Los movimientos comenzaban de noche. Bien de madrugada. Mientras buena parte de Olavarría dormía, camionetas especialmente acondicionadas recorrían distintos puntos de la ciudad buscando bocas de acceso al tendido subterráneo de telefonía. No eran ladrones improvisados ni ataques aislados. Según la hipótesis de la Justicia, detrás de esos robos existía una estructura organizada capaz de movilizar vehículos de carga, coordinar operativos a 400 kilómetros de distancia y extraer en minutos enormes tramos de cableado utilizando maquinaria industrial. La investigación, encabezada por la Sede Fiscal Descentralizada de Azul, terminó revelando una logística que los propios investigadores describieron como propia de una superbanda. Seis personas fueron formalmente acusadas de integrar una asociación ilícita dedicada al robo de cables y a la interrupción de las comunicaciones, en una causa que ahora avanza bajo una figura penal agravada incorporada este año al Código Penal para organizaciones criminales complejas.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.












