Mientras el fantasma del hantavirus recorre Europa, hay comunidades en la Patagonia argentina que est�n acostumbradas a lidiar con ese riesgo. Una de ellas es la de San Carlos de Bariloche, un enclave paradis�aco al pie de la Cordillera de los Andes que tiene 120 mil habitantes y recibe m�s de un mill�n de turistas al a�o. En el hospital local tratan, cada temporada, entre cuatro y seis pacientes con la cepa m�s letal del hantavirus —la de los Andes, que abord� el crucero MV Hondius—, y pr�cticamente la mitad de ellos fallecen. Pero tienen razones para mantener el optimismo: un tratamiento experimental desarrollado por un m�dico e investigador local comienza a dar muestras de efectividad.�Pas� 12 d�as en coma. Experimentaron conmigo hasta que empezaron a ver que mejoraba y gracias a Dios de a poquito fui saliendo�, repasa ante Cr�nica el gaucho Nazareno Eggers, de 32 a�os, que atraves� el hantavirus entre abril y mayo de 2024 y es uno de los pocos que puede contar la enfermedad despu�s de haber visto su cara m�s peligrosa. �Una vez que me despert� no me acordaba de nada. Me cost� volver a caminar y estuve tres meses con una arritmia, pero ahora estoy normal, como antes�, completa.Nazareno vive entre el campo y la ciudad, a 20 kil�metros del pintoresco centro de Bariloche. Trabaja con ganado en un campo y vive como cuidador en un terreno de seis hect�reas en el que hay un hotel en construcci�n. Las monta�as dibujan a su alrededor un entorno de postal, mientras que los bosques le aportan la le�a para la calefacci�n de su casa. Cada invierno, �l, con la motosierra y el hacha, corta y almacena troncos para que se sequen para el a�o siguiente. Pero justamente esos son los ambientes predilectos del rat�n colilargo, el principal reservorio del hantavirus de los andes. Con esa actividad cree que se produjo el contagio.Como suele ocurrir con el hantavirus, el caso de Nazareno comenz� como un cuadro gripal.Cedida�Empez� como una gripe normal, y yo no soy de ir al hospital nunca. Pero despu�s me empec� a sentir tan mal que no pod�a dormir, y me tom� dos pastillas para dormir e igual no pegaba un ojo. Y transpiraba un mont�n�, cuenta Nazareno. En una primera atenci�n, en la guardia de emergencias confundieron los s�ntomas con un cuadro gripal. Despu�s, en una cl�nica privada detectaron el cuadro de hantavirus y lo derivaron al hospital de Bariloche. De un d�a para el otro estaba en coma y as� comenz� un per�odo del que no recuerda nada. Adem�s de al tratamiento, �l atribuye su asombrosa recuperaci�n a la vida sana que siempre llev�. �Yo nunca tuve vicios y por el trabajo en el campo siempre ando movi�ndome, creo que eso fue muy bueno para poder salir adelante�, comenta.Su novia estuvo contagiada, algo esperable porque se trata de la �nica cepa del hantavirus transmisible entre humanos, pero ella no present� s�ntomas. A su familia, le dieron el peor de los panoramas: baj�simas posibilidades de supervivencia. Organizaron entre amigos y vecinos cadenas de oraci�n, como si estuvieran al pie de la cruz, hasta que el Nazareno de los Andes volvi� de la muerte.�Le cambi� mucho la experiencia? �La verdad que no. No tengo un trauma con las ratas ni nada, solo me lavo las manos m�s seguido. Yo antes jineteaba y he tenido otros accidentes, he quedado inconsciente. Entonces ya es medio com�n para m�, tengo m�s vidas que un gato�, responde con simpat�a criolla.El tratamiento experimentalEl m�dico que logr� salvar a Nazareno se llama Fernando Tortosa, est� a cargo de la unidad de epidemiolog�a del Hospital de Bariloche y tambi�n investiga en la Universidad de R�o Negro. Con 18 a�os de experiencia, es una de las voces cl�nicas de referencia internacional en el estudio del hantavirus Andes Sur.El tratamiento experimental que lleva adelante consiste en la utilizaci�n de tocilizumab, un f�rmaco para bloquear a los receptores de la interleucina 6, que es una prote�na del sistema inmunol�gico reguladora de la respuesta inflamatoria y la fiebre. Tortosa explica que el hantavirus adquiere sus fases m�s agresivas �por la respuesta inflamatoria exagerada del organismo, no tiene que ver con la presencia del virus en s� mismo�. El tocilizumab no act�a como un antiviral, sino que intenta frenar esa �cascada inflamatoria� que puede da�ar los pulmones y el sistema cardiovascular en los pacientes graves.Fernando Tortosa trata pacientes con hantavirus hace 18 a�os.Universidad de R�o NegroLa experimentaci�n lleva algo m�s de dos a�os, en los cuales el hospital de Bariloche recibi� 13 pacientes con hantavirus. Tres de ellos no reun�an los criterios por no estar graves, otros dos llegaron al hospital en una fase demasiado avanzada de la enfermedad y fallecieron, y para otros tres el equipo m�dico no pudo contar con los f�rmacos. De los cinco restantes, cuatro sobrevivieron, entre ellos Nazareno. Hay otro m�s internado en estos momentos, un joven de 29 a�os, y tambi�n se est� recuperando con el tratamiento del doctor Tortosa.�Por ahora son pocos pacientes�, reconoce el profesional, pero explica que es una l�nea de investigaci�n cl�nica interesante para una enfermedad para la que todav�a no hay una terapia espec�fica aprobada. Y recuerda que el mismo f�rmaco tambi�n se utiliz� en pacientes con coronavirus con cuadros graves. El costo estimado es de cinco millones de pesos argentinos por paciente, equivalente a 3.000 euros.Tortosa, adem�s, trabaja en un modelo de evaluaci�n de riesgo para anticipar qu� pacientes contagiados tienen m�s riesgo de avanzar hacia formas mortales de la enfermedad. Esa informaci�n puede evitar manejos cl�nicos inadecuados que agraven el da�o respiratorio, en el contexto de una enfermedad que no suele generar un shock cardiog�nico cl�sico, sino alteraciones �en la perfusi�n tisular�, lo que puede favorecer la fuga de l�quido hacia los tejidos y dificultar que la sangre oxigene los �rganos. Por eso, subraya la importancia de avanzar hacia un soporte cl�nico adecuado y llegar a �la decisi�n correcta sobre cu�ndo recurrir a ventilaci�n mec�nica�.El especialista confirma que la mayor�a de los casos coinciden con el perfil de Nazareno o del paciente actualmente internado: hombres j�venes que, por sus trabajos o la ubicaci�n de sus viviendas, est�n expuestos al peligro que porta el rat�n colilargo. Un caso muy distinto es el del espa�ol contagiado, de 70 a�os, que al cierre de esta edici�n permanece internado en el Hospital G�mez Ulloa de Madrid, con s�ntomas pero estable, aislado junto a los otros pasajeros del crucero, quienes no han presentado manifestaciones de la enfermedad.�El mayor riesgo es en la zona periurbana, con la acumulaci�n de desechos y especialmente de le�a alrededor de los hogares�, considera Tortosa. Y asegura que los casos en turistas son muy infrecuentes, pero que, para disminuir los riesgos, recomiendan que no hagan senderismo por caminos que no est�n no habilitados.Otro de los responsables del �rea de epidemiolog�a del Hospital de Bariloche, Rodrigo Bustamante, pone el foco en las dificultades para la detecci�n temprana que entra�a el hantavirus. En la zona de cobertura del centro de salud hay una poblaci�n estable que supera los 200 mil habitantes, a la que se suma el flujo millonario de turistas. �Hace dos a�os tuvimos un pico de seis casos, y ahora vamos por el tercer caso del a�o. Es muy baja la incidencia de la enfermedad, pero toma relevancia por el desenlace que suele tener�, apunta Bustamante. �Empieza muy parecido a un cuadro gripal leve, con fiebre, tos, dolor de cuerpo, decaimiento. O tambi�n se lo puede confundir con un cuadro gastrointestinal con diarrea y v�mitos o una gastroenteritis viral que le puede ocurrir a alguien que comi� algo y le cay� mal�En ese marco, para el sistema de salud es complicado el diagn�stico ante los primeros s�ntomas. �Empieza muy parecido a un cuadro gripal leve, con fiebre, tos, dolor de cuerpo, decaimiento. O tambi�n se lo puede confundir con un cuadro gastrointestinal con diarrea y v�mitos o una gastroenteritis viral que le puede ocurrir a alguien que comi� algo y le cay� mal�, aclara el profesional. Y a�ade que �a partir del tercer o cuarto d�a, si el paciente empieza a tener dificultad para respirar, entonces se puede sospechar que es hantavirus�.Desde ese punto, se piden placas de t�rax y hemogramas con recuento de plaquetas. Si los valores dan normales, se le indica al paciente que vuelva a su casa y que si contin�a con los s�ntomas vuelva a consultar en 48 horas, para repetir los estudios. �Si vemos que hay una alteraci�n en los valores, principalmente descenso de plaquetas, se realiza PCR o serolog�a, que son las t�cnicas de diagn�stico para hantavirus�, comenta Bustamante. Y agrega que, por el alto coste de la prueba PCR, �se intenta filtrar un poco y realizarla a los que realmente tienen una alta sospecha, y no a cualquier paciente�. �Porque si no, con tener fiebre y vivir en Bariloche ya habr�a que hacerla�, marca.Bustamante describe que, una vez que el paciente ingresa en la fase pulmonar, el avance es �dr�stico�: �Puedes estar hablando con la persona perfectamente y que en dos o tres horas pase a estar internado en terapia�.Los protocolos de aislamientoUna vez que se confirma un caso, el equipo del hospital busca rastrear sus contactos. �Si la persona est� en condiciones de hablar —porque muchas veces pasa que entra directamente a terapia muy grave y no puede hablar— entramos a la habitaci�n con todos los cuidados para que nos diga d�nde estuvo los �ltimos d�as y con qui�n�, relata Bustamante. La importancia del rastreo radica en que es la �nica cepa de hantavirus transmisible entre humanos, como qued� demostrado en el pico de contagios ocurrido en 2018 en la localidad tambi�n patag�nica de Epuy�n, donde la diseminaci�n de la enfermedad se dio a partir de una fiesta familiar.A los contactos estrechos de los pacientes se les ordena un aislamiento estricto durante 21 d�as, en los que se les realiza un seguimiento telef�nico para ver si presentan alg�n s�ntoma, y en ese caso se les env�a una ambulancia para directamente examinarlos y eventualmente internarlos.Otro punto de conflicto tiene que ver con el estigma social que genera �el janta�, como lo pronuncian todos en la Patagonia, tanto argentina como chilena, donde tambi�n tiene presencia. �La enfermedad ya tiene una fama y la gente en general quiere saber d�nde viven los pacientes, como si pasar cerca de una casa pudiera ser un problema�, afirma el doctor Tortosa. Bustamante se�ala que, ante esas situaciones, guardan con cautela los datos de los enfermos: �No se dan los nombres, ni siquiera el barrio, porque se genera una psicosis y no tiene ning�n sentido�.Nazareno, en tanto, valora el apoyo que recibi� su familia por parte de la comunidad barilochense y no considera que el episodio le haya quedado como un trauma. �Creo que soy bastante fuerte psicol�gicamente, as� que no. Retom� mi vida de a poco pero normal�, reflexiona. Tambi�n desmiente el bulo que circul� en los �ltimos d�as sobre la supuesta reducci�n del tama�o del pene que causa el hantavirus. Entre risas, contesta: �Es al rev�s�.