Eurovisión celebra este sábado 16 de mayo la final más polémica de su historia. El certamen, que lleva dos ediciones consecutivas en 'jaque' por Israel, llega a la cita de Viena 2026 con las alarmas encendidas y con dos posibles desenlaces: que todo acabe saltando por los aires con una victoria de la KAN israelí, o que la Unión Europea de Radiodifusión se agarre al clavo ardiendo de un país favorito como Finlandia para agitar el tablero de aliados.

Como en verTele hemos ido advirtiendo y analizando en nuestras coberturas de Malmö 2024 y Basilea 2025, el festival de la UER ha pecado de una excesiva permisividad con la delegación de Israel. No únicamente permitiéndoles participar en plena masacre en Gaza y ofreciéndoles un escenario de millones de espectadores, sino también protegiendo a la cadena israelí a pesar de sus incumplimientos constantes de las normas del festival; y a su vez permitiendo la adulteración del televoto cometida por el gobierno hebreo sin tomar medidas, como recientemente ha reconocido el director Martin Green.

De este escaparate propagandístico en el que se ha convertido Eurovisión se bajaron en el camino a Austria las televisiones públicas de España (RTVE), Países Bajos (AVROTROS), Irlanda (RTÉ), Eslovenia (RTVSLO) e Islandia (RÚV), tras intentar sin éxito recuperar el espíritu del certamen expulsando a Israel. Pese a las medidas cosméticas de la UER para llevar a cabo la edición de Viena, la ausencia de los cinco países con más dignidad de Europa no ha hecho sino confirmar que nada ha cambiado en el seno del festival.