Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (entidad homóloga al Banco Central de Reserva del Perú), dejó este viernes su cargo al frente de la entidad, tras un mandato de ocho años marcado por las consecuencias del Covid-19, largos periodos de inflación y la presión constante del presidente Donald Trump para influir en la política monetaria. Únete a nuestro canal de política y economía Antes de que el republicano nombrara al experto en banca de inversión para presidir el organismo allá por 2018 en reemplazo de Janet Yellen, a los economistas les preocupaba que la inflación y los intereses que se pagan por los préstamos fueran demasiado bajos y que solo un puñado de estadounidenses tuvieran trabajo. TE RECOMENDAMOSROBERTO SÁNCHEZ EN SEGUNDA VUELTA Y ANAHÍ DURAND EN VIVO | QUE NO SE TE OLVIDE CON CARLOS CORNEJO Trump destacó entonces la capacidad de Powell para construir consensos y su conocimiento del sistema financiero, cualidades que consideraba necesarias para mantener el crecimiento de la economía estadounidense. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente en marzo de 2020, cuando la primera ola del coronavirus paralizó buena parte de la actividad económica mundial. Frente a ese choque, la Fed realizó una reunión de emergencia y redujo su tasa de interés de referencia prácticamente a cero, con el objetivo de abaratar el crédito, estimular el consumo y evitar una recesión más profunda. La estrategia ayudó inicialmente a sostener la economía, pero la recuperación posterior vino acompañada de fuertes presiones inflacionarias. El incremento acelerado de precios, impulsado por los estímulos monetarios, los problemas en las cadenas globales de suministro y luego el alza de la energía y los alimentos, llevó la inflación estadounidense muy por encima de la meta oficial de 2% fijada por la Fed. Durante más de cinco años, el costo de vida se mantuvo elevado, encareciendo alquileres, vehículos, alimentos y otros gastos básicos para millones de familias. El sucesor de Powell, Kevin Warsh, también impulsado por Trump, criticó la decisión de mantener durante tanto tiempo una política monetaria expansiva, es decir, tasas bajas y abundante liquidez en el sistema financiero, al considerar que ello contribuyó a prolongar el periodo de alta inflación. La relación entre Trump y Powell también se deterioró con el regreso del republicano a la Casa Blanca en 2025. Los elogios iniciales dieron paso a frecuentes ataques públicos debido a la negativa de la Fed de recortar agresivamente las tasas de interés, pese a que la inflación ya mostraba señales de moderación, aunque todavía permanecía por encima del objetivo oficial. Trump llegó incluso a calificar a Powell de “cretino” e “incompetente”, acusándolo de frenar la economía al no acceder a sus exigencias de una reducción más rápida del costo del crédito. La tensión política escaló aún más cuando el Departamento de Justicia abrió una investigación penal contra Powell por presuntas irregularidades vinculadas a los sobrecostos de la remodelación de la sede de la Fed en Washington. Sin embargo, en abril un juez federal concluyó que el proceso tenía motivaciones políticas. Poco después, y ante las presiones dentro del propio Partido Republicano, el Departamento de Justicia decidió archivar el caso. Aun así, la Casa Blanca ordenó una investigación administrativa interna sobre los gastos de renovación. Powell anunció que permanecerá como integrante de la Junta de Gobernadores de la Fed, cargo que puede mantener hasta enero de 2028, mientras continúan las pesquisas. Kevin Warsh es el nuevo presidente de la Fed en EE.UU. De esta manera, Warsh asume el liderazgo de la Fed en medio de un clima político tenso, marcado por las presiones de Trump para acelerar los recortes de tasas y por la independencia del banco central estadounidense. Ese escenario podría complicarse aún más debido a las nuevas presiones inflacionarias derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán, así como por la cautela que han mostrado los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el órgano encargado de definir la política monetaria de la Fed. Powell estuvo respaldado por un consenso histórico según el cual la independencia del banco central es un requisito para el bienestar económico duradero. Sin embargo, desde el terreno económico deja el mando de la Fed con una inflación que, además de superar el objetivo por sexto año consecutivo, también es cada vez más persistente.