“Si me amas, no me molestes”. La respuesta de un ciudadano ante las proclamas religiosas de un predicador evangélico, en mitad del Metro de Madrid, se ha hecho viral. No es la primera vez que sucede algo así. Cada vez son más comunes las diatribas sobre el pecado, la salvación o supuestas curaciones milagrosas en los vagones del suburbano, pero también en el Cercanías o en plazas de las grandes ciudades. Un movimiento, que nadie sabe identificar aún, pero que ha llegado hasta la Asamblea de Madrid. Este mismo jueves, Más Madrid instaba al Gobierno de Ayuso a “impedir” a estos pseudo predicadores, en su mayor parte pentecostales, impartir su doctrina en el transporte público. Una dinámica que, en opinión de su portavoz, Emilio Delgado, supone “una fuerza religiosa especialmente agresiva, muy vinculada al movimiento MAGA y a Donald Trump”, que curiosamente han encontrado en la capital de España un lugar idóneo para desplegar toda su fuerza.
Solo este mes de mayo, se han previsto tres grandes actos en Madrid, vinculados al pentecostalismo. El primero tuvo lugar el puente de mayo, en el estadio Metropolitano, con la celebración de ‘The Change’, un evento (del que ya se desmarcó la diócesis de Madrid) que congregó a decenas de miles de fieles para escuchar a telepredicadores y misioneros evangélicos. El más conocido, el ex futbolista Dani Alves. El segundo, este mismo fin de semana (viernes en Madrid, y sábado en Barcelona), una ‘cumbre profética’ de pastores que, imponiendo sus manos y actuando en nombre de Jesús curan a enfermos, exorcizan a poseídos y devuelven la movilidad a personas postradas en sillas de ruedas. El último, quizá el más polémico desde el punto de vista política, traerá al palacio de Vistalegre el último fin de semana a Franklin Graham, hijo del mítico pastor norteamericano Billy Graham, y uno de los líderes pentecostales más conocidos del mundo, incluido dentro de la ‘Mesa de oración’ de Donald Trump.







