Santander está de fiesta. El Racing ha confirmado su vuelta a Primera tras 14 años en la sombra. Ha sido tal la lucha en este tiempo que solo el sueño del ascenso ya había conseguido que la ciudad se entregara y que cada semana sus partidos se llenaran de aficionados locales y ahora con el ascenso la ilusión se multiplica. Pero lograr este hito cambiará poco la realidad de la capital cántabra. Al menos seguirá despertando el mismo interés turístico que el resto de municipios que se queden en Segunda. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de las Islas Baleares y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria desmonta uno de los grandes mitos del fútbol español. Durante décadas, administraciones regionales y locales han vendido la promoción a Primera como un trampolín económico para la tierra, sobre todo gracias a la atención que recibe un club de primer nivel. Sin embargo, los datos dicen otra cosa. Según la investigación, que está aún en proceso de revisión, ninguno de los ascensos de los últimos 20 años supuso un aumento en el turismo. "El trabajo justo nace de la duda que teníamos los propios autores. Porque es algo que se repite constantemente, sobre todo en ciudades pequeñas y medianas, que si tu equipo sube, la exposición va a multiplicar las visitas y eso mejorará la economía. Pero nadie había comprobado si esto era cierto", cuenta Juan Luis Jiménez, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y coautor del estudio. "Las administraciones invierten, pero luego nadie comprueba si una inversión así sirve realmente para algo", añade. En las últimas décadas, el dinero de las administraciones públicas se ha convertido en un ingreso clave para la sostenibilidad de los clubes deportivos. Es muy habitual ver camisetas con logos de diputaciones, ayuntamientos o entidades autonómicas y es raro que algún club no tenga un escudo público en las vallas de su estadio. Para justificar esta inversión, se suele apelar a la exposición, la visibilidad que puede dar el deporte a la región y por eso se suele unir a campañas turísticas. Lo que plantean los investigadores es que en realidad nadie analiza su impacto. Los datos que maneja el estudio se basan en el número de turistas que pernoctaron en 106 ciudades españolas, y la estancia media en dichas ciudades, además de variables de población. Esas cifras las cruzaron con todos los ascensos en La Liga entre la temporada 2005/2006 y la 2018/2019, quedándose con 28 por motivos metodológicos. Los resultados son claros: la diferencia entre las ciudades afectadas por el ascenso y las no afectadas, no varía en la temporada del ascenso, respecto a la diferencia preexistente entre ambos grupos. "Retiramos de la ecuación algunas ciudades como Barcelona o Madrid por la complejidad de analizar sus flujos de visitantes al tener tantos eventos. Pero tras el cribado nos quedamos con el 75% de todos los ascensos y jugamos todo lo posible con los datos para ver posibles fallos. La realidad es tozuda, no hay impacto alguno. Da igual que sea una ciudad de playa, una de interior, que sea una isla, un lugar pequeño, otro más grande... las diferencias de un año sin ascenso a otro con él son imperceptibles", repite Jiménez. "Hemos normalizado que se meta dinero público continuamente en algo de lo que no hay retorno". Millones de euros que nadie revisa En lo que Jiménez hace especial hincapié es en el tema de la nula revisión de la inversión. No hay cifras cerradas de cuánto dedican las administraciones públicas a patrocinar fútbol, pero sí se conocen algunos casos. Solo en lo referente a la promoción turística, el Racing recibió unos 300.000 euros en 2024 por promocionar el Año Jubilar Lebaniego, pero no es el único caso. La UD Almería o el Deportivo de A Coruña, otros dos de los favoritos para ascender, tienen ingresos similares por patrocinios de sus diputaciones para que muestren al mundo las bondades de sus regiones. El caso del Málaga CF, que también está en la pelea por subir, es interesante. Su ascenso a Segunda en la temporada 2024/2025 supuso un trampolín económico, pero para el club. Pasó de tener que repartir a partes iguales el patrocinio de la diputación con Antequera y Marbella a quedarse con la mayor parte del pastel. Desde esa temporada a la actualidad, el equipo andaluz se ha embolsado casi un millón de euros por promocionar Turismo Costa del Sol en el pantalón y Sabor a Málaga en la camiseta. A ese dinero se le suma el millón que recibió del propio Ayuntamiento de la ciudad. Foto: Reuters. En total, el estudio de los académicos españoles recopiló patrocinios turísticos valorados en unos 30 millones de euros. "Hay gente que cree que esto del turismo es solo la mejor forma de canalizar el dinero, pero que la mejora económica del ascenso es real en muchos ámbitos de la ciudad. Yo solo pido que se muestren esos cálculos. Porque nosotros hemos buscado y no hay resultados que lo apoyen", señala Jiménez. "Al final lo que vemos es que se gobierna evaluando las intenciones, no los resultados". Hay otros estudios que apuntan en la misma dirección que el de los investigadores españoles. Como uno que muestra que la Fórmula 1 tampoco tiene ningún impacto positivo en las economías europeas. No mejora ni el PIB, ni el empleo ni el turismo en la zona. Por otro lado, uno de los pocos trabajos que pueden ofrecer un pequeño cálculo sobre el retorno de la inversión es el que hace KPMG para LaLiga. Según el último análisis, publicado en 2023, el fútbol profesional genera en torno al 1,44% del PIB de España, lo que supone unos 18.350 millones de euros. Pero este tipo de mecenazgos cada día es más común. Cada vez más equipos llevan anuncios de ciudades o países en sus vestimentas. El más llamativo de los últimos años es el caso de Ruanda. El país tiene anuncios en las equipaciones de PSG, Arsenal y Atlético de Madrid. En cada patrocinio invierte más de 10 millones de euros. "Se ha normalizado meter dinero en estos proyectos a fondo perdido, solo por intereses propios o por pura inercia. Lo que intentamos señalar es cómo nadie mira si el dinero público que se destina a esos proyectos sirve para lo que dicen que sirve o tiene otras intenciones", cierra Jiménez. Santander está de fiesta. El Racing ha confirmado su vuelta a Primera tras 14 años en la sombra. Ha sido tal la lucha en este tiempo que solo el sueño del ascenso ya había conseguido que la ciudad se entregara y que cada semana sus partidos se llenaran de aficionados locales y ahora con el ascenso la ilusión se multiplica. Pero lograr este hito cambiará poco la realidad de la capital cántabra. Al menos seguirá despertando el mismo interés turístico que el resto de municipios que se queden en Segunda.
El dinero inútil que gastan las ciudades en fútbol: si eres de Santander, no te va a ir mejor si sube el Racing
Un nuevo estudio desmonta uno de los grandes mantras del mecenazgo deportivo. Ningún ascenso a Primera de los últimos 20 años ha generado una mejora en el turismo de la ciudad






