Tres soldados israelíes, junto a un tanque, oyeron el ruido antes de ver de dónde procedía. Cuando finalmente divisaron el dron, ya era demasiado tarde. La transmisión de vídeo se interrumpió cuando el pequeño dron de fibra óptica con visión en primera persona explotó junto a ellos, matando a uno de los militares e hiriendo a otros seis.
Las imágenes de drones atacando tanques, soldados y excavadoras israelíes en el sur de Líbano se volvieron cada vez más comunes, a medida que el grupo chií Hezbolá los emplea como principal arma en su guerra asimétrica contra la ocupación israelí del sur del país árabe.
Son baratos, desechables y difíciles de esquivar. A diferencia de los drones teledirigidos, están conectados a los operadores mediante un cable de fibra óptica de muchos kilómetros de longitud que no puede ser interferido por las defensas electrónicas. Y representan un serio desafío para el Ejército israelí en su ofensiva contra la milicia libanesa.
Con los drones, Hezbolá mató a un conductor de una excavadora [que utilizan para destruir viviendas], eludió el sistema de defensa antiaérea de los tanques Merkava y atacó muchas veces a las tropas israelíes. Esta semana, un dron hirió a tres civiles, dos de ellos de gravedad, en un estacionamiento en el norte de Israel, muy cerca de la frontera libanesa, según el Ejército israelí.










