El �ltimo esca�oSe hace p�blico un extenso estudio sobre las violaciones y abusos que los terroristas sometieron a sus v�ctimas en el ataque del 7-OHomenaje a las v�ctimas del 7-OActualizado S�bado,
mayo
00:03Audio generado con IALa edici�n digital del New York Times es un lugar luminoso por su contenido, precisi�n y est�tica, que a�na lo mejor de la tradici�n humanista del siglo XX con la innovaci�n tecnol�gica del siglo XXI. No hay diario con su excelencia y capacidad de fomentar una inteligente conversaci�n global. Dicho esto, tambi�n comete errores y no est� exento de sesgos ideol�gicos de la izquierda bo-bo, que en ocasiones le conducen a presentar los hechos de manera desenfocada, como ha ocurrido con un art�culo de Nicholas Kristof en el que acusa a Israel de practicar sistem�ticamente la tortura sexual contra prisioneros palestinos.Una denuncia que ha desatado gran controversia en EEUU debido a que descansa sobre testimonios dif�ciles de verificar, mayoritariamente fuentes orales, an�nimas o de activistas y supuestos expertos -algunos de los cuales celebraron en redes la masacre del 7-O-, y que comunicaron a otros medios con anterioridad versiones diferentes a las que ofrecen en el Times.Independientemente de la pol�mica por estas alegaciones sobre un patr�n de acoso sexual -una violaci�n de Estado-, y de que se debe exigir a Israel transparencia y que investigue si se han dado pr�cticas de esta repugnante naturaleza, el problema de Kristof es que alimenta la narrativa que equipara moralmente a los terroristas de Hamas y a la plural democracia israel�, como la izquierda y derecha antisemita tratan de hacer desde el mismo 7-O, antes siquiera de que Israel respondiera militarmente a la invasi�n y masacre.Casualmente, el Times public� el art�culo el mismo d�a en el que se present� el informe 'Silenced no more', elaborado por una comisi�n israel�, y que, pese a su sesgo de parte, aporta en 300 p�ginas pruebas basadas en gran cantidad de material gr�fico -10.000 fotograf�as, 1.800 horas de v�deo (muchos grabados por los terroristas)-, indicios forenses y testimonios de v�ctimas del 7-O y sus rescatadores, de c�mo Hamas recurri� a un nivel de violencia sexual extrema y ritualizada: violaciones de mujeres y ni�os, mutilaci�n de genitales y pechos, violaciones posmortem, pelvis rotas...Claro est� que las atrocidades de este informe, que apenas ha tenido eco en Espa�a, no justifican el asesinato de civiles palestinos y libaneses, la inhumana situaci�n de los refugiados en Gaza ni la violencia de los colonos en Cisjordania, cr�menes por los que sus responsables deber�an acabar ante un tribunal, empezando por Netanyahu. Pero s� documenta una violencia aniquiladora que algunos quiere relativizar o silenciar porque, justamente, explica la naturaleza de la amenaza existencial a Israel y su obligaci�n vital de defenderse frente a Hamas, Hezbola e Ir�n.











