La Casa Rosada volvió a permitir el ingreso de periodistas acreditados, aunque la rutina de trabajo ya no volvió a ser la misma. Los movimientos dentro de Balcarce 50 siguen bajo vigilancia de la Casa Militar, los recorridos están limitados y los cronistas no pueden circular por áreas donde antes buscaban información directa de funcionarios. La situación persiste pese a que la Justicia desestimó la denuncia por espionaje presentada contra dos periodistas de TN, según publicó La Nación. El conflicto comenzó el 23 de abril, cuando el presidente Javier Milei dispuso el cierre de la sala Roberto Di Sandro tras la difusión de imágenes grabadas con lentes inteligentes dentro de la sede gubernamental. El Gobierno sostuvo entonces que el episodio representaba un riesgo para la seguridad nacional y usó ese argumento para restringir la circulación de la prensa. Desde entonces, el trabajo de los acreditados quedó sujeto a un esquema de controles que se mantiene incluso después de la resolución judicial. El fallo que desarmó la denuncia El Gobierno había denunciado a Luciana Geuna e Ignacio Salerno después de que ingresaran con lentes inteligentes, grabaran pasillos de la Casa Rosada y emitieran parte del recorrido en vivo. La Casa Militar sostuvo que el episodio ponía en riesgo la seguridad nacional y el argumento fue repetido por funcionarios del oficialismo. El juez federal Ariel Lijo rechazó esa lectura y descartó que hubiera elementos para sostener la acusación.