M+.- Estos laboratorios huelen a limpiador para pisos y guantes de látex, lejos del amoniaco de las cocinas clandestinas de la sierra. No hay uniformes ni armas de uso exclusivo. Aquí, la guerra contra el narco se libra con bata blanca, microscopios, biorreactores y espectrómetros de masas.Se trata del Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud (INICISEM) de la Secretaría de Marina, ubicado al sur de la Ciudad de México. Aquí, un puñado de científicos navales le sigue el paso a los "cocineros" de la droga, a las sustancias y precursores, pero ya no con operativos de campo, sino a través de la química.El laboratorio de Farmacología no recibe pacientes; recibe evidencias. El teniente químico García explica la dinámica: "Aquí llevamos a cabo el análisis de sustancias que provienen de las unidades navales de protección portuaria que, en algún momento dado, pueden ser de interés para la institución".MILENIO conoció estos laboratorios donde una de las misiones críticas es revelar las rutas de síntesis de las drogas de diseño. El objetivo es desarmar la estructura de la sustancia —ya sea hallada en la montaña o en interceptaciones de embarcaciones rápidas— para generar información que permita identificar la "firma" científica detrás de cada fórmula.Esta labor de estos científicos responde a la velocidad con la que los laboratorios clandestinos modifican sus procesos. Desde su expertise, los navales —que por seguridad omiten sus nombres— advierten de una tendencia, que es el uso de pre-precursores o sustancias de uso dual: compuestos que entran al país amparados en facturas y permisos reales, pero que el crimen organizado desvía para sintetizar drogas específicas.Un ejemplo es la metiletilcetona (MEK). MILENIO ha documentado previamente cómo este solvente se comercializa libremente en internet, a pesar de ser un componente recurrente en las "cocinas" de cristal desmanteladas en Sinaloa y Jalisco. Al emplear sustancias que la ley etiqueta como "esenciales" y no como precursores, los químicos del cártel logran operar sin la necesidad de un Certificado de Uso Final, moviendo sus insumos bajo el radar de vigilancia de la Cofepris.
Laboratorios de la Marina combaten químicos del narco
Estos laboratorios huelen a limpiador para pisos y guantes de látex, lejos del amoniaco de las cocinas clandestinas de la sierra.










