Tras más de cuatro años de guerra en Ucrania, la situación económica de Rusia empieza a resquebrajarse. Alexander Novak, viceprimer ministro de Rusia, anunció esta semana un recorte de la previsión de crecimiento económico del 1,3% al 0,4% en 2026, debido a la escasez de mano de obra, al gasto público excesivo y a las sanciones occidentales. En el campo de batalla, el ejército ucraniano está recuperando terreno ocupado y su industria militar no para de crecer con acuerdos con países europeos frente a los problemas de producción rusos. La Unión Europea ha tomado nota de la nueva situación y diseña una estrategia para seguir ahogando al Kremlin con nuevas sanciones además de poner sobre la mesa la posibilidad de negociar con Vladímir Putin el final del conflicto.

En este contexto, la Unión Europea está diseñando una estrategia en dos caminos. Por un lado, la UE va a apretar con más sanciones sobre la industria militar rusa. La Alta Representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, anunció que ya se está trabajando en el paquete número 21 de sanciones contra Rusia. “Estamos apuntando al complejo industrial militar de Rusia. Estamos aplicando las sanciones de forma continua, de manera progresiva, para lograr nuestro objetivo: privar a Rusia de la financiación de la guerra”.