Actualizado Domingo,
mayo
20:56Cayeron unas gotas del cielo de Madrid poco antes de las seis de la tarde, como l�grimas para despedir a un Pr�ncipe. Las que le caer�an tambi�n a �l al bajarse del autob�s antes de cambiarse por �ltima vez en 'su casa'. Pero, en el momento de la verdad, ni siquiera las nubes osaron ensombrecer el adi�s de una leyenda y se abrieron para iluminar la �ltima vez que saldr�a Antoine Griezmann al c�sped del Metropolitano enfundado con el siete rojiblanco. Su peque�a man�a, de evitar el aro del patrocinador en esa salida, ya no se ver�a m�s por Las Rosas. El Girona ser�a su invitado esta tarde 500 duelos despu�s.Al t�rmino del encuentro, volv�a el franc�s con m�s l�grimas a�n en el pasillo que le brindaron sus compa�eros. Saludos cari�osos a todos y dos abrazos eternos con su amigo y su maestro. Koke y Simeone no quer�an soltar al galo que, poco despu�s ve�a un resumen de sus goles como rojiblanco. Muchos y muy importantes. Goleador de leyenda. Con un siete eterno, sus capitanes: el madrile�o, Oblak y Gim�nez le hac�an entrega de una camiseta conmemorativa a ritmo de Sweet Child of Mine."Ten�a un discurso preparado, pero se fue a la mierda", recitaba el franc�s con la voz tomada. Eran muchas emociones y a�n el remordimiento de su salida al FC Barcelona. "Pido perd�n otra vez. No me di cuenta del cari�o que ten�a aqu�, era muy joven. Comet� un error, recapacit� e hice todo por volver y disfrutar de nuevo", apuntaba poco despu�s. Las palabras m�s cari�osas de su mensaje fueron para Koke, su amigo, al que le llam� "puta leyenda" y para el Cholo, claro, "el entrenador que le hizo camp�on del mundo y le hizo creer que era el mejor del mundo".Su capit�n le devolvi� los halagos entre sollozos. No le sal�an las palabras ya no a un amigo sino a "un hermano". "Has dejado un legado enorme", conced�a el madrile�o mientras que el argentino le alab�, sobre todo, la gran personalidad que tiene. "Es dif�cil que te quieran todos y a ti te quieren todos", le lanzaba el t�cnico. En el homenaje al franc�s, de algo m�s de una hora, estuvieron otros capitanes como Torres o God�n, tambi�n grandes amigos del galo. "Esto es una despedida, un ciclo que se termina, el m�s bonito, pero ahora empieza una leyenda", apuntaba el uruguayo.Poco despu�s de las 22.00 horas, Griezmann dejaba el c�sped del Metropolitano por �ltima vez con su familia de las manos. Erika, inseparable, y gran apoyo de su marido, y sus cuatro peque�os. Quedaba una bandera gigante con la leyenda: "Gracias Antoine" y dos banderas en el c�sped con su nombre.Antes, un �ltimo calentamiento, con peto blanco, diferente del amarillo del resto de sus compa�eros. S�lo Koke, su gran amigo y confidente, iba a juego. Antes, el madrile�o hab�a llegado al Metropolitano con una camiseta que pon�a: "Griezmann, leyenda rojiblanca". Adem�s, le hab�a decido el brazalete de capit�n en un �ltimo gesto que med�a la grandeza de ambos en el Atl�tico y en el f�tbol.Jueguecitos con el bal�n pisaditas, croquetas y decenas de aficionados en el t�nel de acceso al terreno de juego con su camiseta. Esperando un gesto, una mano, una caricia, lo que sea de su �dolo. La �ltima. La de la despedida. Llorente, fuera de la convocatoria, en la banda con una camiseta con el siete y Grizzie en la espalda. Nadie quer�a perderse el evento. Tampoco sus hijos, Shai en sus brazos, le acompa�aron en ese pase�llo antes del inicio del encuentro.Fue pitar Mu�iz Ruiz y Griezmann regal� un pase maravilloso a Lookman, pero el nigeriano no control� bien. Pese a que la pancarta con la que recibieron al franc�s fue: "Goleador de la historia rojiblanca", 212 tantos lo atestiguan, y casi bate a Gazzaniga en el 20 de partido, su desempe�o como asistente tambi�n es m�s que destacado con 99 pases de gol. Ser�a muy redondo cerrar su etapa como colchonero con 100 asistencias. A�n queda el partido ante el Villarreal.Pero, para qu� esperar si puedes hacerlo ya ante los catalanes. La voracidad del galo no entiende de favores. Y as�, repitiendo protagonistas, fue el 22 rojiblanco el que quiso conceder ese favor a su compa�ero. Nadie puede negar nada al Pr�ncipe en el d�a de su despedida. Completada la asistencia, sus compa�eros buscaron constantemente que se fuera el galo engrosando su ventaja como m�ximo goleador de la historia del Atl�tico de Madrid. Tuvo tres disparos a puerta en la primera mitad, todos blocados por Gazzaniga. En la segunda, su gran ocasi�n llegar�a en un pase atr�s de Almada, pero el galo no encontr� porter�a. No todo puede ser perfecto.El p�blico se ca�a cada vez que el franc�s iba a sacar un c�rner. "Se le echar� mucho de menos", dec�an a este peri�dico desde el club, m�s lo har� el Metropolitano. Ni rastro del resquemor de sus dos a�os de hu�da al FC Barcelona, periodo en el que el equipo, su equipo, aprovech� para ganar la segunda liga con Diego Simeone.Y el Cholo quiso dejar a su pupilo los 90 minutos. Con el partido ganado y ante un Girona con 10 tras agotar sus ventanas, el franc�s se desped�a de su p�blico con victoria. No merece menos el galo, pese a que los aficionados catalanes suspiraran por un favor rojiblanco. Era d�a de homenajes no de favores. Las l�grimas son de despedida no de pena.












