Fue una cumbre de dos caras.

Reunidos en China por primera vez desde 2017, Donald Trump y Xi Jinping se comprometieron a estabilizar las relaciones y sugirieron haber alcanzado nuevos acuerdos en materia de comercio y otros ámbitos.

Durante dos días de conversaciones en Beijing, el presidente estadounidense y su homólogo chino proyectaron una imagen de respeto mutuo.

Sin embargo, las versiones divergentes indicaron escasos avances en la extensión de la tregua comercial o en la resolución de las profundas diferencias sobre Taiwán, Irán y la inteligencia artificial.

Además, la retórica contrastante de ambos líderes puso de manifiesto visiones contrapuestas sobre el futuro de la relación.