Un policía iraní prepara la ejecución pública de un asesino iraní convicto (EFE)Las ejecuciones registradas en el mundo alcanzaron en 2025 su nivel más alto desde 1981, impulsadas por el fuerte incremento de penas de muerte aplicadas en Irán, según el informe anual publicado este lunes por Amnistía Internacional. La organización documentó al menos 2.707 ejecuciones en todo el mundo, de las cuales 2.159 correspondieron a la república islámica.La organización de derechos humanos con sede en el Reino Unido indicó que la cifra global representó un aumento de más de dos tercios respecto de 2024. Según el informe, el crecimiento se registró especialmente en países donde las autoridades reforzaron el control político y limitaron las libertades civiles.PUBLICIDAD“Esta tendencia fue mayor en países en los que las autoridades han reforzado su control del poder restringiendo el espacio cívico, silenciando a los disidentes y haciendo caso omiso de las garantías de derechos humanos establecidas por el derecho y los estándares internacionales”, señaló Amnistía Internacional.El informe sostuvo que el “impactante aumento” de las ejecuciones registradas en Irán ocurrió después de la guerra de junio de 2025 con Israel. Según la organización, las autoridades iraníes “intensificaron el uso de la pena de muerte como herramienta de represión y control político”.PUBLICIDAD“El impactante aumento de las ejecuciones registradas en Irán” se produjo cuando las autoridades “intensificaron el uso de la pena de muerte como herramienta de represión y control político”, indicó la organización.La organización de derechos humanos con sede en el Reino Unido indicó que la cifra global representó un aumento de más de dos tercios respecto de 2024 (EP)Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos señalaron además que Irán intensificó nuevamente el uso de la pena de muerte en 2026, tras las protestas de enero y la guerra contra Israel y Estados Unidos, por acusaciones relacionadas con las protestas y con la pertenencia a grupos ilegales.PUBLICIDADEl total de 2.159 ejecuciones conocidas en Irán durante 2025 constituyó, según Amnistía Internacional, “la cifra más alta registrada desde 1981”.El informe también incluyó cifras de otros países que aplicaron la pena capital durante el año. Arabia Saudita ejecutó a 356 personas; Yemen, al menos 51; Estados Unidos, 47; Egipto, 23; y Somalia, Singapur y Kuwait, 17 cada uno. En total, 17 países llevaron a cabo ejecuciones en 2025.PUBLICIDADAmnistía Internacional remarcó que los datos globales no incluyen las ejecuciones aplicadas en China, país que la organización considera el principal ejecutor del mundo. Según el informe, las autoridades chinas mantienen bajo secreto las cifras relacionadas con la pena de muerte.La organización sostuvo que las cifras publicadas “no incluyen las miles de ejecuciones” que considera que se llevaron a cabo en China debido al “secreto de Estado” que rodea esos datos.PUBLICIDADEl total de 2.159 ejecuciones conocidas en Irán durante 2025 constituyó, según Amnistía Internacional, “la cifra más alta registrada desde 1981” (REUTERS)“El secreto de Estado” que aplica China al uso de la pena de muerte “es indicativo de un uso intencionado de la pena de muerte para enviar un mensaje de que el Estado no tolerará ninguna amenaza a su seguridad pública o a su estabilidad”, afirmó Amnistía Internacional.La organización agregó: “Amnistía Internacional continúa considerando a China como el líder mundial en ejecuciones”.PUBLICIDADEl informe anual señaló que las cifras disponibles corresponden a los casos documentados por la organización y advirtió que la falta de transparencia en varios países impide establecer un número definitivo de ejecuciones a nivel mundial.(Con información de AFP)PUBLICIDAD
Amnistía Internacional afirmó que el aumento de ejecuciones en Irán en 2025 llevó la cifra mundial de penas de muerte al nivel más alto desde 1981
La organización documentó al menos 2.707 ejecuciones en todo el mundo en 2025, de las cuales 2.159 correspondieron a la república islámica. Según el informe, el aumento se concentró especialmente en países donde las autoridades reforzaron el control político, restringieron el espacio cívico y silenciaron a los disidentes










