Se cumplen 15 años del 15M y pronto toda una generación que no vivió aquel acontecimiento cumplirá la mayoría de edad. La fecha ha quedado para la posteridad en los registros de la historia, y en el imaginario colectivo como uno de los grandes episodios de movilización social en nuestro país. Sin embargo, probablemente su herencia es hoy oculta u olvidada por una parte de la población.PublicidadEn mayo de 2011, miles y miles de personas irrumpieron en las plazas para oponerse a la ola neoliberal de austeridad y recortes, y para reclamar más democracia directa. En Catalunya, el hilo del 15M nutrirá principalmente dos espacios: los movimientos sociales y la representación política.Qué queda de toda aquella etapa es una pregunta que aparece de forma recurrente en los aniversarios de la efeméride. Los libros de Jordi Mir son un ejemplo y hoy denotan un indicador del cambio de ciclo político. El autor había escrito periódicamente sobre el 15M en las obras: Movimientos sociales construyendo democracia, 5 años de 15M; y Ola 15M, 10 años de movilización y cambio.Pero este 2026 ha publicado sobre un marco diferente. El libro se titula Nuestro fascismo, una cápsula para combatir el supremacismo creando Democràcia. El ejemplar no trata propiamente el 15M, pero sí el ciclo político en el que estamos inmersos. Desmonta tópicos y plantea maneras de combatir el auge de la extrema derecha en Catalunya. Un indicador de alerta: el análisis social ha virado de estudiar la expansión democrática a la resistencia democrática. "El 15M ha pasado a formar parte de aquellos momentos, y no hay tantos, en los que la gente sale a la calle e intenta cambiar elementos estructurales de la sociedad", valora Mir, como una de las grandes aportaciones del movimiento. "Sin el 15M no podemos entender la movilización actual en torno a la vivienda, entre otras, ni tampoco las victorias electorales de Barcelona en Comú o la entrada al Gobierno de Unidas Podemos o Sumar", concluye. PublicidadEl investigador se preguntaba en el libro escrito hace cinco años qué políticas llegarían a poder realizar los herederos de la tradición del 15M, y si se cumplirían los cambios legislativos reclamados en las plazas. Mir responde a Público que sería normal que hoy coexistan "percepciones muy diferentes". "Habrá quien se sienta decepcionada" por no haber llegado a alcanzar las posiciones maximalistas, y otra gente que "entendió que aquellos cambios no eran sencillos". "Una de las grandes paradojas" es que "para conseguir cambios se ha tenido que pactar con el PSOE", que es quien gobernaba cuando se generó la movilización, advierte.La herencia en vivienda, educación y sanidadEl sector social fue uno de los más impactados por la crisis del 2008. Del 15M surgieron asambleas y espacios de organización popular que hoy en día aún perduran. Público habla con tres testigos de aquella época que lideraron las protestas en vivienda educación y sanidad, y que aún a día de hoy continúan impulsando el activismo en Catalunya."Antes del 15M la izquierda estaba muy fracturada y dividida, una de las grandes aportaciones de aquella etapa fue recuperar la confianza entre nosotros", relata Sílvia Abadia, que formó parte de las primeras comisiones de plaza Catalunya y ahora está en el Sindicat de Llogateres. Publicidad"El gran aprendizaje del 15M fue que las cosas no cambian de raíz. Los movimientos son volátiles y los cambios se producen a medio o largo plazo. Por eso se pasó de las plazas a los barrios, para fortalecer las estructuras preexistentes -como los ateneos asambleas o movimiento cooperativista-", recuerda Abadía. En el ámbito de la sanidad, Xavier Tarragó, cree que el movimiento "ha conseguido victorias". El activista organizó la comisión de salud durante las acampadas y ahora colabora con Marea Blanca. Recuerda que se consiguió frenar la Ley Ómnibus del entonces consejero de Salud, Boi Ruiz, que quería "fragmentar y privatizar el Institut Català de Salut". Más adelante, Marea Blanca consiguió frenar también la Ley Aragonès, "que pretendía facilitar la concertada, no sólo a la sanidad, sino a todos los servicios públicos". Los recortes fueron uno de los caballos de batalla del movimiento. Tanto el gobierno de Zapatero, como el del tripartito en Catalunya, acataron las directrices de austeridad europeas. Pocos años después, los gobiernos de Rajoy y de Mas aplicaron recortes mucho más profundos y las llamadas mareas inundaron las calles en Barcelona y en toda Catalunya. "Hubo un grito sistémico de una triple crisis: política, económica y de participación democrática", recuerda el poeta y activista educativo David Caño, que participó de aquellas movilizaciones y hoy está en el consejo nacional del sindicato USTEC. "El modelo de escuela catalana había sido un gran acuerdo que rompió la lógica de las direcciones estatales, para tener una de toma de decisiones democráticas, en el claustro", relata Caño, de la etapa previa a la crisis del 2009. "De eso pasamos a la aprobación de la Llei d'Educació de Catalunya (LEC), que llevaba las directrices de la OCDE o del Banc Mundial, con sistemas de más competición y menos cooperación que llevarían a aumentar la segregación, y con menos democracia", rememora. En ese momento estallan las mareas en educación. De todo aquello nacieron las asambleas amarillas, como espacios de coordinación de diferentes centros y territorios, que este mes han sido copartícipes en la organización de las huelgas educativas. "No pudimos cambiar la LEC, pero los fundamentos del 15M, de integrar el desacuerdo, de hacer decisiones colegiadas y pasos democráticos, se introdujo también en los espacios de coordinación del mundo educativo", valora Caño. Caño critica que, desde 2009, el gasto público en educación comparado con el conjunto del gasto público total ha pasado del 20% al 17% en Catalunya. El sindicalista considera que hoy la comunidad educativa está movilizada de nuevo porque "no se han dado todos los recursos para atender la creciente diversidad y complejidad del sistema educativo actual, y porque se habían congelado los sueldos, situándonos a la cola de la UE". PublicidadDe hecho, la Conselleria d'Educació anunció este mes que después de 25 años, descongelarán el complemento salarial. "Ahora se atiende a un choque, a una crisis derivada de todos estos años", considera Caño. "Se habla mucho del modelo Ayuso, pero Catalunya tiene uno de los sistemas sanitarios más concertados y privatizados del Estado, y la consellera que tenemos ahora quiere apostar más por este modelo", remacha Tarragó. "Que yo recuerde, el único tímido intento de desprivatizar, con el Parc Taulí de Sabadell, fue durante la etapa de Comín", valora. "Ahora estamos recogiendo firmas para presentar una ILP en el Parlament que garantice al 100% la sanidad pública", informa. La democracia directa era una de las reivindicaciones de la plaza, que transformó el grito por la vivienda de la PAH en una ILP. Una fórmula que aún resuena hoy en los movimientos sociales, como es ejemplo también la ILP para regularizar a las personas migrantes. Publicidad"El 15M frenó, o retrasó, el avance de la ultraderecha", considera Tarragó. Sin embargo, "todo proceso que intenta avanzar en derechos y libertades acaba generando una reacción", añade Jordi Mir, "y la reacción que vivimos en nuestro país podría ser un indicador de desgaste del 15M e incluso de final de ciclo". "Aquel impulso ya no tiene la capacidad de hacer que un partido como Junts se encuentre cercano a las reivindicaciones de la movilización social, y eso pasa a la vez que le crece por el lado derecho un proyecto de extrema derecha", anota. Tarragó aporta la solución: "Tenemos que seguir movilizándonos desde la base". Sílvia Abadia suma otro argumento: "Quien va por delante en reclamar avances sociales siempre son las personas organizadas, como la PAH o los sindicatos de alquiler". "Somos quienes tenemos el termómetro real de las problemáticas de la gente y quienes sabemos cuáles son los cambios legislativos que se necesitan, los partidos a menudo van por detrás", asegura.La representación política del 15M en CatalunyaUno de los lemas que se popularizó durante el 15M fue el "no nos representan". La impugnación al bipartidismo permitió la irrupción de otros partidos como, Podemos en el ámbito estatal, los Comuns en Catalunya, y también impulsó el auge de la CUP. Esta irrupción llevó a Barcelona en Comú a gobernar la capital catalana durante ocho años, y a Unidas Podemos primero y a Sumar después, a formar dos gobiernos de coalición. Aun así, hoy la mayoría de los líderes que irrumpieron en ese momento ya no están en primera fila de la política.Es el caso de Ada Colau, por ejemplo, que en una entrevista reciente en el programa Café de Ideas de 2Cat expresaba su voluntad de no volver a encabezar listas del partido. "Uno de los errores de los que tenemos que aprender de los últimos años es que, cuando se irrumpió [en el tablero político] con candidaturas con capacidad de transformar, había un movimiento popular que lo acompañaba. Yo creo que ahora [en los movimientos sociales] es donde puedo ser útil", puntualizó la exlíder de los Comuns.Publicidad"Yo continúo haciendo política cada día desde que salí del Parlament", considera David Fernàndez, exdiputado de la CUP en el Parlament, "construyendo comunidades democráticas en todos los ámbitos de la sociedad civil". El debate sobre la representatividad tiene un hilo que sale de las plazas del 15M. "Las movilizaciones tenían una querida falta de líderes, que después tanto Podemos como los Comuns se han tenido que replantear. Eso no quería decir que lo que hiciera el 15M fuera bueno y lo que hayan hecho los partidos sea malo", plantea Mir. "Sería un error que [el frente de izquierdas], una vez más, se centrara todo a una única cara", consideraba recientemente Ada Colau, en la entrevista a 2Cat, "porque el espacio es más fácilmente atacable, por eso tiene que ser plural". Por otra parte, el exparlamentario de la CUP David Fernàndez, admitía a Públic que el ecosistema de la política "es adverso" a la representación política coral, pero lo considera "un factor condicionante, y no determinante". De hecho, cree que en Podemos ha habido un "exceso de hiperliderazgos", y se muestra muy crítico: "Es una historia de autodestrucción".Publicidad"Entre los hiperliderazgos de Podemos, y los no-liderazgos que caracterizaron a la CUP, quizás se debería encontrar una hibridación, es un debate abierto", concluye el exdiputado en declaraciones a Público. De hecho, la CUP ya cambió, en 2019, sus estatutos para abrir la limitación de una legislatura a dos en sus representantes políticos. El balance, según Jordi Mir, del impacto del 15M en la política es positivo. "La respuesta de los gobiernos a la crisis económica del 2008-09 que origina el 15M, y la respuesta a la crisis de la pandemia que conduce a crear un escudo social, es completamente diferente". "Esta respuesta diferente se produce tanto en el estado como en Catalunya. Pero sin el 15M -sin la conciencia de que había una sociedad movilizada contra la austeridad y que actuaba también con su voto-, esto probablemente no habría pasado", analiza Mir. En la misma dirección se inclina Fernàndez, artífice de una de las imágenes más recordadas de la etapa post 15M en contra de los recortes, cuando le enseñó una sandalia a Rodrigo Rato en comparecencia parlamentaria. Sin embargo, quien fue cara visible de la CUP en los años posteriores lo puntualiza: "los mayores recortes antisociales desde el final de la dictadura no se han recuperado, o lo han hecho muy lentamente", considera. El exdiputado recuerda que "el riesgo de pobreza en Catalunya está en máximos históricos", con una tasa del 24,8% de la población, según datos del IDESCAT.
Del freno a la ultraderecha a debates aún vigentes: la herencia del 15M en Catalunya
Se cumplen 15 años del 15M y pronto toda una generación que no vivió aquel acontecimiento cumplirá la mayoría de edad.






