Retratos Contempor�neosEl hermano de Fidel Castro, colocado a dedo en el puesto de 'capataz' para continuar la dinast�a del fracaso revolucionario, entregar� presuntamente Cuba a Trump y sus cuatreros despu�s de llevar a la isla y a sus gentes hasta la extenuaci�n, la humillaci�n y la quiebra totalLa secuela de Fidel Castro, su hermano Ra�l, en La Habana.APActualizado Domingo,

mayo

00:11Hasta no hace tanto, el castrismo a�n se presentaba al mundo como una resistencia anti imperialista capaz de aguantarlo todo. Setenta a�os despu�s del arranque de la Revoluci�n y 10 desde de la muerte de Fidel Castro, Cuba es una isla haitianizada y quien m�s quien menos (dentro y fuera) ha incorporado a su pensamiento la certeza de estar ante el �ltimo cad�ver mantenido artificialmente, r�mora del siglo pasado. Este basti�n caribe�o asumi� un socialismo de orden sovi�tico que funcion� de aquella manera durante algunos a�os hasta que se resolvi� a toda velocidad como una estafa f�sica, an�mica, guerrillera y sentimental. Fidel Castro desmont� el chiringuito del dictador Fulgencio Batista en 1959, los barbudos tomaron el poder, la isla se convirti� en arcadia de un nuevo mundo y Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir fueron a comprobar el alcance del milagro como existencialistas redentores. Artistas, fil�sofos, poetas, m�sicos y otras gentes de medio mundo expandieron la monogamia pro Fidel mientras el exilio era la receta para los suspicaces, las c�rceles se llenaron de opositores, las calles de delatores, las casas de cartillas de racionamiento, la vida de escasez, las cabezas de consignas. Todo este �xito supon�a en verdad un secreto fracaso.En medio del largo carnaval revolucionario, ballena vieja del idealismo, Fidel Castro se convirti� en la virgen paseando el relicario con la semilla de la utop�a. En la redondez imaginaria de la isla trabaj� en defensa propia y contra quienes cuestionaron el proyecto de jugar a dios con los dados de dios. Impuso la alfabetizaci�n completa y un sistema sanitario bien articulado, muy bien, pero hasta llegar a eso hubo que hacer costumbre de la represi�n y entender la paciencia como un simple sistema de evasi�n. Fidel se perpetu� hasta el deterioro final y poco antes de la gran aver�a pas� el relevo a su hermano Ra�l (94 a�os tiene a esta hora) subrayando el tir�n din�stico de las revoluciones que acaban mal. No es raro que algunas dictaduras o tiran�as desemboquen en un sistema de vicio mon�rquico, todo acumulado en la misma sangre. Ra�l Castro fue la prolongaci�n bajita de la estela de Fidel, y por tanto un eslab�n principal y espiritual en la cadena de agon�a. Tras muchas d�cadas de revoluci�n, no encontraron otra salida que una dinast�a.A escasas horas de entregar la isla a Donald Trump, el viejo Ra�l Castro, el presidente Miguel D�az-Canel y ese nieto de la saga que llaman El Cangrejo, sentado a la mesa de negociar con el jefe de la CIA, pueden ser considerados de golpe la mayor estafa humana de las muchas que acumula la isla alrededor de la vieja y vencida Revoluci�n. Despu�s de a�os sorteando el bloqueo insidioso de EEUU, ellos mismos han sido los bloqueadores definitivos de la tierra que fingieron salvar. Probablemente no habr� un mal tiro y tampoco har� falta que ejerza de centinela alerta el cantautor Silvio Rodr�guez. Esto se va a resolver pronto y r�pido. Echarse por extenuaci�n en brazos de Trump para que rellene los tanques de gasolina y amarre un buque hospital frente a la fortaleza de El Morro es una de las mayores traiciones de todo el Caribe. Ser la cara B de Venezuela es humillante. La historia de la isla empalidece a�n m�s cuando la corrupci�n sostenida acaba de esta manera. Cuba quedar� sometida a la misma Bestia desaprensiva a la que ten�a declarada la guerra, pero con la que finalmente no han encontrado otra soluci�n que la de casarse. Lo que a EEUU no le sali� en Groenlandia lo va a resolver en Cuba para disimular por unas horas el bochorno de ser arrastrado por Ir�n. Por detr�s de todo esto se lee: "El mayor linaje de revolucionarios cubanos resulta que est� hecho de perdedores". Ellos se salvar�n pactando, pero todo el mundo sabe que mienten y son definitivamente d�biles. Los Castro y echar�n su siesta con sangre en el bigote.No hace tanto, un amigo cubano regres� a La Habana para visitar a su hermana seriamente enferma. Viaj� con un malet�n cargado de medicamentos. Al regresar le preguntamos: �mejor� algo tu hermana? Y respondi� una realidad trist�sima: �Mi hermana vivir� lo que tarde en consumir las medicinas de la maleta�. Eso es Cuba. Escasez brutal, c�rceles llenas, ejecuciones, arbitrariedad, mano dura, hospitales ruinosos, mercado negro para el cuartico de pollo. Y despu�s de tanto todo para nada, Ra�l Castro entrega a La Bestia y a Marco Rubio el esqueleto de una isla quebrada, su hambre entera porque fueron incapaces de saciarla. Las revoluciones se hacen de promesas que nunca vas a conocer. El fracaso de la revoluci�n cubana no es el ser regalada por lo que vale una onza de gasoil, qu� va. El fracaso de la revoluci�n cubana son los muertos acumulados, los vivos muertos de miedo, los sue�os echados a perder, el precinto del futuro, las familias rotas en seis trozos, el viejo sin Adiro y el ni�o sin jarabe. El fracaso de la revoluci�n cubana es mantener la falsa alegr�a de la revoluci�n hasta que la basura come las calles y el hambre come a la gente. Y llamarse Ra�l Castro y Miguel D�az-Canel y El Cangrejo ese y ser los Delcys de La Habana, los Diosdado de la Plaza de la Revoluci�n. Los del comercio del poder. Los entregados, los rendidos, los testigos protegidos de su propia traici�n. Los que despliegan en el Malec�n de La Habana el cartel de Se Vende. "Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen". Esto dec�a Jos� Mart�.