de Irán, responsable del 80% de ejecuciones registradas en todo el mundo. En total, el país persa ajustició a 2.159 personas en el 2025, más del doble que el año anterior.En otros países de Oriente Medio, la tendencia al alza también se mantuvo: en Arabia Saudí, los casos se elevaron a 356, muchos de ellos vinculados a delitos de drogas; en Kuwait se triplicaron, y en Egipto prácticamente se duplicaron. Por su parte, Estados Unidos, coincidiendo con el regreso de Donald Trump al poder, también incrementó sus ejecuciones, de 25 a 47. Se trata de la cifra más alta desde el 2009.Estos datos consolidan un repunte global de la pena capital, que pasó de 1.518 casos en el 2024 a los 2.707 del año pasado. Cabe destacar que el informe de AI no incluye los datos de China, país que se cree que lidera el ranking de ejecuciones, pero que no informa de manera oficial de estas cifras. Lo mismo ocurre con Vietnam y Corea del Norte.En un comunicado de prensa, Agnès Callamard, secretaria general de AI, critica que haya países dispuestos “a llevar a cabo ejecuciones cueste lo que cueste, a pesar de la tendencia global hacia la abolición”, y alerta del uso de la la pena de muerte como un arma para “difundir terror, sofocar la disidencia y exhibir la fuerza” sobre los sectores más desfavorecidos de la sociedad.La guerra contra las drogas ha sido uno de los factores clave detrás de este repunte. Prácticamente la mitad de las ejecuciones mundiales estuvieron relacionadas con delitos de narcotráfico, con una incidencia especialmente alta en Oriente Medio y Asia. Lejos de remitir, esta tendencia amenaza con expandirse, ya que países como Argelia, Maldivas y Kuwait están tramitando leyes para ampliar la pena de muerte a este tipo de infracciones.Frente a este panorama sombrío, se vislumbra un dato positivo: aunque las ejecuciones globales se dispararon el año pasado, los estados que las consuman siguen siendo una minoría aislada. Arabia Saudí, Corea del Norte, China, Egipto, Estados Unidos, Irak, Irán, Somalia, Vietnam y Yemen son los mismos diez países que han realizado ejecuciones de forma ininterrumpida durante el último quinquenio.Pese al repunte, 113 países han abolido por completo la pena capitalA pesar de que 17 países aplicaron la pena capital el año pasado, el camino hacia la abolición sigue ganando terreno. Regiones enteras como Europa y Asia Central se mantuvieron completamente libres de ejecuciones, mientras que en el continente americano, el África subsahariana y Asia, los casos se concentraron en unos pocos estados. Hoy en día, 113 países han abolido por completo la pena de muerte, todo un avance respecto a los escasos 16 que lo habían hecho en 1977. Este progreso histórico se ve respaldado por reformas recientes, como la reducción de los delitos capitales en Vietnam y Gambia o los proyectos abolicionistas en el Líbano y Nigeria.“Con los derechos humanos bajo amenaza en todo el mundo, millones de personas siguen luchando contra la pena de muerte cada año, en una potente demostración de nuestra humanidad compartida. La abolición total es posible si nos mantenemos firmes frente a estos pocos Estados aislados. Debemos mantener encendida la llama de la abolición hasta que el mundo quede libre de las tinieblas de los patíbulos”, sentencia Callamard.
Las ejecuciones en el mundo se disparan a niveles no vistos desde 1981
Amnistía Internacional registró 2.707 ejecuciones el año pasado, la gran mayoría de ellas cometidas en Irán










